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lunes, 10 de enero de 2022

La Anarquía y sus Aliados: el 'Frente Unido' y 'Agrupación de Tendencia' - Tommy Lawson

¿Pueden las anarquistas aliarse con sus enemigos declarados? ¿Podemos los libertarios trabajar, pactar e incluso dar la vida por Estados, Gobiernos, Partidos, Ejércitos o Patrones? No os molestéis en contestar, todo esto ya ha sucedido en algún momento u otro; y han forjado las Historias de la Gesta Revolucionaria Anarquista en su camino a la emancipación total de la humanidad. 

Este es uno de los artículos que siempre quise escribir sobre la organización de masas anarquistas. Breve, conciso y creo que certero. Gracias Lawson. Mi pequeña aportación al debate es un breve análisis de la estrategia de la CNT durante la Guerra Civil Española '36 denominada "los Tres Frentes", en el cuál se contempla cómo se organizaba durante el periodo de guerra en el mantenimiento de una ejército capaz de enfrentarse al fascismo internacional conjurado y cómo se podría adaptar a los días de hoy.

Salud! PHkl/tctca
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Traducción tarcoteca - Anarchy and its Allies: The United Front and Groupings of Tendency 3.11.2021 por Tommy Lawson. Libro en PDF

Frente Único, el Frente Popular, la Alianza de Trabajadores y la Tendencia Combativa

Un artículo que presenta los conceptos que los anarquistas han utilizado para enmarcar la colaboración con otras tendencias durante la lucha. Incluidos el Frente Único, el Frente Popular, la Alianza de Trabajadores y la Tendencia Combativa.


El anarquismo en la región oceánica está entrando en una nueva etapa de desarrollo. El nacimiento de varias organizaciones nuevas en Australia y la cooperación cada vez mayor entre ellas habla de la necesidad de claridad teórica. La base funcional del trabajo eficiente es la claridad teórica y, como tal,  comprender cómo y por qué los anarquistas trabajan en los movimientos sociales, con quién hacen alianzas y cómo luchan es fundamental.

Como sabemos, los movimientos revolucionarios no constituyen la mayoría de la sociedad. Si lo hicieran, ya habría socialismo. Por tanto, toda tendencia revolucionaria debe abordar cuestiones relacionadas con su aislamiento y alianzas potenciales, sus metas mínimas y máximas, y los medios estratégicos y tácticos para alcanzarlas. Las relaciones entre revolucionarios y reformistas, el análisis coyuntural de las condiciones materiales, las perspectivas del trabajo defensivo y ofensivo, y el nivel político al que se van a formar las alianzas son consideraciones adicionales. Finalmente, una evaluación realista de las relaciones con la masa de la clase trabajadora forma aún más la conceptualización. Los marcos teóricos, desarrollados con el beneficio de la experiencia pasada, nos ayudan a aclarar qué funciona y dónde.

Un marco común para la lucha colaborativa empleado por los socialistas revolucionarios fue el Frente Unido. El Frente Unido fue teorizado a principios de la década de 1920 por el Marxist Comintern y desarrollado por Leon Trotsky. Casi al mismo tiempo, los anarquistas italianos Armando Borghi y Errico Malatesta articularon un modelo similar. Cualquier entendimiento del Frente Unido debe contrastarse con el Frente Popular, defendido por los partidos estalinistas y el Comintern en la década de 1930.

Sin embargo, el Frente Unido, todavía empleado por grupos marxistas y anarquistas como estrategia hoy, no se presenta como una solución para todos los tiempos y lugares. El espacio de intervención, la intermediación de metas y el contexto político requieren de diferentes marcos para articular enfoques correctos hacia el trabajo político. En respuesta a diversos contextos, anarquistas de diferentes tendencias han articulado otros enfoques; el Frente Proletario Único y el Frente Revolucionario Singular de la UAI respectivamente, la Alianza Obrera Sindicalista de la CNT, la Tendencia Combativa de la Federación Anarquista Uruguaya y la Agrupación de Tendencia especifista moderna. Cada uno de estos ha contribuido a los marcos de cómo los anarquistas pueden y deberían abordar el trabajo colaborativo con otras fuerzas sociales.

¿Por qué la lucha colaborativa?


La lucha social moviliza no solo a personas de diversas clases, sino evidentemente también a personas de diferentes ideologías políticas. En cualquier situación concreta, habrá una variedad de fuerzas trabajando para lograr objetivos a veces diferentes, a veces similares. Por ejemplo, los que se oponen a una monarquía pueden ser todos, desde los republicanos burgueses progresistas hasta los socialistas y anarquistas. Contra un gobierno conservador en un estado democrático liberal podría estar todo el mundo, desde los socialdemócratas hasta los anarquistas. Además, en un momento de revolución social habrá varias facciones dispuestas a 'llegar hasta el final', incluso si difieren un poco en sus visiones de una sociedad posrevolucionaria 1. Dentro de los movimientos sociales y las luchas sindicales, las cuestiones planteadas son una vez más diferentes.

Organizarse en cualquier situación requiere una teoría que pueda proporcionar un marco para evaluar una situación concreta, lo que se puede lograr (metas) y cómo se puede impulsar el movimiento hacia adelante. Se debe analizar un equilibrio de fuerzas y desarrollar un camino a seguir. Es decir, un marco teórico debería proporcionar una estrategia. Históricamente ha habido varios marcos conceptuales y estrategias posteriores adoptadas por la extrema izquierda en lo que respecta a orientar el trabajo no solo durante una revolución, sino también durante las campañas y luchas del día a día. Vale la pena abordar brevemente cada una de estas estrategias más comunes para aclarar las fortalezas y debilidades y luego proponer un marco alternativo.

