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lunes, 1 de mayo de 2023

Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio 3/4: Robotización y Medios de Destrucción

En anteriores capítulos vimos como la robotización se caracteriza por una tendencia a la tasa de beneficio 0 y una productividad humana igualmente tendente. Vimos que genera a su vez cuatro fenómenos: Escala mundial, Tecnocracia, Terciarización y Tercermundialización. En este capítulo veremos cómo los robots y sus productos se emplean para promover hasta el extremo los fenómenos descritos.


De la Serie 'Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio

3 Robotización y Medios de Destrucción

Los Medios de Construcción son los mismos que los de Destrucción
El problema va mucho más allá de la simple robotización de las armas de guerra, al reconocer que los medios de Producción son los mismos medios de Destrucción. Estas son algunas de las empresas más automatizadas y que poseen tanto actividad comercial civil como militar: Mitsubishi, ABB, Google, iRobot, ZebraNVIDIA, DENSO...

En España: ACSBBVASantanderAirbusINDRATelefónica, la mitad del IBEX35, no menos de  23 universidades, medios de comunicación... la lista es infinita.

Sobreproducción de Medios de Destrucción
Cuando la tasa general de beneficio es 0 se frena la inversión. Los capitales huyen a las inversiones más rentables. Las inversiones más rentables suelen ser las bonificadas por los distintos estados. La inversión militar es capaz de mover gigantescos capitales con opacidad, otorgando fabulosos retornos. El proceso de militarización se agudiza. En 1945 EEUU renunció a desmontar la parte del ejército movilizada en torno a la 2GM, apostando a que le otorgaría el dominio mundial. En 1978-83 la competencia militar URSS-USA lleva a la primera a la bancarrota. En 2022, tras varios periodos de crisis, se produce una quiebra del sistema de gobierno mundial Ruled bases Order, más conocido como Pax Americana, que se acompaña de un rearme mundial.

La forma histórica en que se resuelve la sobreproducción derivada de las increíbles fuerzas industriales humanas desatadas, que sobrepasan en varias veces las capacidades de la humanidad para su consumo, y que paralizan, inhiben y bloquean la adquisición de riquezas por parte de las clases propietarias, es la Guerra militar. Pero no una guerra cualquiera (estratégica, lógica, proporcionada entre logros e intensidad, de desgaste...), sin o una Guerra costosa

Beneficios de la Guerra

La aventura militar estratégica recupera mercados, disminuye el precio de materias primas y destruye medios de producción y capacidades, ya no rivales, sino enemigas. Su producto final, acabado, después de una victoria sobre la competencia, es el colonialismo y el extractivismo, junto con estados fallidos

El paradigma de la militarización lo tenemos en el ejemplo actual de EEUU. Para las corporaciones y todo tipo de empresas supone 'beneficios caídos de los cielos'. 

El estado necesita reorientar la economía hacia la producción militar, por ello se introducen cambios legales. Para la sociedad esto se interpreta como pérdida de derechos, siendo la libertad de expresión el primero en ser coartado. Los siguientes derechos afectados son el trabajo y las protecciones medioambientales. Finalmente, se observan movilizaciones y legislaciones integrales, como en Ucrania, Rusia o Bielorrusia 2022-23.

El militarismo se propaga por todos los sectores de la sociedad, orientando la producción. La sociedad poco a poco se militariza, implantándose doctrinas hipercompetitivas como los fascismos y supremacismos. Finalmente, las capacidades sociales quedan tan mermadas que los pueblos son incapaces de resistirse al arrastre militar y a la guerra propuesta por los propietarios de los medios. 

El freno tecnológico a la guerra

La tecnología se apoya en el excedente de recursos. A más excedente, mayor inversión tecnológica. Con beneficios 0, si el Estado se vacía de fondos mientras propulsa el ejército en sus múltiples aspectos y se rearma, la inversión militar retrasa el avance tecnológico. Cuanto más se retrasa el avance tecnológico bélico, más apremia a la intervención militar, para evitar la obsolescencia y pérdida de competitividad de las armas. Esta es la situación con la se que ha encontrado EEUU desde 2015, con la imposibilidad de desarrollar cohetería hipersónica propia, caza furtivo etc...

Productos Estratégicos

La robotización generalizada llevará al constante incremento de las fricciones militares por los territorios, al ser los militares los últimos garantes del suministro de recursos estratégicos. No solo materias primas como tierras raras o semiconductores, sino también productos complejos como microchips. No pueden evitarlo. Cuanto más avance la robotización mayores serán estas presiones, así como la lucha por los recursos, que no es más que la lucha por los mercados.

Perdedores: Desautomatización

La sociedad derrotada en una guerra, tanto como la industria robotizada dependiente de recursos estratégicos que no los consiga, pasaría de una productividad positiva o 0, a una negativa, al no tener capacidad ni siquiera de amortizar su coste. 

Solo pueden suceder 3 eventos: que el mercado mundial logre suplir la falta de productos o que no lo haga.

1) El primer efecto es la adopción de tecnologías pretéritas, menos eficientes pero menos exigentes en recursos. El efecto es un incremento general de precios.

2) Clientelismo - En el primer caso se produciría un déficit comercial y una dependencia de terceros. Supondría a demás un desarme tácito. Es lo visto en Europa en 1945. Después de un periodo de recuperación industrial, promovido por EEUU, en 2015 esta acelera los procesos desindustrializadores europeos, con la Agenda 2030. En 2022 con la Guerra de Ucrania, comienza la desindustrialización Europea para forzar su dependencia terminal. 

3) Primerización - Fenómeno observado durante la caída de la URSS en 1991. Sería en momento en que las sociedades tercerizadas deberían desviar recursos a los sectores afectados por la desrobotización. Si la competencia industrial hace imposible el acceso a recursos estratégicos, la sociedad solo puede volcarse en la producción extractiva, de productos más simples y menos eficientes. Disminuye la capacidad de competencia. Es el efecto que se pretende conseguir con bloqueos (Yemen) y sanciones (Venezuela, Cuba).

Ambos fenómenos, lejos de impulsar nuevas formas de producción y habitación, potencian la aglomeración en ciudades y el pauperismo.

Dominios Militares digitales

Los efectos más palpables los tenemos ya presentes. Militarmente, se dispone desde hace una década de 3 nuevos dominios bélicos: espacial, cibernético y cognitivo. Todos derivados del automatismo y digitalización.

Deconstrucción de la información

En cuanto se concentren y automaticen las capacidades técnicas de Estados y Empresas, no será necesaria la emisión de datos verídicos, sino verosímiles
-Los datos verídicos serán usados para el puro mantenimiento automático del sistema según los parámetros de gobernanza marcados. 
-Los datos verosímiles, con apariencia de verdaderos, son la base del control cognitivo de la población. Para que las IAs como GPTchat puedan manejarlos estas deben acceder a los distintos recursos de la red, por lo que se deberán cambiar y revisar repositorios, almacenes, archivos y demás soportes documentales extensivamente. Es el equivalente de reescribir la historia; labor a la que ya se dedican empresas como Wikipedia/CIA

Un fenómeno poco estudiado, pero mencionable en la guerra cognitiva, es el Peak Memory y sus implicaciones, en el que las capacidades de almacenamiento global de datos, lejos de aumentar, disminuyen, tal vez por el uso de los Big-Data en tiempo real.

Conclusión

Si en el plano militar las capacidades tecnológicas marcan una ventaja competitiva determinante sobre sus rivales, la robotización es la capacidad tecnológica última.

El proceso de automatización de la industria de la destrucción impone la concentración a escala mundial de los mismos, y la desindustrialización del resto de regiones.

No podemos calcular el alcance de un militarismo 100% robotizado, con intervención humana tendente a 0. Pero teniendo en cuenta los fenómenos descritos de sobreproducción, guerra costosa y extractivismo, terciarización y tercermundialización, podemos intuir que la tendencia es a un transvase de fondos hacia la militarización robotizada, mientras la manutención a las poblaciones se acerca al límite de la subsistencia

Una sociedad humana puede perfectamente sobrevivir sin productos complejos. A lo que no podrá sobrevivir es a la competencia extrema con otros congéneres cuyo beneficio en la guerra es del 100%, mientras no participan en la misma, conforme a una productividad humana del 0% en el proceso.

La forma natural de resolver los procesos superproductivos en el mundo es

Salud! PHkl/tctca

sábado, 29 de abril de 2023

Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio 4/4: Límite de la Robotización


En capítulos anteriores veíamos la robotización es un proceso productivo determinante para la civilización y caracterizado por 4 fenómenos principales: Escala Mundial, Tecnocracia, Tercerización y Tercermundialización. En este capítulo estudiaremos los límites de este sistema productivo y las consecuencias de su adopción como modelo general.