Los frentes Popular y Unido


El primer marco que veremos es el Frente Popular
El Frente Popular fue el nombre de la coalición electoral de socialistas y republicanos de izquierda durante las elecciones españolas de 1936. En Francia, una coalición similar adoptó exactamente el mismo nombre. (Cooper, 2021) La estrategia de las organizaciones revolucionarias nominalmente proletarias que ingresan y se subordinan a coaliciones con fuerzas burguesas progresistas fue articulada por el Comintern frente a la amenaza internacional del fascismo. La lógica era que los objetivos revolucionarios de la clase trabajadora eran por el momento inalcanzables, por lo que sus organizaciones debían formar una alianza con las fuerzas burguesas progresistas. Se argumentó que los trabajadores no podían derrotar al fascismo por sí solos.

Sin embargo, el Comintern en 1936 también tenía el motivo oculto de apoyar los intereses nacionales soviéticos sobre la revolución internacional. El giro hacia el Frente Popular supuso un cambio radical para los partidos afiliados al Comintern, tras un período de 'ultraizquierdismo' que había comenzado en 1928 (Hallas, 1972). Durante el llamado "tercer período" que llevó al Frente Popular, los partidos comunistas se habían negado a trabajar incluso con otras fuerzas proletarias de izquierda. El zig-zag de la política del Komintern durante la década reflejó las necesidades inmediatas de lo que ya se había desarrollado como imperialismo soviético.

Como tal, cuando la revolución comenzó en España quedó bajo el control de la Unión Soviética. El apoyo, en forma de armas, estaba condicionado a hacer retroceder las aspiraciones revolucionarias. Se abandonó la colectivización para "ganar la guerra" atrayendo el apoyo de estados burgueses extranjeros no fascistas. Pero el Frente Popular fue un desastre total. No sólo las naciones extranjeras "democráticas" no apoyaron a la República contra los fascistas, las fuerzas burguesas se aprovecharon de la alianza para aplastar a las fuerzas de la clase trabajadora. El resultado fue un ímpetu revolucionario severamente restringido que posiblemente podría haber surgido de una crisis tan severa del capitalismo. El retroceso de la colectivización tuvo un efecto secundario, que paralizó tanto la moral como la economía 2. Al mismo tiempo, Francia y Bélgica experimentaron oleadas masivas de huelgas y ocupaciones de fábricas. El potencial de la lucha proletaria internacional para ayudar a los revolucionarios españoles fue entonces traicionado por el Partido Comunista Francés bajo la lógica del Frente Popular.

Como señaló en ese momento Bilan, el periódico comunista de izquierda italiano, la Revolución española fue finalmente derrotada bajo el lema del Antifascismo (Organización Comunista de Trabajadores, 2011). Desde la derrota de la Revolución Española, la estrategia del Frente Popular se ha utilizado con resultados en gran medida desastrosos durante la Segunda Guerra Mundial, la secuencia de las Luchas de Liberación Nacional e incluso el gobierno de Salvador Allende en 1973 en Chile (Cooper, 2021).

El Frente Unido
El Frente Popular, por supuesto, debe compararse con el Frente Unido. El Frente Unido, como se entiende popularmente, fue una estrategia desarrollada por el Partido Bolchevique e implementada a través del Komintern en varios otros contextos nacionales. Fue una estrategia para el período defensivo posterior a la Revolución Rusa. Los movimientos revolucionarios internacionales, en particular los de Italia y Alemania, habían fracasado y la probabilidad de una revolución internacional había disminuido considerablemente (Choonara, 2007).

En Italia, al comienzo de la reacción fascista de 1921, el célebre anarquista Errico Malatesta propuso la Fronte Unico Rivoluzionario (Federazione dei Comunisti Anarchici, 2003). La intención era formar un Frente Unido antifascista defensivo. Los trabajadores italianos habían formado inicialmente Comités de Defensa de los Trabajadores, que unían a los proletarios de base para hacer frente al ataque fascista. Estos Comités de Defensa pronto se unieron a los ex militares de izquierda, estableciendo la milicia antifascista, Artidi del Popolo (Fighting Talk, 1996). Trágicamente, en Italia, el Partido Socialista y el Partido Comunista se retiraron de Artidi, dejando a los anarquistas, sindicalistas y republicanos solos para luchar contra el fascismo (Price, 2012). 

Leon Trotsky articuló aún más la forma antifascista del Frente Unido en la década de 1930, argumentando que las organizaciones de trabajadores alemanas deben unirse en un nivel práctico para que la acción de masas enfrente la amenaza fascista 3 (Trotsky, 1931).

En términos básicos, el Frente Unido sugiere que las organizaciones proletarias revolucionarias deberían formar alianzas tácticas y estratégicas con organizaciones proletarias reformistas, como los socialdemócratas. En primer lugar, en la forma defensiva es una estrategia a aplicar cuando las fuerzas radicales están en minoría (Trotsky, 1922). Es imperativo en estas alianzas que la organización revolucionaria mantenga su derecho a la independencia. En la lucha por lograr objetivos políticos concretos y compartidos, los socialdemócratas harán lo que inevitablemente hacen. Vacilarán, se detendrán antes de la meta o traicionarán a la clase. Por el otro lado, durante un período de luchas los trabajadores prueban una muestra de su propio poder. Es posible que deseen presentar demandas aún más radicales que los reformistas no desearán seguir. En cualquiera de estas situaciones, las organizaciones comunistas revolucionarias pueden señalar los fracasos de la política reformista. Potencialmente, esto puede resultar en ganarse a las bases, y a veces incluso a los líderes, de las organizaciones reformistas con las que los revolucionarios han estado trabajando codo con codo. Todo esto puede acumularse hacia un período en el que los revolucionarios pueden volver a la ofensiva.

Frente Unido Proletario
El anarcosindicalista italiano Armando Borghi también había propuesto una forma ligeramente diferente de Frente Unido en 1920 durante el apogeo de las ocupaciones de fábricas. Conocido como el Frente Unido Proletario, se trataba de una posición ofensiva (Malatesta, 2014). Borghi esperaba llevar a las organizaciones de trabajadores, todas nominalmente comprometidas con la revolución, a un frente compartido para hacer la revolución socialista 4. Esto incluía una serie de organizaciones sindicales y partidos socialistas. Si bien los anarquistas se dieron cuenta de que con la propuesta no podían ganarse la dirección de las organizaciones menos revolucionarias, esperaban en la fábrica poder ganarse a los trabajadores. Esta versión ofensiva del Frente Unido fracasó. Los socialistas, a pesar de su afiliación a la Tercera Internacional, y el organismo sindical reformista, la CGIL, votaron a favor de no perseguir la revolución social. (Lawson, 2021)

No cabe duda de que, en general, el Frente Unido tiene una lógica estratégica sólida como concepto defensivo. Pero, por supuesto, también tiene sus defectos. Sin embargo, no son tan nefastos como el Frente Popular. El modelo del Frente Unido puede ser aplicado de manera confusa por algunos grupos trotskistas a todo tipo de situaciones y niveles de lucha política. Por ejemplo, según Choonara de la Internacional Socialista, el Frente Unido puede incluir el trabajo de campaña, donde las alianzas progresistas en realidad incluyen organizaciones burguesas y pequeñoburguesas (Choonara, 2007). Esto puede resultar en que las organizaciones socialistas sigan o subsuman su política a las fuerzas socialdemócratas y liberales que las superan en número. La Internacional Socialista en Australia fue una organización que fue víctima de tal análisis erróneo. Los debates en torno al Frente Unido formaron parte de la base de la escisión de Alternativa Socialista y Solidaridad (Armstrong, 2010).

El uso erróneo del Frente Unido en campañas puede funcionar como tapadera para la política liberal. Además, en alianzas políticas más serias, el Frente Unido puede correr el riesgo de ser interpretado por los trabajadores como una traición a los principios revolucionarios. Especialmente si en momentos cruciales las fuerzas reformistas no cumplen con su tarea acordada en acción para lograr objetivos particulares, o si las fuerzas socialdemócratas se vuelven contra los revolucionarios. En ambas situaciones, se corre el riesgo de que las fuerzas revolucionarias queden aisladas y aparezcan como aventureros. Finalmente, el acuerdo de los líderes de las organizaciones en un Frente Unido no garantiza la cooperación a nivel de base. 

En definitiva, lo que hace que un Frente Unido sea eficaz es tanto la confianza que se genera al trabajar juntos en los niveles de base de las organizaciones constituyentes, el nivel político y social 5 en el que va a operar el Frente Unido, y un análisis correcto de la coyuntura.

La Alianza Obrera


Como se discutió anteriormente, no se puede negar que el Frente Popular fuera el comienzo del fin de la Revolución Española. En retrospectiva, son evidentes los fracasos del proletariado español para completar sus tareas de hacer la revolución. Sin embargo, en los años anteriores al ‘36, el movimiento anarcosindicalista enfrentó otros momentos potencialmente revolucionarios.

En particular, en 1934, la región minera de Asturias estalló en una revuelta acuñada por la historia como la "Comuna Asturiana" 6. La revuelta fue un levantamiento planificado en respuesta a una organización fascista, la CEDA, que se hizo con el Gobierno recién elegido (Samblas, 2005). Fue precipitado por una coalición revolucionaria conocida como 'Alianza Obrera' o Alianza de Trabajadores (Revolucionarios). Formado inicialmente por el sindicato anarcosindicalista CNT y la UGT dominada por los socialistas, luego se unieron el PSOE (Partido Socialista Español), el BOC (Bloque Obrero-Campesino, marxistas de izquierda), la Izquierda Comunista y el Partido Comunista. (Hernández, 1994). En Asturias, las bases del movimiento socialista eran mucho más izquierdistas que en el resto del país, y la federación local de la CNT buscaba unirse con sus compañeros de trabajo en sus aspiraciones revolucionarias (Palomo, 2017). En la mente de la mayoría de la CNT asturiana, la unidad podría formarse sobre la base de la 'economía de los trabajadores' y en torno a un programa básico de 'democracia obrera' (Fernández, 1934). Es decir, su existencia como productores fue suficiente para unir a los trabajadores en aspiraciones revolucionarias, más que en lealtades "políticas". Esta actitud antipolítica 7 era típica de los anarcosindicalistas en general.

Sin embargo, fuera de Asturias, las tensiones nacionales entre las fuerzas políticas socavaron los esfuerzos por formar una Alianza de Trabajadores a nivel nacional. El enfoque de arriba hacia abajo de otras fuerzas políticas, combinado con una historia de represión del PSOE y el esquirolaje de UGT contra los trabajadores anarquistas alimentaron un sectarismo intempestivo. La FAI en particular se mostró hostil a la Alianza Obrera. Cuando estalló la revuelta, la alianza fracasó por varias razones en todas las demás regiones. Aunque la mayoría del país se declaró en huelga general, Asturias tuvo que luchar sola. Los trabajadores resistieron durante quince días, estableciendo una forma de autogobierno proletario hasta que fueron aplastados por los militares (Hernández, 1994).