De la Serie 'Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio

Límites de la Robotización

La robotización humana también tiene límites:

1 Funcional: Actividades humanas
Con el grado de desarrollo actual no existe este problema, pero si la producción automatizada tiende a alcanzar el 100%, la humana a descender al 0%. Aun así, la producción puede seguir incrementándose si sirve a alguno de los propósitos de su propietariado, como puede ser la competencia por los recursos. 

¿Qué sucederá cuando Robots e IAs ocupen todas las actividades humanas? La suplantación de todas las actividades humanas implica que no existan nichos de trabajo disponibles para las personas más allá de los marginales. Pero tampoco ejes de mejora robótica para producción humana. 

Como indican los estudios, en un principio, el cambio productivo en los sectores será fácilmente absorbido por medio del aumento de las capas ociosas y desplazamientos de perfiles. El problema surge cuando se convierte en la forma general de producción y esta se instala en todos los sectores. En tales condiciones ¿Puede existir una robotización 100% y pleno empleo? ¿Encontrará el ser humano alguna actividad que no pueda ser automatizada?

O se reparte y se pone límites a su expansión, o primero serán las capas vulnerables, seguidas de las capas asentadas de la población, las que sufriremos los efectos de la robotización en forma de carestía.

2 Funcional: Beneficio 0
Si las personas no producen, y no realizan trabajo, ¿dónde acaban los trabajadores? ¿De dónde sacan el salario; el medio de intercambio que le da acceso a los medios de vida? En un proceso avanzado, si esta tendencia se implantase en el resto de sectores productivos y de países, llegaríamos a la paradoja de que no existirían compradores, no existiría demanda, no existiría competencia, por lo que carecería de sentido seguir produciendo, so pena de atascar el sistema, como tantas veces ha ocurrido. Beneficio 0.

Lo cierto es que la forma capitalista de eliminación de la competencia es la sobreproducción, igual que la forma de bajar salarios es la sobrepoblación relativa.

Seguiría habiendo capacidad de beneficio mientas la robotización 100% no se instalase en el resto de industrias. 

3 Funcional: Políticas
A nadie se le escapa que vivimos en este año 2023 un proceso de desglobalización, con la formación de 2 bloques geopolíticos principales, que está frenando la globalización iniciada oficialmente en 1991 con la caída de la URSS. Esta reedición de la formación de bloques no es más que parte del proceso de competencia ya comentado. 

No es que la globalización impulsada por la robotización se haya frenado. Al contrario, la formación de bloques antagónicos supone la explotación de las contradicciones productivas hasta sus límites lógicos. Cuanto más luchen, más rápido se preparará el terreno para la implantación del sistema productivo. Antes se formarán las tecnocracias, metrópolis, clúster y más difícil será revertir los efectos insostenibles que llevarán al sistema a lidiar con sus límites físicos.

Las sociedades concienciadas, y más, organizadas federadamente, son capaces de llegar a acuerdos, establecer vetos y desplegar toda una serie de medidas encaminadas a aplacar los efectos perniciosos de la robotización, incluida la prohibición absoluta. 


4 Físico: disponibilidad de energía, materiales y tecnología.

El desarrollo de las capacidades robóticas corre en paralelos con la disponibilidad de materia, energía y tecnología. Pero la demanda final la marca el propietariado, en observancia de sus propios intereses. Como se mencionó, con beneficios, productividad humana y salarios tendentes a 0, en último término, la demanda de materiales tecnológicos es la demanda de la propia oferta, es la demanda de la propia producción de robots y medios digitales.

La materia, energía y espacio, son límites absolutos para la implantación, ya que tanto la escasez real (producto escaso) como la escasez relativa (de alta demanda) de los componentes cibernéticos pueden retrasar la adopción de nuevas tecnologías robóticas.

La falta de materia o energía necesaria para su implantación pueden hacer retroceder la tendencia, como ya ha sucedido en más de una época histórica.

La tecnología funciona como acelerante, incluso cuando esta se emplea para ahorrar materia y energía, como así lo enuncia el Teorema de Jevons. O en otras palabras, cuanto mayor es la eficiencia energética, y por ende de un proceso, más aumenta el consumo. 

Un bloqueo tecnológico en alguno de los campos de la física podrían retrasar o impedir la implantación extensiva si la robotización no fuese capaz de suplantar la actividad humana al 100%.


5 Físicos: Sostenibilidad

El paradigma de la sostenibilidad humana pasa por la adecuación productiva a las biorregiones conforme a sus recursos y a su capacidad de carga óptima, de modo que se generen entornos saludables. Pasa por un estudio y un consenso sobre la forma de habitar el terreno que choca frontalmente con la maximización económica y mecanizada de beneficios propulsada por la competencia.

Si bien no hay en principio ninguna pega teórica para la implantación del proceso robotizado limitado políticamente en un modo racional, en la práctica lo que se observa es que el consumo de recursos y energía es tan alto que simplemente está destruyendo el planeta. Conforme avanza el propietariado en capacidades, le es más difícil frenar su ímpetu. 

Socialización o Muerte

Según lo visto, para que la robotización culmine y se convierta en la forma de producción dominante que está destinada a ser, se tiene que darse 1 condición necesaria, la disponibilidad de materia y energía y, por lo menos,  1 de estas 2 condiciones:
A) Que exista algún sector no robotizado de productividad.

B) Que se produzca un reparto distinto del monetario: o bien de producto, de trabajo, de tareas, o de propiedad de medios.

Conclusiones

Militarmente, los medios de producción tienden a ser medios de Destrucción. Cuanto mayor sea el avance robótico, mayores tentaciones bélicas, y mayor potencia militar. Esto empujará de por sí tanto a la robotización como al conflicto. La formación de bloques político-militares es un hecho.

La robotización tiene sus límites capaces de revertirla, o por lo menos frenarlas: restricciones de energía y material, y la ocupación de las actividades humanas. En tal caso, ¿a qué se dedicará el ser humano?

El problema no son los robots, son los propietarios. Los robots e IAs tienen que ser convertidos en bienes sociales, socializados, y controlados por la colectividad, si no queremos que la actividad de sus propietarios devore literalmente al mundo, sus recursos, sus animales, el agua, terreno, y lo convierta en el erial que pretenden que sea. Mientras el propietariado disfrutará del paraísos artificiales y santuarios naturales, el proletariado se acina en Megapolis hipermilitarizadas, como ya lo está haciendo. Solo redistribuyendo los beneficios producidos por la robotización, lo cual implica su modelo de propiedad, lograremos disminuir la presión consumista sobre el planeta y reorganizar la producción conforme a estándares ecológicos racionales.

jueves, 27 de abril de 2023

Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio 2/4: 4 Tendencias

En el pasado artículo contemplamos los efectos de la robotización sobre los indicadores productivos más relevantes. En este comprobaremos los efectos transformadores sobre la sociedad expresados en 4 tendencias principales.


De la Serie 'Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio

Las novedades de este avance tecnológico son básicamente producto de La reconversión extrema, que es la que hemos sufrido en los últimos años con 4 tendencias:
-1 Económica: La Producción a Escala Mundial
-2 Política: Tecnocracias
-3 Económica: Tercerización de la actividad humana, de ocupación mayoritaria en labores de servicio
-4 Social: Tercermundialización global

1 Robotización y Producción a Escala Mundial 


Competencia

Es la relación que se establece cuando 2 empresas intentan vender su producto en un mismo mercado.

La competencia se produce a escala, y a todos los niveles del proceso productivo, desde la elección de las calidades de las materias primas, a los recursos humanos o entre empresas. A demás, deben vender sus productos en mercados concretos o nichos, y en oposición a empresas concretas. Cuando la competencia es mundial la diferencia entre territorio y mercado se pierde, y supone una desamornización de la producción en forma de crisis de sobreproducción, que solo se pueden abordar por medio de acuerdos, pactos, alianzas o guerras. No solo militares, sino comerciales, civiles, judiciales y otras formas diversas. Las sanciones son un arma y expresión de esta confrontación.

Cuando el proceso productivo robotizado se generaliza, y una multitud de productores producen más de lo que el mercado puede asimilar, se crean los fenómenos de sobreproducción, igual que sucedió cuando se introdujo la máquina de vapor, eléctrica y otros avances. 

Entendemos ahora que, si las industrias robóticas son a escala mundial, si transforman muchos de sus productos en estratégicos, la pugna por los mercados , su posesión, y la pugna entre monopolios, será también mundial y estratégica.