Hay una historia increíblemente complicada en las relaciones entre la UGT y la CNT que no es tarea de este artículo profundizar. Sin embargo, podemos extraer una serie de lecciones sobre la concepción anarcosindicalista de la Alianza Obrera. En primer lugar, los sindicalistas asturianos tenían razón en su análisis de la relación potencialmente productiva con los trabajadores socialistas. Sin embargo, el movimiento nacional carecía de la capacidad para hacer un análisis adecuado de la coyuntura en la que se encontraban (Palomo, 2017). Parte del error en su pensamiento era la creencia ingenua de que los trabajadores podían estar unidos puramente sobre la base de su existencia proletaria. Esto refleja el error anarcosindicalista de colapso de los niveles social y político.

Durante la Revolución Española, este error volvería a asomar la cabeza. Los miembros de la CNT se unirían a los comités revolucionarios en varios niveles con los miembros de la UGT sobre la base de su "unidad proletaria". Sin embargo, los miembros estalinistas del PSUC usarían sus tarjetas de la UGT para ingresar a estos comités y argumentar contra los fines revolucionarios.

Donde la Alianza de Trabajadores tenía razón era en la comprensión de la necesidad de luchar juntos. Hubo un análisis acertado de que una relación positiva con las bases de la UGT en acción podría ganar a los trabajadores hacia perspectivas cada vez más revolucionarias. Esto se hizo más difícil por el confuso enfoque anarcosindicalista de la política y la base dividida del movimiento obrero en España.

La 'Combativa Tendencia' y 'Las Dos Patas'


El tercer ejemplo al que recurriremos es el de la experiencia única de la Federación Anarquista Uruguay (FAU) durante las décadas de 1960 y 1970. La visión de la FAU de las coaliciones de lucha en tres niveles marca un momento único en la historia del proletariado y una ruptura con las realidades políticas que produjeron los primeros Frentes Unidos.

En primer lugar, la 'Combativa Tendencia' [CNT]. A fines de la década de 1960, la FAU ayudó a precipitar la formación de un nuevo organismo sindical nacional en Uruguay que comprendería a más del 90% de los trabajadores sindicalizados. La mayoría de estos trabajadores que fueron miembros de partidos políticos pertenecen al Partido Comunista de Uruguay [PC], una organización reformista obediente a los intereses soviéticos. Dentro de la CNT, la FAU se dispuso para organizarse con los grupos marxistas más militantes, como el MLN-Tupamaros. Juntos, estos grupos formaron el bloque de votación de Tendencia Combativa (Kokinis, de próxima publicación).

Mientras el PC intentaba impulsar a los movimientos y organizaciones progresistas hacia su proyecto electoral, el Frente Amplio (Broad Font), la FAU y la Tendencia crecían en el vacío dejado por el liderazgo del PC en el movimiento obrero. Si bien el Frente Amplio demostró ser un fracaso total, en 1973 incluso los sindicatos que eran bastiones tradicionales del Partido Comunista estaban rompiendo con la política del partido, haciendo huelga y ocupando fábricas. Como señala un documento interno de la FAU de la época, “al final ... lo que importa ... es quién organiza y lidera en la práctica la lucha. No quién tiene la mayoría en los congresos” (Federación Anarquista Uruguaya, 2021). En medio de la escalada de tensiones de la guerra de clases, los militares lanzaron un golpe de estado en junio de 1973. La CNT lanzó una huelga general a nivel nacional y las ocupaciones de fábricas en respuesta. El PC hizo volver a sus sindicatos a trabajar en una semana, dejando a los sindicatos más militantes de la Tendencia aislados en la lucha. Finalmente, estos también cedieron y los militares asumieron el control del país.

En el exilio, ex miembros del Frente Amplio se separaron del Partido Comunista y en su lugar formaron un Frente Nacional de Resistencia que incluía a la FAU. Esto finalmente aplastó la hegemonía del Partido Comunista, pero solo en el exilio (Kokinis, de próxima publicación). La FAU y Tendencia habían encontrado una manera de alentar la lucha de clases y canalizarla hacia métodos transformadores de acción directa fuera del control de un Partido Comunista institucionalizado mucho más grande. Creían que el movimiento obrero era lo único capaz de superar el golpe militar que se avecinaba, pero se quedaron demasiado aislados para lograr la victoria cuando llegó el momento.

Las Dos Patas: el ROE
El aspecto secundario del período se conoce como la estrategia de 'Las Dos Patas'. Esto incluyó una organización de masas, Resistencia Obrera Estudiantil ROE (Workers Student Resistance),  que tenía como objetivo unir las luchas emergentes tanto en el lugar de trabajo como en los movimientos sociales. El ROE integró efectivamente a más de 10.000 personas en general de extrema izquierda, incluidos grupos marxistas radicales (Kokinis, de próxima publicación). El ROE se utilizó para formar grupos de acción a lo largo de líneas de acción conjuntas dentro de los sindicatos durante el período en que la FAU era ilegal y, por lo tanto, clandestina. Este nivel secundario de organización permitió a la FAU encontrar un aparato funcional sobre el terreno, unió a grupos sociales más amplios detrás de los conflictos laborales y permitió a diferentes grupos radicales la capacidad de "atacar juntos".

Las Dos Patas: el OPR-23
El otro lado de 'Las Dos Patas' era la Organización Revolucionaria del Pueblo (OPR-33), brazo armado de las FAU. Subordinada a la organización política, sus principales tareas eran la realización de misiones que apoyaran la lucha de masas obreras. Esto incluyó secuestros solo cuando la lucha laboral había alcanzado su máximo potencial durante las huelgas. Los magnates industriales como Molaguera, un barón de la industria del caucho, fueron raptados pero no dañados. Sorprendentemente, esta táctica generalmente condujo a conclusiones exitosas para las luchas laborales (Sharkley, 2009). Esto quizás esté relacionado con los sólidos cimientos que los militantes de la OPR tenían en los lugares de trabajo en cuestión.

Tales acciones ocurrieron en el contexto de una oleada continental de lucha armada inspirada por la Revolución Cubana. Sin embargo, la OPR difirió marcadamente en las estrategias y razones para emplear la lucha armada, con la FAU ofreciendo críticas mordaces a los grupos marxistas de vanguardia en la región. (Federación Anarquista Uruguaya, 1972). A pesar de todo, esto no les impidió emprender acciones conjuntas con grupos como MLN-Tupamaros en momentos cruciales de la lucha nacional 8.

A diferencia de los ejemplos anteriores de Italia, Rusia y España, los revolucionarios uruguayos enfrentaron una tarea excepcionalmente difícil. No solo estaban construyendo capacidades para la revolución, sino también enfrentaban una situación de lucha popular dominada por la hegemonía de un Partido Comunista que era revolucionario en el nombre pero reformista en la práctica. Como podemos ver, la FAU navegó por la dinámica de un período social turbulento con una visión única. Esto fue posible gracias al alto nivel de claridad política, basada en una teoría y un programa unitarios, el cual a menudo faltaban en las organizaciones anarquistas anteriormente discutidas. La metodología de realizar análisis concretos de dónde se pueden hacer alianzas prácticas y para lograr fines concretos alimenta la próxima concepción desarrollada por los grupos especifistas sudamericanos.

La Agrupación de la Tendencia


Un modelo que algunos anarquistas especifistas han desarrollado para enmarcar y orientar su propia intervención en movimientos y luchas es el Agrupamiento de Tendencia. Es diferente a los mencionados Frentes Popular y Unido, ya que opera a nivel tanto de los movimientos sociales como de la lucha política. La clara distinción entre los niveles social y político en la teoría especifista permite un análisis concreto de qué alianzas se pueden hacer y en qué lugar de la sociedad.

Para la agrupación de tendencias, en cualquier situación en la que se reúna una coalición de fuerzas para lograr un objetivo particular, los anarquistas intentan establecer una forma intermedia de organización basada en un conjunto de definiciones coherentes de práctica y afinidades ideológicas (Federación Anarquista de Río de Janeiro, 2008). Este modelo puede verse inspirado en el trabajo de la FAU a través de la Resistencia Obrero Estudiantil. Es útil en una situación en la que tanto la organización anarquista como el movimiento social pueden beneficiarse mejor participando a través de una organización más amplia. Antes de establecer una Agrupación de Tendencia, las organizaciones involucradas estudian las condiciones materiales y las perspectivas de lograr los objetivos finales para asegurarse de que sea la elección estratégica correcta. Es muy posible que la participación directa en un movimiento social como organización anarquista sea la estrategia correcta, y la Agrupación de Tendencia se arriesga a cometer un error similar al de cuando ciertos grupos marxistas se aprovecharon al utilizar al Frente Unido en su beneficio. Sin embargo, la distinción entre tener un marco teórico para el movimiento social y el trabajo sindical como oposición a situaciones revolucionarias no debe ser subestimado.

Cuándo marchar separados, cuándo atacar juntos


Como hemos visto en unos cuantos ejemplos, la historia del anarquismo ha sido rica en luchas útiles. Hay lecciones de innumerables contextos para aprovechar al confeccionar nuestro análisis de los resultados potenciales en cualquier coyuntura. No se puede discutir que el Frente Popular fuera un desastre, con la subsunción de los movimientos y organizaciones revolucionarias a los intereses de la política burguesa. La lección de que las organizaciones proletarias deben mantener su independencia está escrita con la sangre de los revolucionarios españoles.

El Frente Unido, indudablemente rico en historia tanto entre anarquistas como entre marxistas, es un concepto que se puede trazar y aprovechar en situaciones importantes. Desde momentos potencialmente revolucionarios hasta el desgarrador trabajo del antifascismo. Los errores de los marxistas italianos y alemanes al rechazar el Frente Unido defensivo están marcados en la historia como grandes tragedias proletarias. Pero eso no significa que sea un modelo para aplicar a todo tipo de trabajo social. Como podemos ver, incluso en el contexto australiano, se puede aplicar erróneamente cuando una organización no cuenta con un marco teórico para el trabajo social en varios niveles políticos. Comprometerse con otras organizaciones con un marco también ayuda a evitar las trampas del sectarismo sin principios. Saber cuándo, dónde y por qué discutir con otra organización es un estándar de una organización o tendencia que se toma en serio sus metas y cómo lograrlas.

La Agrupación de Tendencia, desarrollada a partir de las experiencias de la FAU y perfeccionada por la experiencia de organizaciones especifistas, puede ser un marco útil para el compromiso. Una vez más, esto depende de las tareas en cuestión y de los medios para lograrlas. Los revolucionarios deberían preguntarse: ¿qué enfoque sirve mejor tanto al movimiento como al crecimiento de la ideología? ¿Con qué medios podemos lograr los fines que buscamos en un momento determinado? ¿Cuáles son los equilibrios de fuerzas? ¿Trabajamos en sindicatos, movimientos sociales o nos enfrentamos la perspectiva de una transformación revolucionaria? ¿Nos aplastará la traición o la represión, a nuestros aliados o al movimiento? ¿Cómo influye la situación internacional en las perspectivas?

La situación enfrentadas hoy son inmensamente diferente a las que enfrentaron las organizaciones discutidas en este artículo. En última instancia, un marco es una guía útil basada en la experiencia previa. Sin embargo, no sustituye a la política, la capacidad de pensar críticamente y analizar colectivamente una situación.