Nacionalismo y Monopolio

De la pugna por el mercado, que es la lucha por los recursos, la materia prima, tecnología, recursos humanos, producción y mercado, deriva la pugna por los territorios. Los estados-clientes de corporaciones globales, lucharán con más encono por el beneficio de sus proveedores en un intento de bajar precios, aumentar recursos disponibles y aumantar beneficios. Por eso el Nacionalismo es un fenómeno derivado del capitalismo, y se enfrenta constantemente con el internacionalismo de las trabajadoras del mundo. Igual que los Monopolios, ambos son expresiones del mismo fenómeno. 

Sobreproducción

Cuando la avalancha de productos que por competencia no llegan a realizarse es tal que frena las máquinas. Es la crisis de sobreproducción. Este tipo de crisis dio lugar en SXX a 2 guerras mundiales.

La sociedad se da cuenta de que existe un problema real de sobreproducción, como así se recoge finalmente en estudios, trabajos y finalmente se plasma en políticas que tratan de solventar este problema sistémico.

Implantación asincrónica y ventaja competitiva estratégica

El avance de la robotización, aunque imparable para la civilización, se implanta progresivamente y de forma desigual en los distintos países. Esto asegura el dominio del mercado de aquellos que sean los primeros en lograr la Escala Mundial de sus productos, transformando a muchos de ellos en estratégicos. Tendrán la ventaja competitiva. El resto de países deberá hacerse cliente forzoso de este cliente. El proceso paradigmático es la fabricación de microchips en Taiwán por la empresa TMSC, que produce en torno al 70% de los circulantes mundiales, para empresas como Intel, IBM o AMD; transformándolos, no en un recurso escaso, pero sí estratégico. China concentra muchos de los procesos industriales modernos más importantes, lo cual le da una ventaja sobre sus competidores. Europa carece de recursos, y en EEUU la producción es demasiado cara.

2 Robotización y Tecnocracias


Tecnocracias

La robotización e IAs tienen la capacidad de concentrar poder y capacidades inmensas en pocas manos. Si no se pone remedio, los estados pasarán a modelos de gobernanza automatizados, en que no será necesaria la aplicación de la lógica ideológica, sino la pura técnica, dando lugar a las tecnocracias. Fenómeno visto en Italia con Draghi y Monti e infinidad de Grandes Empresas.

Monopolios y Estados rehenes

Las capacidades de las corporaciones, en muchos terrenos, ya superarán las de los estados. Estos se convertirán en clientes y en dependientes; y cuando imponen sus decisiones sobre estos, se consideran Estados rehenes. Un fenómeno ya visto, por ejemplo, ante la dependencia de las petroleras. Este clientelismo extremo, potenciado por la tendencia a la cooperación público-privada, incrementará hasta puntos no visto la corporativización de los estados. El desarrollo de esta modalidad de empresas es simplemente inevitable. Para amortiguar los efectos de competencia que puede llevar a guerras mundiales se ve como imprescindible su regulación y acuerdos. Quien controle los robots controlará el mundo.

3 Robotización y Terciarización


Algo preocupa bastante al público en general: si la robotización se implanta ¿A qué se dedicará el ser humano?

En todo avance industrial se produce un desplazamiento del perfil de los recursos humanos hacia una mayor cualificación. Esto genera masas de trabajadores que deben ser reubicados y reacomodados constantemente. Con la producción a escala mundial, estos desplazamientos son internacionales y produce los efectos migratorios. El desarrollo de los medios de producción automatizada se rodea de una serie de industrias y servicios auxiliares.

Tecnificación y Clúster

El clúster es un área de aglomeración de industrias y que tienden a retener a un mínimo de personas para su mantenimiento. En el caso de la robotización, serían técnicos cualificados que, por uno u otro motivo, no pueden realizar su trabajo de forma remota. Ante la robotización extrema tendente a un 100% automatizado, extensiones infinitas de fábricas sin personas.

Para conocer la magnitud de los cambios que nos esperan, hay que conocer el cambio en la magnitud de producción. Si en los 90 las industrias abastecían continentes, en los 2000 se alcanzó la escala mundial y la especialización de la producción por países. Esto fue lo que sucedió en Rusia con la primarización de la economía en los 1990 después de la caída de la URSS, en la que casi se desindustrializa, o los microchips y su centralización en Taiwán. 

Estos clusters, estarían situados, en las áreas más industrializadas del mundo: BRICS, EEUU,
Y posteriormente en áreas de alto potencial, como Turquí, Polonia, Venezuela, Irán... todo dependerá del equilibrio de poderes y acuerdos alcanzados.

4 Robotización y Tercermundialización


Megápolis se puede considerar que son ciudades de más de decenas millones de habitantes, muchas de las veces conteniendo el 90% de la población del país. Por sus características, tienden a concentrar los bienes y servicios de consumo, y por lo tanto son una fuente de trabajo y renta para los trabajadores tercerizados.

Terceriazación y Megapolis

Si en el SXIX se produjeron migraciones continentales, si en el SXX ya se experimentaba la migración campo-ciudad a escala, ahora las migraciones se producirán de clúster a clúster productivos, según progresa la robotización, a escala mundial. Primero los técnicos más cualificados, todos los capacitados en las industrias auxiliares.

Como se puede apreciar en la figura del Banco Mundial "Employment in Industry", la tendencia mundial es a un incremento del sector servicios simétrico a una caída del sector primario, conforme este se tecnifica. Por otro lado, el sector industrial se mantiene estable en torno al 20-25% del empleo desde hace varias décadas. 

Lo que podemos deducir es que, en cuanto la robotización avance, los trabajadores que se movilicen no serán trabajadores del sector primario o industriales, pertenecerán al sector servicios. Tendrán una cualificación mucho menor que los previos y no necesitarán específicamente migrar a áreas altamente industrializadas, donde no tendrán grandes oportunidades de trabajo, sino movimientos globales a las grandes metrópolis, se emplacen donde se emplacen. Esto augura una despoblación paulatina del medio rural hasta los niveles experimentados en occidente de un 95% población urbana. 

Desconocemos el ritmo de la tasa de robotización, así como el impacto de las IAs, pero se puede aventurar que con un crecimiento mundial de un 2% se tardarían 50 años en perder todos los empleos industriales mundiales, quedando tan solo industria residual. Primero en los más industrializados y después en los que están en vías de industrialización. Por último en los emergentes. Al final quedará una cada vez más reducida masa industrial laboral humana residual. Según las proyecciones, sobre 2040 la población activa en industria se igualará con la dedicada a la actividad primaria, entorno a un 15% de la población cada una, frente al 60% de la ocupación conjunta actual, lo cual supone la mitad. Este proceso solo puede continuar.

Otro factor movilizador será la degradación ambiental y el avance de monocultivos en amplias regiones para la producción a escala. No necesariamente serán Sur->Norte, pero si hacia megápolis, como ya sucede en la mayor parte de China, África o Nuestramérica. 

Si a esto le unimos un espectacular incremento de la esperanza de vida, la formación de estas megápolis es inevitable.

 

Conclusiones


La robotización aumenta el beneficio neto, pero disminuye la tasa de beneficio. Esto empuja a la sobreproducción y la competencia. Cuando la tendencia al beneficio tiende a 0, el grado de competencias es máximo.

La competencia, en y por los diversos mercados, promueve el fenómeno del nacionalismo en los estados, y empuja a las guerras de todo tipo. Como resultado de la victoria comercial se establecen Monopolios globales. Este ciclo de retroalimentación ya le ha costado a la humanidad 2 guerras Mundiales.

Monopolio, Megápolis y Nacionalismo, son fenómenos del mismo proceso. Igual que lo son consumismo y miseria. El objetivo es el beneficio, el medio la competencia. 

Implantación asincrónica del proceso de producción robótica, con su impulso a la producción global y al monopolio, supone una ventaja competitiva estratégica que expulsa a competidores del mercado mundial, los cuales son naciones enteras.

La concentración máxima de las capacidades de gestión automatizadas se expresa en la forma de gobernanza, tecnocracias, y empuja a los estados a la dependencia del servicio de corporaciones, que suelen ser actores globales.

Según avance la robotización, el desplazamiento de masas humanas hacia megápolis será inevitable. Socialmente, la robotización tiende a la Tercerización de la actividad humana, a la Producción a Escala mundial y tercermundialización de las sociedades. Los clústeres industriales solo atraerán trabajadores cualificados marginalmente. 

La automatización incesante del campo seguirá impulsando a la masa migrante global. Esta lo hará del campo a la Megápolis, no necesariamente hacia clústers industriales. Todo lo contrario de las formas sostenibles de producción propuestas por los modelos ecológicos de habitabilidad sostenible.

A pesar del aparente freno a la globalización producido por la Nueva Guerra Fría iniciada en 2022, a pesar de que el ideal de sostenibilidad está basado en biorregiones ajustadas a su capacidad de carga, la tendencia civilizatoria es a la hiperconcentración de suministros, producción y consumo.

Estados rehenes y Estados opresores (II) 20.5.2009 Javier Monagas Maita

lunes, 24 de abril de 2023

Avance de la Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio 1/4: Beneficios 0, Salario 0

Debemos comprender este proceso civilizatorio definitorio de nuestra era, y que afecta principalmente a la forma de producción. Es vital, tanto para el pueblo como para sus organizaciones, reconocer estas pautas que ya nos afectan. ¿Qué pasaría si la productividad humana fuese 0?



De la Serie "Robotización y el Nuevo Estado Civilizatorio"

El proceso de modernización y su incidencia en la sociedad se lleva estudiando desde los albores de la instauración mundial del sistema de producción capitalista. La robotización es la tecnificación de la producción humana empleando métodos electrónicos digitales. En el concepto incluimos el uso de Inteligencias Artificiales IAs. 

La robotización pone a prueba todas las teorías económicas marxistas, al poder ser observables los efectos de una economía en la que la intervención productiva humana es tendente a 0. Según la "Ley del Valor", al aumentar la mecanización disminuye la cantidad de trabajo humano socialmente necesario para la producción, lo que aumenta el beneficio absoluto (volumen vendido) y relativo (productividad). Esa forma de producción se acaba imponiendo a la postre como la forma de producción mundial predominante. No vamos a profundizar en el proceso más de lo que han hecho otros más sabios, tan solo destacar los aspectos más importantes sobre los que nos apoyaremos. La robotización es imparable.

Ya existen fábricas en las que no interviene la actividad humana, Light-out factory (Foxconn, Tesla, Amazon...). Los robots son un hecho implantado desigualmente a lo largo del mundo.

Actualmente, las máquinas ya producen sus componentes y los ensamblan. Con la digitalización en los sistemas de diseño, las IAs serán capaces de autodiseñarse y planificar todo el proceso autónomamente. Y de las máquinas utorreplicantes y autorreparantes llegaría la industria de las máquinas autorreplicantes.

El ejercicio último, sería describir una sociedad futura en el que son las máquinas fueran las que producen el 100%. En tal caso, la pregunta es evidente ¿Quiénes serían sus propietarios? Y, si la población no es empleada, ¿de qué viviría? ¿Renta vital? Esta y muchas otras preguntas las respondimos en: De la Crisis permanente a la Revolución de los pueblos por Armonizar con su Naturaleza, de la cual este escrito es una extensión.

Más allá de los posibles cambios geopolíticos que se puedan producir, la era de la robótica marca una tendencia a la gobalización, cuyos efectos secundarios son la competencia, las migraciones y la insostenibilidad.

1 Robotización y Aumento del Beneficio 


Al introducir maquinaria se aumenta la productividad general, aumentando la velocidad de producción, y por ello la cantidad de producto. Esto ofrece una ventaja competitiva a los primeros en usar la nueva tecnología, y es uno de los motores principales de su implantación. 

La robotización aumenta la productividad de los recursos empleados. El efecto del aumento de la productividad sobre el producto es la disminución de su precio por unidad, otra ventaja competitiva frente a terceros. La disminución de precio por unidad se compensa con el aumento del volumen de lo producido

El efecto sobre la competencia es transitorio, ya que solo dura hasta que otras empresas adquieren el mismo modelo productivo para competir. Entonces se pierden las ventajas y los precios individuales tienden a adoptar un precio de mercado.

A la postre, estas industrias expulsan del mercado a las menos competitivas, y si no encuentran competidores, se establecen como monopolios, como tantas veces hemos visto.

2 Robotización y Tasa de Beneficios


Cuando esta modalidad productiva es adoptada por todos los competidores, se convierte en el estándar. El producto tiende a adoptar el precio de mercado, que es básicamente y concretando el coste de la amortización de sus gastos fijos. Cuando la competencia es férrea, se recortan los márgenes de beneficio como intento de colocar mejor los productos en el mercado. Tanto es así que una práctica ilegal de competencia consiste en vender productos a pérdida, o dumping, intentando desbancar a la competencia. Esto hace que la tasa de beneficio sea tendente a 0. Como mencionamos, la pérdida de la tasa se intenta compensar con un aumento del volumen de producto, de nuevo.

Otra forma de decirlo es que la robotización disminuye el precio medio de lo producido, lo cual tiende a su vez a disminuir la tasa de ganancia media por cada unidad de producto generado. Lo que se compensa aumentando la cantidad producción.

La tasa media de beneficio global del conjunto de empresas y sectores lleva bajando desde que se tienen registros allá por 1849, con la introducción masiva de maquinaria. Se calcula que sobre 2054 la tasa de beneficio mundial será similar a 0. Parece que la previsión se va ajustando.

Cuando la producción supera el consumo se habla de sobreproducción, y cuando lo supera en muchas veces de hiperproducción. Es el efecto producido por la robótica. Esta hiperproducción genera hipercompetencia, y da lugar a los efectos de Sobreacumulación y de Producción a Escala mundial

Al final, en el mundo robótico un solo país detenta y concentra la producción mundial robotizada de un producto. Esta es la magnitud del problema.

3 Robotización y Empleo



La mayoría de trabajos académicos desconocen las implicaciones civilizatorias de tal avance a largo plazo, y se limitan a analizar las consecuencias más incipientes sobre el trabajo humano, ambiente y productividad [1][2][3]... 

En una industria robótica desarrollada, 100% automática, el tiempo socialmente necesario de producción de un bien o servicio sería tendente a 0. La productividad humana tiende a 0. El precio de producción sería el precio de los costes de materias primas y amortizaciones de maquinarias, el coste de salarios es de nuevo tendente a 0

Con el avance de la robotización y su implantación en todos los sectores, si 0 es el coste de salario en todos los sectores e industrias, los salarios de todos los trabajadores serían tendentes a 0. No solo existe un problema de infrademanda, con sobreproducción, sino una amenaza directa a la supervivencia de los trabajadores.  Lo que se había comprobado en anteriores fases del desarrollo industrial, ahora es terminal con la robótica, amenazando con destruir al propio sistema de producción, y requiriendo de intervención política.

Decir que el capital sabe perfectamente trabajar en ambientes digitales de mínima intervención humana; de productividad humana tendente a 0. En la producción de capital ficticio, con la forma D-D', el capital invertido genera dinero porque se invierte capital, y no es necesaria la producción física. Tanto es así que las actuales técnicas financieras de Intercambios de Alta Frecuencia HFT emplean IAs para gestionar automáticamente colosales volúmenes de productos financieros.

4 Robotización, Oferta y Demanda


La Demanda es la Oferta. Con Beneficios, productividad y salarios tendentes a 0, la demanda de robots, medios digitales, y su mejora será, en último término, ya no impulsada por la demanda de sus clientes, sino por la de sus propietarios. La robotización también podría seguir desarrollándose de forma autónoma si sirviese a sus propias necesidades.

La demanda del propietariado son básicamente en recursos y energía para sus fábricas, y mercados para sus productos. A demás, productos competitivos. Pero a medida que la producción se reconcentra a escala global, la posibilidad de hacerse un hueco en el mercado disminuye, y con ello la capacidad de obtener recursos. La pugna mundial por los recursos, transformados en estratégicos por su escasez relativa (aumento de demanda o aumento de importancia estratégica) está servida, y se dará a todos los niveles.

La Demanda sin Oferta. Si los trabajadores no ofertan su fuerza de trabajo, trabajo que es realizado por máquinas, no pueden obtener el salario. 
Solo quedan 2 destinos plausibles para nosotrxs:
-Consumo sin producción. Convertirnos en clases pasivas y beneficiarnos de subvenciones estatales de algún tipo. Esta generación de capas pasivas es acorde con el proceso de envegecimiento global y la perdida de natalidad y fertilidad observadas. 
-Consumo al Margen del sistema. Exclusión del sistema dominiante y marginalidad, al concentrarnos en localizaciones donde seamos capaces de generar circuítos alternativos, al margen. Estes es el germen de la tercermundialización.

Ambas tendencias apuntan a la satisfacción de las necesidades básicas de la población mundial y la incapacidad de generar generar un ciclo de hiperconsumo que permita la acumulación observada en siglos anteriores. Apuntan al languidecer de la humanidad.