Son innumerables los factores que deben analizarse en cualquier situación. La comprensión correcta requiere no solo una participación concreta en la lucha de masas, sino también unidad teórica y un sentido de dirección. Esta es la fuerza de la organización anarquista-comunista específica, evitando los errores de otras tendencias anarquistas y algunos movimientos anteriores. Al final, lo que importa es que nuestras acciones contribuyan al desarrollo del poder de la clase trabajadora.
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Referencias

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Notas

1. Es decir, trotskistas, maoístas, autonomistas, sindicalistas, etc.

2. En particular, las llamadas "Guerras del Pan" de Barcelona, ​​orquestadas por un ministro estalinista, llevaron a la población de clase trabajadora de la ciudad a niveles cercanos a la inanición. La producción y distribución socializada fue aplastada y devuelta a los especuladores y la propiedad privada, diezmando la capacidad de muchas familias para alimentarse por sí mismas. Cuando la prioridad pasa a ser la comida, también hay menos tiempo para la política.

3. La larga historia de traición entre socialdemócratas y comunistas alemanes alimentó una relación hostil, más dañada por la oposición "ultraizquierdista" de Cominterns a los Frentes Unidos en ese momento. Esto tuvo terribles consecuencias. De manera similar, en Argentina, el trabajo antifascista se vio empañado por relaciones hostiles entre anarquistas y marxistas. Los anarquistas no trabajarían con los marxistas que no hablarían por sus camaradas encarcelados en Rusia. A veces, en el trabajo antifascista, puede ser más importante tragarnos nuestro orgullo.

4. Para más información sobre el Frente Unido Proletario y los límites de la acción colaborativa, ver Vernon Richards “Vida e ideas: Los escritos anarquistas de Errico Malatesta”, PM Press.

5. Por ejemplo, durante la acción revolucionaria, la organización antifascista y los movimientos sociales. Todas estas situaciones pueden requerir diferentes alianzas, estrategias y tácticas y no deben confundirse. De ahí la importancia del correcto análisis coyuntural.

6. Para un panorama completo de los acontecimientos de 1934 en Asturias, véase Matthew Kerry, "¡Uníos, hermanos proletarios! Radicalismo y revolución en la Segunda República española", University of London Press.

7. Es un mito común que la "antipolítica" anarquista significa ignorar completamente la política. En realidad, significa abstenerse de la política parlamentaria y luchar por los beneficios políticos utilizando métodos económicos, es decir, sindicalismo, huelgas, boicots y sabotajes en el lugar de trabajo. Si bien los sindicalistas pueden rechazar la "política" en ocasiones, la otra cara de este abstencionismo pueden ser las alianzas oportunistas.

8.Para una brillante crítica de la lucha armada terrorista, consulte el panfleto de Brisbane Self-Management Groups "No se puede hacer estallar una relación social", una alternativa publicada por la Australian Libertarian Socialist Organisation.

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Para Saber Más

La Estrategia Revolucionaria de "los Tres Frentes" y su organización - La Revolución Posible 13.5.2017

Pensamiento: Por la recuperación de los Comités de Defensa en la CNT 17.6.2013

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Libro: "La Atenas Libertaria contra la Esparta Autoritaria ó La Revolución Posible" 2021

En el día de nuestro 10º Aniversario el 8 de mayo 2021 a modo de conmemoración publicamos el libro "La Atenas Libertaria contra la Esparta Autoritaria ó La Revolución Posible".

publicamos el libro "La Atenas Libertaria contra la Esparta Autoritaria ó La Revolución Posible"
Al calor del Interesante Debate sobre "Sindicalismo Revolucionario” [1], iniciado en la Web alasbarricadas.com por Octavio Alberola en 2016, se fraguó por medio de una colección de reportajes lo que supone un pretendido compendio sobre las posibilidades revolucionarias en este inicio de siglo desde un prisma anarquista. Empezando de cero a la organización de masas.

Hemos intentado recopilar aspectos sociales, psicológicos, políticos, económicos, científicos, militares, filosóficos y materiales, individuales y grupales, teóricos y prácticos, tanto de amigos como de enemigos. Tocar puntos de vista distintos, prácticas distintas y distintos autores esquemáticamente a modo de pequeñas pinceladas, para hacer un manual útil para el día a día mientras se anima a seguir indagando. Por supuesto es una obra inconclusa, sujeta a actualizaciones, derivaciones, matizaciones y críticas, con multitud de material a ser tratado en un futuro. Hemos querido abrir puertas al debate, con la seguridad de que la historia nunca está escrita. También a la esperanza sabiendo que el presente es la llave del futuro y que podemos tanto personal como colectivamente intervenir decisivamente en éste mucho más de lo que creemos. Aunque mi mayor anhelo personal es simplemente que la "Estrategia de los Tres Frentes" fuese practicada cotidianamente con consciencia.

Un mosaico de piezas entrelazadas que se descuelgan de Pequeñas y Grandes Obras mientras se mezclan y separan como en una lámpara de lava. Por su carácter básico es atemporal, a pesar de que la mayoría de sus ejemplos son coetáneos, demostrando que se puede y debe seguir luchando con principios pero siempre adaptándonos a las condiciones coyunturales. 