 

Conclusiones


Para saber lo que sucederá con el modelo civilizatorio hay que ver la Tendencia, y la tendencia la marca la tecnología. La Robotización avanzará imparable, y se acabará imponiendo como forma productiva dominante, a no ser que se encuentre con algún límite físico o funcional insuperable.

Productividad humana 0 - La robotización disminuye dramáticamente la cantidad de trabajo humano necesario. Mientras se circunscriba a un sector y a una parte del mundo, sus efectos no se notarán. Como la telefonía móvil o las RRSS, se sentirá realmente cuando su implantación sea global, y a Escala mundial, esto es, hiperconcentrada. 

Salario 0 - Si no hay productividad humana no puede haber salario. ¿De dónde extraeremos la renta los no-proletarios? Se imponen nuevas formas de exclusión y de reparto de rentas. También se apunta a la generación global de capas pasivas.

Beneficio para propietarios del 100% - La robotización aumenta el beneficio de su propietariado, pudiendo llegar al extremo de la producción de máquinas autorreplicantes.

Tasa de Beneficio 0 - debido a que el beneficio obtenido por cada unidad producida tiende a 0, y se compensa con un aumento de producción.

En el mundo robotizado un solo país detenta y concentra la producción mundial robotizada de un producto. Esta es la magnitud del problema.

Salud! PHkl/tctca

martes, 14 de marzo de 2023

Por qué Estados Unidos necesita la Guerra, El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC)- Jacques Pauwels 2003

Interesante y extenso artículo de 2003 en el que podemos comparar las previsiones hechas entonces con los resultados vistos ahora. Donde dice Bush sustituyámoslo por Biden y entenderemos qué es lo que sucede después de 20 años de publicado, porque las dinámicas desencadenadas entonces son las mismas que actúan ahora. La diferencia es que antes EEUU despegaba económicamente, mientras que ahora se enfrenta a una policrisis. 2001 y la doctrina Guerra al Terrorismo War on Terrr fue el principio del fin de EEUU como Imperio, y aquí te explica perfectamente cuál fue la decisión clave: la Creación del Enemigo.

El mismo apunta a que el exceso de productividad industrial moderna implica una incapacidad social de absorber todo lo producido, por lo que el exceso se dedica a la fabricación de productos bélicos.

Producción Robotizada implica Crisis de Sobreproducción perpetua, con esta la disminución general de tasa de beneficios. La solución empleada desde por lo menos la 2GM fueron las guerras. Con los sistemas de robotización las guerras serán perpetuas.

Salud! PHkl/tctca
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Traducción tarcoteca - Why America Needs War, The Project for The New American Century (PNAC) - Global Research por 30.4.2003 Jacques Pauwels

Las guerras son un terrible desperdicio de vidas y recursos, y por esa razón la mayoría de la gente se opone en principio a las guerras. El presidente estadounidense, por otro lado, parece amar la guerra. ¿Por qué? Muchos comentaristas han buscado la respuesta en factores psicológicos. Algunos opinaron que George W. Bush consideraba su deber terminar el trabajo iniciado, pero no completado por alguna oscura razón, por su padre en el momento de la Guerra del Golfo; otros creen que Bush hijo esperaba una guerra corta y triunfal que le garantizara un segundo mandato en la Casa Blanca.

Creo que debemos buscar en otra parte la explicación de la actitud del presidente estadounidense.

El hecho de que Bush esté interesado en la guerra tiene poco o nada que ver con su psique, pero mucho con el sistema económico estadounidense. Este sistema, el tipo de capitalismo de Estados Unidos, funciona ante todo para hacer que los estadounidenses extremadamente ricos como la “dinastía del dinero” de Bush sean aún más ricos. Sin guerras calientes o frías, sin embargo, este sistema ya no puede producir el resultado esperado en la forma de ganancias cada vez mayores que los adinerados y poderosos de Estados Unidos consideran como su derecho de nacimiento.

Productividad Industrial es Crisis General


La gran fortaleza del capitalismo estadounidense es también su gran debilidad, a saber, su altísima productividad. En el desarrollo histórico del sistema económico internacional que llamamos capitalismo, una serie de factores han producido enormes incrementos en la productividad, por ejemplo, la mecanización del proceso productivo que se inició en Inglaterra ya en el siglo XVIII. Entonces, a principios del siglo XX, los industriales estadounidenses hicieron una contribución crucial en forma de automatización del trabajo por medio de nuevas técnicas como la línea de montaje. Esta última fue una innovación introducida por Henry Ford y, por lo tanto, esas técnicas se conocen colectivamente como "fordismo". La productividad de las grandes empresas americanas aumentó espectacularmente.

1-Gran Depresión

Por ejemplo, ya en la década de 1920, innumerables vehículos salían todos los días de las cadenas de montaje de las fábricas de automóviles de Michigan. Pero, ¿quién se suponía que compraría todos esos autos? La mayoría de los estadounidenses en ese momento no tenían billeteras lo suficientemente gruesas para tal compra. Otros productos industriales inundaron el mercado de manera similar, y el resultado fue la aparición de una desarmonía crónica entre la oferta económica en constante aumento y la demanda rezagada. Así surgió la crisis económica conocida generalmente como la Gran Depresión. Fue esencialmente una crisis de sobreproducción. Los almacenes estaban repletos de productos sin vender, las fábricas despidieron a los trabajadores, el desempleo explotó y, por lo tanto, el poder adquisitivo del pueblo estadounidense se redujo aún más, lo que empeoró aún más la crisis.

2-Segunda Guerra Mundial

No se puede negar que en Estados Unidos la Gran Depresión solo terminó durante y debido a la Segunda Guerra Mundial. (Incluso los más grandes admiradores del presidente Roosevelt admiten que sus políticas New Deal tan publicitadas trajeron poco o ningún alivio). La demanda económica aumentó espectacularmente cuando la guerra que había comenzado en Europa, y en la que los propios EEUU no participaron activamente antes de 1942, permitió a la industria estadounidense producir cantidades ilimitadas de equipo de guerra. Entre 1940 y 1945, el estado estadounidense gastaría no menos de 185.000 millones $ en dicho equipo, y la participación de los gastos militares en el PNB aumentó así entre 1939 y 1945 de un insignificante 1,5% a aproximadamente el 40%. Además, la industria estadounidense también suministró enormes cantidades de equipos a los británicos e incluso a los soviéticos a través de Lend-Lease. 

En Alemania, mientras tanto, las subsidiarias de corporaciones estadounidenses como Ford, Generald Motors GM e International Trucks & Tractors ITT produjeron todo tipo de aviones y tanques y otros juguetes militares para los nazis, también después de Pearl Harbor; pero esa es una historia diferente. 

El problema clave de la Gran Depresión –el desequilibrio entre oferta y demanda– se resolvió así porque el Estado “alimentó la bomba” de la demanda económica mediante grandes pedidos de carácter militar.

En lo que respecta a los estadounidenses comunes y corrientes, la orgía de gastos militares de Washington trajo no solo prácticamente el pleno empleo sino también salarios mucho más altos que nunca; fue durante la Segunda Guerra Mundial que la miseria generalizada asociada con la Gran Depresión llegó a su fin y que la mayoría del pueblo estadounidense alcanzó un grado de prosperidad sin precedentes. 

3-War Pigs

Sin embargo, los mayores beneficiarios, con mucho, del auge económico de la guerra fueron los empresarios y corporaciones del país, que obtuvieron beneficios extraordinarios. Entre 1942 y 1945, escribe el historiador Stuart D. Brandes, las ganancias netas de las 2.000 empresas más grandes de Estados Unidos fueron un 40 % mayores que durante el período 1936-1939. Tal "boom de ganancias" fue posible, explica, porque el estado ordenó miles de millones de dólares en equipo militar, fracasó en instituir controles de precios y gravaba las ganancias poco o nada. Esta generosidad benefició al mundo empresarial estadounidense en general, pero en particular a esa élite relativamente restringida de grandes corporaciones conocida como "grandes negocios" o "Corporate America". 

Durante la guerra, un total de menos de 60 empresas obtuvieron el 75% de todas las lucrativas órdenes de compra militares y estatales. Las grandes corporaciones – Ford, IBM, etc. – se revelaron como los “cerdos de la guerra”, escribe Brandes, que se zamparon con la abundancia de los gastos militares del estado. IBM, por ejemplo, aumentó sus ventas anuales entre 1940 y 1945 de 46 a 140 millones $ gracias a pedidos relacionados con la guerra, y sus ganancias se dispararon en consecuencia. 