A todas las que luchan por algo más que si mismas

A las que nunca se rindieron

"La Atenas Libertaria contra la Esparta Autoritaria ó La Revolución Posible". Colección de artículos. 2021

Blog - Capítulos [1][2][3][4][5][6][7][8][9], Los Puntos Débiles del Capitalismo, Radiografía del Colapso y perspectivas Revolucionarias [10]


Salud! PHkl/tctca

martes, 26 de enero de 2021

La Encrucijada Histórica propicia la Revolución Global. La dinámica del poder, dominio e influencia

El poder sobre una población se ejerce de dos formas necesarias y complementarias. Una forma es fuerte, violenta, represiva, ley y orden, basada en leyes, reglas, prohibiciones y capacidad de aplicar castigos para obligar a que las cosas se hagan de una forma determinada; llamémoslo dominio. La otra forma es blanda, cultural, disuasiva, a base de incentivos y premios, para inducir a que las cosas se hagan de una cierta manera; llememoslo influencia. Ambos forman la hegemonía, no solo vencer, sino convencer. La base del dominio moderno son los poderes estatales y las fuerzas de seguridad. Entre ambas se establece una contradicción; o complementariedad, según se mire. 

El ser humano es diverso porque cada individuo es único, y más cuanto más se avanza en la escala de necesidades, por lo que los intereses son múltiples. La base del poder es la homogenización. El dominio establece diferencias, la influencia potencia sesgos que acaban estableciendo diferencias.

Sobre el dominio

El dominio es el control físico de otras personas y se establece por medio de una clara diferencia entre quiénes pueden ejercer la fuerza coercitiva, quién manda, quién tiene la autoridad para aplicar la violencia. Sus actores básicos son las fuerzas policiales, militares y de seguridad entre los que se incluyen la magistratura y el ejecutivo. Y quién se somete a la fuerza y sus condicionantes. Esta es la Sociedad Civil, incapacitada para ejercer la violencia, y sus instituciones en conjunto; deben por fuerza obedecer. Esto crea una gran brecha social entre uno y otro grupo. 

No quisiéramos centrarnos en el dominio, de sobra estudiado, sino en la influencia. Tan solo mencionar que el control de la fuerza permite la obtención de beneficios por encima de los límites socialmente establecidos en leyes, normas y acuerdos, por lo que a sí mismo posee un elemento disgregador, observado como privilegio, en otros tiempos llamado abuso. Así lo recogen todas y cada una de las constituciones modernas. Este elemento disgregador solo puede ser superado por una fuerza mayor que lo controle, con lo que se establece una gradación que nosotros percibimos como jerarquía

En las sociedades contemporáneas si ya la policía y magistratura gozan de leyes particulares los ejércitos son verdaderos estados dentro de los estados, con tribunales, instituciones y territorios propios. La brecha ejemplifica una polaridad, dos bloques separados que se repelen formalmente pero se atraen en la práctica por el acceso preferente a beneficios que otorga. 

La influencia, base de la hegemonía moderna

La influencia es la capacidad de hacer cambiar a otras personas de intereses y la satisfacción de unos intereses homogeneizados, orientando sus acciones. Se establece por medio de la cultura, la transmisión de conocimientos y valores. Su objetivo es el establecimiento de una ideología que beneficia al emisor de modo que el receptor realice las actividades designadas de forma voluntaria

Se remarca que no solo requiere de una base ideológica, sino también de una base material que satisfaga unos intereses de una forma determinada e  impida al receptor desarrollar otros intereses escapando así de la influencia. Los intereses más comunes como la satisfacción de las necesidades primarias o fisiológicas y de seguridad son relativamente fáciles de proporcionar y bastante homogenizables. La satisfacción de necesidades secundarias como pertenencia, reconocimiento o realización, son más difíciles de proporcionar, por la diversidad inherente al ser humano. Añadido a la complejidad propia de nuestras sociedades. 

Desde hace milenios la opción adoptada fue la segmentación de la población en grupos manejables entorno a las necesidades primarias, manteniendo a las poblaciones en un nivel límite que impidiese avanzar en la escala de consecución de necesidades. "Un corazón se vacía llenando el estómago". Para llenar el estómago primero tiene que estar vacío. Vemos pues en las propuesta marxista sobre la alienación, el fetichismo de la mercancía -tú eres lo que tú tienes, lo que tú tienes a ti te representa- y sobre todo el salario, que muestra cómo su ajuste a los medios de vida, al estricto coste de reproducción y manutención, no solo es una necesidad vital del sistema, sino un verdadero mecanismo de poder; un doble beneficio.

Llegó la revolución industrial y con ella la satisfacción masiva de necesidades. El proceso de acomodación del poder a las nuevas condiciones técnicas y el desajuste sociopolítico en forma de revoluciones y golpes de estado es conocido y largo de explicar bien, por lo que tampoco podemos entraremos en él. 

El dominio se ejerce como siempre a base de palos. La influencia se ejerce desde  principios del S.XX, con la aparición de la propaganda moderna, sobresaturando el medio, de mensajes y productos, hasta producir una segmentación, compartimentalización y fragmentación de grupos sociales e divididos por estilos de vida dentro de la propia comunidad. Cuanta mayor fragmentación menor polarización, menor capacidad de presión y de introducir cambios, más influenciables.

El paroxismo se alcanza en la sociedad de la información del S.XXI con la estandarización de la necesidad última de realización y la individuación absoluta, que produce desapego total al grupo físico, la atomización, mientras se mantienen los valores sociales establecidos por los hegemones. Es decir, son capaces de de permitir una gama variada pero limitada de satisfacciones que producen una sensación de exclusividad. Lo que han generado es el aislamiento masivo, del cual los confinamientos por la pandemia son solo un pálido reflejo. Un control sobre el individuo que supera toda expectativa previa, la auto-reacción y la auto-censura; la negación de si mismo

Al "ti misma" solo se llega a través de la reflexión y la experiencia, que forman la conciencia de consciencia. Ésta es sustituida por superficialidades mediatizadas emotivas y experiencias estandarizadas. Pura alienación, pura manipulación de masas; la versión moderna de las religiones.