4-La máquina hambrienta

Las grandes corporaciones estadounidenses explotaron al máximo su capacidad fordista para impulsar la producción, pero ni siquiera eso fue suficiente para satisfacer las necesidades del estado estadounidense en tiempos de guerra. Se necesitaba mucho más equipo, y para producirlo, Estados Unidos necesitaba nuevas fábricas y una tecnología aún más eficiente. Estos nuevos activos fueron debidamente arrancados de la tierra, y debido a esto el valor total de todas las instalaciones productivas de la nación aumentó entre 1939 y 1945 de 40.000 a 66.000 millones $. Sin embargo, no fue el sector privado el que emprendió todas estas nuevas inversiones; debido a sus desagradables experiencias con la sobreproducción durante los años treinta, los empresarios estadounidenses encontraron esta tarea demasiado arriesgada. Así que el Estado acometió la tarea invirtiendo 17.000 millones $ en más de 2000 proyectos relacionados con la defensa [cooperación público-privada]. A cambio de una tarifa nominal, se permitió a las corporaciones, de propiedad privada, alquilar estas nuevas fábricas para producir... y ganar dinero vendiendo la producción al estado. Además, cuando terminó la guerra y Washington decidió despojarse de estas inversiones, las grandes corporaciones de la nación las compraron a mitad de precio, y en muchos casos sólo un tercio, del valor real.

¿Cómo financió Estados Unidos la guerra?


¿Cómo financió Estados Unidos la guerra, cómo pagó Washington las elevadas facturas presentadas por GM, ITT y los demás proveedores corporativos de equipos de guerra? 
La respuesta es: 
1-en parte a través de impuestos, alrededor del 45%, 
2-pero mucho más a través de préstamos, aproximadamente el 55%. 

Debido a esto, la deuda pública aumentó dramáticamente, es decir, de 3.000 millones $ en 1939 a no menos de 45.000 millones $ en 1945. En teoría, esta deuda debería haberse reducido, o eliminado por completo, mediante la recaudación de impuestos sobre la enorme ganancias embolsadas durante la guerra por las grandes corporaciones estadounidenses, pero la realidad fue algo diferente. 

Como ya se señaló, el estado estadounidense no logró gravar significativamente las ganancias inesperadas de las corporaciones estadounidenses, permitió que la deuda pública se multiplicara y pagó sus cuentas y los intereses de sus préstamos con sus ingresos generales, es decir, mediante los ingresos generados por los impuestos directos e indirectos. Particularmente debido a la regresiva Ley de Ingresos introducida en octubre de 1942, estos impuestos fueron pagados cada vez más por los trabajadores y otros estadounidenses de bajos ingresos, en lugar de por los súper ricos y las corporaciones de las cuales estos últimos eran propietarios, accionistas principales y/o o altos directivos. “La carga de financiar la guerra”, observa el historiador estadounidense Sean Dennis Cashman, “recaída firmemente sobre los hombros de los miembros más pobres de la sociedad”.

Sin embargo, el público estadounidense, preocupado por la guerra y cegado por el brillante sol del pleno empleo y los altos salarios, no se dio cuenta de esto. 

Los estadounidenses adinerados, por otro lado, eran muy conscientes de la forma maravillosa en que la guerra generó dinero para ellos y para sus corporaciones. 

3-Filántropos de la guerra
Por cierto, también fue de los ricos empresarios, banqueros, aseguradores y otros grandes inversionistas de donde Washington tomó prestado el dinero necesario para financiar la guerra; la América Corporativa también se benefició de la guerra al embolsarse la mayor parte de los intereses generados por la compra de los famosos bonos de guerra

Élites Comunistas en EEUU


En teoría al menos, los ricos y poderosos de Estados Unidos son los grandes defensores de la llamada libre empresa y se oponen a cualquier forma de intervención estatal en la economía. Durante la guerra, sin embargo, nunca pusieron objeciones a la forma en que el estado estadounidense manejó y financió la economía, porque sin esta violación dirigista a gran escala de las reglas de la libre empresa, su riqueza colectiva nunca podría haber proliferado como lo hizo durante esos años.

Grandes lecciones de la 2GM, así empezó todo


Durante la Segunda Guerra Mundial, los ricos propietarios y altos directivos de las grandes corporaciones aprendieron una lección muy importante: durante una guerra se puede ganar dinero, mucho dinero. En otras palabras, la ardua tarea de maximizar las ganancias, la actividad clave dentro de la economía capitalista estadounidense, puede absolverse de manera mucho más eficiente a través de la guerra que a través de la paz; sin embargo, se requiere la cooperación benévola del estado. Desde la Segunda Guerra Mundial, los ricos y poderosos de Estados Unidos han sido muy conscientes de esto. También lo es su hombre en la Casa Blanca hoy [2003, es decir, George W. Bush], el vástago de una "dinastía del dinero" que fue lanzado en paracaídas a la Casa Blanca para promover los intereses de sus familiares, amigos y asociados adinerados. en la América corporativa, los intereses del dinero, el privilegio y el poder [Lo mismo sucedió con la familia Clinton y la familia Biden].

En la primavera de 1945 era evidente que la guerra, fuente de fabulosos beneficios, pronto terminaría. ¿Qué pasaría entonces? Entre los economistas, muchas Casandras evocaron escenarios que se vislumbraban extremadamente desagradables para los líderes políticos e industriales de Estados Unidos. Durante la guerra, las compras de equipo militar de Washington, y nada más, restauraron la demanda económica y así hicieron posible no solo el pleno empleo sino también ganancias sin precedentes. Con el regreso de la paz, el fantasma de la falta de armonía entre la oferta y la demanda amenazó con volver a acechar a los Estados Unidos, y la crisis resultante bien podría ser incluso más aguda que la Gran Depresión de los "sucios años treinta", porque durante los años de la guerra la productividad la capacidad de la nación había aumentado considerablemente, como hemos visto.

Los trabajadores tendrían que ser despedidos precisamente en el momento en que millones de veteranos de guerra volverían a casa en busca de un trabajo civil, y el desempleo resultante y la disminución del poder adquisitivo agravarían el déficit de demanda. Visto desde la perspectiva de los ricos y poderosos de Estados Unidos, el desempleo que se avecinaba no era un problema; lo que importaba era que la edad de oro de las ganancias gigantescas llegaría a su fin. Tal catástrofe tenía que ser prevenida, pero ¿cómo?

La Creación del Enemigo: Rusia


Los gastos militares del estado fueron la fuente de grandes ganancias
. Para que las ganancias siguieran brotando generosamente, se necesitaban urgentemente nuevos enemigos y nuevas amenazas de guerra ahora que Alemania y Japón habían sido derrotados. 

Qué suerte que existiera la Unión Soviética, un país que durante la guerra había sido un socio particularmente útil que había sacado las castañas del fuego para los Aliados en Stalingrado y en otros lugares, pero también un socio cuyas ideas y prácticas comunistas le permitieron ser fácilmente transformado en el nuevo hombre del saco de los Estados Unidos. La mayoría de los historiadores estadounidenses ahora admiten que en 1945 la Unión Soviética, un país que había sufrido enormemente durante la guerra, no constituía una amenaza en absoluto para los EEUU económica y militarmente muy superiores, y que Washington mismo no percibía a los soviéticos como una amenaza .

De hecho, Moscú no tenía nada que ganar y mucho que perder con un conflicto con la superpotencia estadounidense, que rebosaba confianza gracias a su monopolio de la bomba atómica. Sin embargo, Estados Unidos, el Estados Unidos corporativo, el Estados Unidos de los superricos, necesitaba urgentemente un nuevo enemigo para justificar los gastos titánicos de "defensa" que se necesitaban para mantener las ruedas de la economía de la nación girando a toda velocidad también después del final de la guerra, manteniendo así los márgenes de beneficio en los niveles exigidos -o mejor dicho, deseados- elevados, o incluso aumentarlos. Es por ello que la Guerra Fría se desató en 1945, no por los soviéticos sino por el complejo “militar-industrial” estadounidense, como llamaría el presidente Eisenhower a esa élite de individuos y corporaciones adineradas que supieron sacar provecho de la “guerra” economía."

la Guerra Fría superó sus mejores expectativas


En este sentido, la Guerra Fría superó sus mejores expectativas. Se tuvo que fabricar más y más equipo militar, porque los aliados dentro del llamado "mundo libre", que en realidad incluía muchas dictaduras desagradables, tenían que estar armados hasta los dientes con equipo estadounidense

Además, las propias fuerzas armadas de Estados Unidos nunca dejaron de exigir tanques, aviones, cohetes y, sí, armas químicas y bacteriológicas y otras armas de destrucción masiva más grandes, mejores y más sofisticadas. Por estos bienes, el Pentágono siempre estuvo dispuesto a pagar grandes sumas sin hacer preguntas difíciles. 

Como había sido el caso durante la Segunda Guerra Mundial, nuevamente fueron principalmente las grandes corporaciones las que pudieron cumplir con los pedidos. La Guerra Fría generó ganancias sin precedentes, y fluyeron hacia las arcas de aquellas personas extremadamente ricas que resultaron ser los propietarios, los altos directivos y/o los principales accionistas de estas corporaciones. (¿Sorprende que en Estados Unidos los generales recién retirados del Pentágono reciban rutinariamente ofertas de trabajo como consultores de grandes corporaciones involucradas en la producción militar, y que los empresarios vinculados con esas corporaciones sean designados regularmente como funcionarios de alto rango del Departamento de Defensa, asesores del Presidente, etc.?)

También durante la Guerra Fría, el estado estadounidense financió sus gastos militares vertiginosos mediante préstamos, lo que provocó que la deuda pública se elevara a niveles vertiginosos. En 1945 la deuda pública era de “sólo” 258.000 millones $, pero en 1990 – cuando la Guerra Fría tocaba a su fin – ¡ascendía a nada menos que 3,2 billones (10 elevado a la12) $! Este fue un aumento formidable, también cuando se tiene en cuenta la tasa de inflación, y provocó que el estado estadounidense se convirtiera en el mayor deudor del mundo. (Dicho sea de paso, en julio de 2002 la deuda pública estadounidense había alcanzado los 6,1 billones de dólares). Washington podría y debería haber cubierto el costo de la Guerra Fría gravando las enormes ganancias obtenidas por las corporaciones involucradas en la orgía armamentista, pero nunca hubo ninguna intención de tal cosa. 

Del 50 al 1 en 50 años


En 1945, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría tomó el relevo, las corporaciones todavía pagaban el 50% de todos los impuestos, pero durante el transcurso de la Guerra Fría esta participación se redujo constantemente, y hoy en día solo asciende a aproximadamente el 1%.

Esto fue posible porque las grandes corporaciones de la nación determinan en gran medida lo que el gobierno de Washington puede o no hacer, también en el campo de la política fiscal. Además, la reducción de la carga fiscal de las empresas se hizo más fácil porque después de la Segunda Guerra Mundial estas empresas se transformaron en multinacionales, “en casa en todas partes y en ninguna”, como ha escrito un autor estadounidense en relación con ITT, y por lo tanto les resulta fácil evitar pagar impuestos significativos en cualquier lugar del mundo. En Estados Unidos, donde se embolsan las mayores ganancias, el 37% de todas las multinacionales estadounidenses -y más del 70 % de todas las multinacionales extranjeras- no pagaron un solo dólar de impuestos en 1991, mientras que las multinacionales restantes remitieron menos del 1% de sus ganancias en impuestos.

Los costos altísimos de la Guerra Fría, por lo tanto, no fueron soportados por quienes se beneficiaron de ella y quienes, dicho sea de paso, también continuaron embolsándose la parte del león de los dividendos pagados por los bonos del gobierno, sino por los trabajadores estadounidenses y la clase media. Estos estadounidenses de bajos y medianos ingresos no recibieron un centavo de las ganancias tan profusamente arrojadas por la Guerra Fría, pero sí recibieron su parte de la enorme deuda pública de la que ese conflicto fue en gran parte responsable. Son ellos, por lo tanto, quienes cargaron realmente con los costos de la Guerra Fría, y son ellos quienes continúan pagando con sus impuestos una parte desproporcionada de la carga de la deuda pública.

En otras palabras, mientras las ganancias generadas por la Guerra Fría fueron privatizadas en beneficio de una élite extremadamente rica, sus costos fueron socializados sin piedad.en gran detrimento de todos los demás estadounidenses. 

La America Pobre


Durante la Guerra Fría, la economía estadounidense degeneró en una gigantesca estafa, en una perversa redistribución de la riqueza de la nación en beneficio de los ricos y en perjuicio no sólo de los pobres y de la clase trabajadora, sino también de la clase media, cuyas los miembros tienden a suscribirse al mito de que el sistema capitalista estadounidense sirve a sus intereses. De hecho, mientras los ricos y poderosos de Estados Unidos acumulaban riquezas cada vez mayores, la prosperidad lograda por muchos otros estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial se fue erosionando gradualmente y el nivel de vida general declinó lenta pero constantemente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, América había sido testigo de una modesta redistribución de la riqueza colectiva de la nación en beneficio de los miembros menos privilegiados de la sociedad. Sin embargo, durante la Guerra Fría, los estadounidenses ricos se hicieron más ricos, mientras que los no ricos, y ciertamente no solo los pobres, se empobrecieron más. En 1989, el año en que terminó la Guerra Fría, más del 13% de todos los estadounidenses (aproximadamente 31 millones de personas) eran pobres según los criterios oficiales de pobreza, que definitivamente subestiman el problema. Por el contrario, hoy el 1% de todos los estadounidenses posee no menos del 34% de la riqueza total de la nación. En ningún país importante “occidental” la riqueza se distribuye de manera más desigual.

La Victoria en la Guerra Fría en 1989 es el Inicio de la Nueva Depresión


El minúsculo porcentaje de estadounidenses súper ricos encontró este desarrollo extremadamente satisfactorio. Les encantaba la idea de acumular más y más riquezas, de engrandecer sus ya enormes bienes, a expensas de los menos privilegiados. Querían mantener las cosas así o, si era posible, hacer que este esquema sublime fuera aún más eficiente. Sin embargo, todo lo bueno debe llegar a su fin, y en 1989/90 terminó la generosa Guerra Fría. Eso presentó un problema serio. 

Los estadounidenses comunes, que sabían que habían asumido los costos de esta guerra, esperaban “dividendos de paz”. Pensaron que el dinero que el estado había gastado en gastos militares ahora podría usarse para producir beneficios para ellos, por ejemplo, en forma de un Seguro Nacional de Salud [Salud Pública] y otros beneficios sociales que los estadounidenses, a diferencia de la mayoría de los europeos, nunca han disfrutado. 

En 1992, Bill Clinton ganaría las elecciones presidenciales dejando entrever la perspectiva de un plan nacional de salud, que por supuesto nunca se materializó. Un “dividendo de paz” no interesaba en absoluto a la élite adinerada de la nación, porque la prestación de servicios sociales por parte del estado no genera ganancias para los empresarios y las corporaciones, y ciertamente no genera las elevadas ganancias generadas por los gastos militares del estado. Había que hacer algo, y había que hacerlo rápido, para evitar la implosión amenazadora del gasto militar del Estado.

Estados Unidos, o más bien, el Estados Unidos corporativo, quedó huérfano de su útil enemigo soviético y necesitaba con urgencia conjurar nuevos enemigos y nuevas amenazas para justificar un alto nivel de gasto militar.

-1990 Inicio del Tour, Irak y Saddam Hussein

Es en este contexto que en 1990 Saddam Hussein apareció en escena como una especie de deus ex machina. Este "dictador de hojalata" había sido previamente percibido y tratado por los estadounidenses como un buen amigo, y lo habían armado hasta los dientes para que pudiera librar una guerra desagradable contra Irán; fueron EEUU y aliados como Alemania, quienes originalmente le suministraron todo tipo de armas. Sin embargo, Washington necesitaba desesperadamente un nuevo enemigo, y de repente lo señaló como un “nuevo Hitler” terriblemente peligroso, contra quien era necesario librar una guerra con urgencia, a pesar de que estaba claro que un arreglo negociado de la cuestión de la ocupación de Irak de Kuwait no estaba descartado.

George Bush padre fue el agente de reparto que descubrió este nuevo y útil némesis de Estados Unidos y que desató la Guerra del Golfo, durante la cual Bagdad fue bombardeada y los desventurados reclutas de Sadam fueron masacrados en el desierto. El camino a la capital iraquí estaba abierto de par en par, pero la entrada triunfal de los infantes de marina en Bagdad fue repentinamente desechada. Saddam Hussein quedó en el poder para que la amenaza que se suponía que debía formar pudiera invocarse nuevamente para justificar mantener a Estados Unidos en armas. Después de todo, el repentino colapso de la Unión Soviética había demostrado lo inconveniente que puede ser que uno pierde a un enemigo útil.

Y así, Marte podría seguir siendo el santo patrón de la economía estadounidense o, más exactamente, el padrino de la mafia corporativa que manipula esta economía impulsada por la guerra y cosecha sus enormes ganancias sin asumir sus costos. 

El despreciado proyecto de un dividendo de paz podría ser enterrado sin ceremonias, y los gastos militares podrían seguir siendo la dínamo de la economía y la fuente de ganancias suficientemente altas.

Esos gastos aumentaron implacablemente durante la década de 1990. En 1996, por ejemplo, ascendían a nada menos que 265.000 millones $, pero si se suman los gastos militares no oficiales y/o indirectos, como los intereses pagados por préstamos utilizados para financiar guerras pasadas, el total de 1996 ascendía a unos 494.000 millones $, lo que representa un desembolso de 1.300 millones $ por día

-Continúa el tour

Sin embargo, con solo un Saddam considerablemente castigado como coco, Washington encontró conveniente también buscar en otros lugares nuevos enemigos y amenazas. Somalia parecía prometedora temporalmente, pero a su debido tiempo se identificó a otro “nuevo Hitler” en la Península Balcánica en la persona del líder serbio, Milosevic. Durante gran parte de los años noventa, entonces, los conflictos en la ex Yugoslavia proporcionaron los pretextos necesarios para las intervenciones militares, los bombardeos a gran escala y la compra de más y más nuevas armas.

Dando Forma a un Estado Guerrero


La “economía de guerra” podría continuar funcionando a toda máquina también después de la Guerra del Golfo. Sin embargo, en vista de la presión pública ocasional, como la demanda de un dividendo de paz, no es fácil mantener este sistema en funcionamiento.  Los medios de comunicación no presentan ningún problema, ya que los periódicos, revistas, estaciones de televisión, etc. son propiedad de grandes corporaciones o dependen de ellas para obtener ingresos publicitarios. Como se mencionó anteriormente, el estado tiene que cooperar, por lo que en Washington se necesitan hombres y mujeres con los que puedan contar, preferiblemente con individuos de las propias filas corporativas, individuos totalmente comprometidos a utilizar el instrumento de los gastos militares para proporcionar las altas ganancias que se necesitan para enriquecer aún más a los muy ricos de América. A este respecto, Bill Clinton no cumplió con las expectativas, y las corporaciones estadounidenses nunca pudieron perdonar su pecado original, a saber,

Debido a esto, en 2000 se dispuso que el clon de Clinton, Al Gore, no se mudara a la Casa Blanca, sino un equipo de militaristas de línea dura, prácticamente sin excepción, representantes de los ricos y corporativos estadounidenses, como Cheney, Rumsfeld y Rice, y por supuesto el propio George W. Bush, hijo del hombre que había demostrado con su Guerra del Golfo cómo se podía hacer; el Pentágono también estuvo directamente representado en el gabinete de Bush en la persona del supuestamente amante de la paz Powell, en realidad otro ángel de la muerte. Rambo se mudó a la Casa Blanca y los resultados no tardaron en verse.

La Creación del Enemigo: Terrorismo


Después de que Bush Junior fuera catapultado a la presidencia [por medio de un lawfare en el estado de Florida, una decisión que también cambiaría el mundo como lo conocemos], durante algún tiempo pareció que iba a proclamar a China como la nueva némesis de Estados Unidos. Sin embargo, un conflicto con ese gigante se vislumbraba algo arriesgado; además, demasiadas grandes corporaciones ganan buen dinero comerciando con la República Popular. 

Se requería otra amenaza, preferiblemente menos peligrosa y más creíble, para mantener los gastos militares en un nivel suficientemente alto. A tal fin, Bush, Rumsfeld y compañía no podrían haber deseado nada más conveniente que los hechos del 11 de septiembre de 2001 [voladura de las Torres Gemenas de NY]; es muy probable que estuvieran al tanto de los preparativos para estos monstruosos ataques, pero que no hicieran nada para prevenirlos porque sabían que podrían beneficiarse de ellos. En cualquier evento, aprovecharon al máximo esta oportunidad para militarizar a Estados Unidos más que nunca antes, arrojar bombas sobre personas que no tenían nada que ver con el 11 de septiembre, hacer la guerra a su antojo y, por lo tanto, para las corporaciones que hacen negocios con el Pentágono para registrar ventas sin precedentes. 

Bush declaró la guerra no a un país sino al terrorismo, un concepto abstracto contra el cual no se puede realmente hacer la guerra y contra el cual nunca se puede lograr una victoria definitiva. Sin embargo, en la práctica el lema “guerra contra el terrorismo” significó que Washington ahora se reserva el derecho de hacer la guerra en todo el mundo y de forma permanente contra quien la Casa Blanca defina como terrorista. y, por lo tanto, que las corporaciones que hacen negocios con el Pentágono registren ventas sin precedentes. 

Y así se resolvió definitivamente el problema del final de la Guerra Fría, ya que en adelante se justificaba un gasto militar cada vez mayor. Las estadísticas hablan por sí solas. El total de 265.000 millones $ en gastos militares en 1996 ya había sido astronómico, pero gracias a Bush hijo el Pentágono pudo gastar 350.000 millones $ en 2002, y para 2003 el presidente ha prometido aproximadamente 390.000 millones $; sin embargo, ahora es prácticamente seguro que la capa de 400.000 millones $ se redondeará este año. 

Para financiar esta orgía de gastos militares, se debe quitar dinero en otros lugares, por ejemplo, cancelando los almuerzos gratuitos para los niños pobres; todo ayuda. No es de extrañar que George W. se pavonee radiante de felicidad y orgullo, ya que él, esencialmente fue un niño rico mimado de talento e intelecto muy limitados, ha superado las expectativas más audaces no solo de su familia y amigos adinerados, sino de las empresas estadounidenses en su conjunto al quienes debe su trabajo.

Consecuencias del 110-S


El 11 de septiembre le dio a Bush carta blanca para hacer la guerra donde y contra quien quisiera, y como este ensayo ha pretendido dejar en claro, no importa mucho quién sea señalado como enemigo del día. El año pasado, Bush lanzó una lluvia de bombas sobre Afganistán, presumiblemente porque los líderes de ese país dieron cobijo a Bin Laden, pero recientemente este último pasó de moda y fue una vez más Saddam Hussein quien supuestamente amenazó a Estados Unidos. 

No podemos tratar aquí en detalle las razones específicas por las que los Estados Unidos de Bush querían a toda costa la guerra con el Irak de Saddam Hussein y no con, digamos, Corea del Norte. Una de las principales razones para luchar en esta guerra en particular fue que las grandes reservas de petróleo de Irak son codiciadas por los trusts petroleros de EEUU con quienes los mismos Bush, y bushistas como Cheney y Rice, cuyos nombres fueron puestos a petroleros, están tan íntimamente relacionados. 

La guerra en Irak también es útil como lección para otros países del Tercer Mundo que no logran bailar al son de Washington, y como instrumento para castrar a la oposición interna e imponer el programa de extrema derecha de un presidente no electo en las gargantas de los propios estadounidenses.

La 'América de la riqueza y el privilegio' está enganchada a la guerra. Sin dosis regulares y cada vez más fuertes de guerra ya no puede funcionar correctamente, es decir, producir las ganancias deseadas. En este momento, esta adicción, este anhelo está siendo satisfecho por medio de un conflicto contra Irak, que también es querido por los corazones de los magnates del petróleo. Sin embargo, ¿alguien cree que el belicismo se detendrá una vez que lacabellera de Saddam se una a los turbantes talibanes en la vitrina de trofeos de George W. Bush? El presidente ya ha señalado con el dedo a aquellos cuyo turno pronto llegará, a saber, los países del “eje del mal”: Irán, Siria, Libia, Somalia, Corea del Norte y, por supuesto, esa vieja espina en el costado de Estados Unidos, Cuba.

¡Bienvenidos al siglo XXI, bienvenidos a la valiente nueva era de guerra permanente de George W. Bush!

Jacques R. Pauwels es historiador y politólogo, autor de 'El mito de la guerra buena: Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial' (James Lorimer, Toronto, 2002). Su libro se publica en diferentes idiomas: en inglés, holandés, alemán, español, italiano y francés. Junto a personalidades como Ramsey Clark, Michael Parenti, William Blum, Robert Weil, Michel Collon, Peter Franssen y muchos otros… firmó “El Llamamiento Internacional contra la Guerra de los Estados Unidos”. Es investigador asociado del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG)
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Para Saber más

Todo viene de la Corte Suprema de Estados Unidos  12.1.2023 Javier Pérez Royo