Desequilibrio en el poder

Encontramos entonces por una parte una fuerza polarizadora, creadora de extremos por coerción; pero también agregadora. Por otra parte una fuerza dispersora, creadora de matices por satisfacción; pero también disgregadora. Ésta es la fuerza que parece predominante hoy día en nuestras sociedades y que hoy está en declive al disminuir el poder adquisitivo general y perpetuarse las crisis.

Cuando el sistema está en equilibrio, el sistema funciona, los servicios coercitivos no interrumpen el desarrollo de las individualidades, ni si quiera de la disidencia, que no ejerce influencia. Las individualidades obtienen satisfacción y no interfieren ni cuestionan los medios coercitivos. La hegemonía se ejerce.

Cuando se pierde el equilibrio las fuerzas coercitivas son incapaces de mantener la normatividad vigente y la sociedad civil incumple sus expectativas. Este es el punto en que las fuerzas coercitivas se fragmentan, se despolarizan, generando su propia normatividad, o cometiendo ilegalidades, y dejando de actuar como elemento disuasorio, escapando del área de control. Mientras la sociedad civil se desfragmenta y se polariza entorno a la consecución de necesidades insatisfechas, desarrollando sus propias intereses, saliendo del área de influencia y penetrando en el área de control. 

Nuestra propia encrucijadas en la historia

Ahora mismo nos encontramos en un cruce de caminos que confluyen.
     
Un camino es es cambio tecnológico industrial que permite la satisfacción de necesidades materiales a gran escala y evita la necesidad masiva de trabajo humano; la revolución industrial 5.0 o la era de la robótica. Disminuyen en general los niveles de pobreza, por el fácil acceso a los bienes materiales, desfragmentando a la sociedad empobrecida, por abajo. El trabajo que queda es o bien escaso y sobrecualificado o bien precario y de mierda ("Bullshit jobs; A theory", D. Graever). Es decir, se pierde la escala en la división del trabajo, y con ello se desfragmenta la sociedad por el medio. La disminución de poder adquisitivo afecta al reparto material y al beneficio a todos los niveles generando conflictos, siendo los peores entre las clases propietarias. Al final prevalecen las empresas (agregados sociales para la obtención de lucro) más grandes y con apoyo estatal, desfragmentando, polarizando a la sociedad por arriba. A demás afecta a las capacidades reproductivas del proletariado, augurando una crisis demográfica sin precedentes. Ante la represión y la incapacidad física de cambiar las condiciones materiales el refugio natural en el S.XXI es el entretenimiento, lugar que antes ocupara la religión, que ahora a penas logra satisfacer las necesidades secundarias. De nuevo se pierde la variedad y la sociedad se desfragmenta, dificultando la influencia.

El otro camino que se cruza son las crisis sistémicas, que en su conjunto se pueden denominar decadencia. Las crisis más acuciantes son las de índole ambiental por el cambio climático y de índole logística, por la disminución de la disponibilidad de recursos baratos, véase el petróleo. A éstas las acompañan las recursivas crisis económicas, y una cohorte de otras crisis como las sanitarias, sociales, catástrofes... La mencionada caída del poder adquisitivo general. Y una sobreacumulación que amenaza al propio proceso económico de transferencia de bienes y servicios. De nuevo una desfragmentación y polarización social hacia la consecución de necesidades más primarias.

Cuando el resultado es una interrupción de los procesos de influencia se sobrecargan los procesos de dominio y coerción, como tantas veces hemos visto. Se producen entonces la Reacomodación, una pugna entre dos bloques antagónicos. Generalmente se salda con un cambio de régimen, pero cuanto más fuertes y frecuentes sean las presiones más se acerca a un cambio de Sistema

Por eso decimos que las dinámicas actuales enfocadas a la continuación del sistema por cambios de régimen que no solucionan las fuentes de crisis, agravando aún más los problemas, solo nos llevan a una dirección posible e ineludible, al cambio de sistema: la Revolución.

Los bloques políticos actuales

La lenta decaída del sistema socieconómico actual, el capitalismo en sus múltiples variantes y formas, aporta ambos elementos, crisis sistémicas y cambio de circunstancias materiales. Similares procesos se observaron en el comunismo, feudalismo, clientelismo, el esclavismo o tribalismo con todas sus variantes. 

Gendarmes globales incapaces de mantener un orden y cometiendo todo tipo de tropelías con tal de mantener el orden que no hacen más que alentar alianzas y conspiraciones en contra. Caciques locales sobreacumulando y trastornando el desarrollo económico, social y ambiental. Estilos de vida incompatibles con las necesidades actuales, tanto ecológicas como energéticas ni productivas, y por lo tanto insatisfactorios. Mucho menos con las futuras. Organizaciones civiles tomando, no solo coaccionando a gobiernos en formas de protestas o revueltas, sino que empuñan las armas en forma de bandas, clanes, guerrillas o milicias; y autonomías. Si en el S.XIX fue el siglo de las revoluciones y el S.XX logró apaciguarlas el S.XXI promete grandes cambios de sistema, revoluciones globales.

El caso de USA es evidente, una influencia dañada por múltiples crisis y un dominio basado en medios militares obsoletos. Su sociedad civil toma armas socavando el dominio de los poderes establecidos. Los poderes establecido no logran satisfacer las necesidades de las mayorías, disminuyendo su influencia. La cadena de mando se desdibuja y la sociedad se toma la justicia por su mano sin lograr establecer alternativas. Se puede pensar que el imperio está condenado.

El caso chino se fundamenta en mantener su influencia por medio de la competencia industrial y tecnológica y la saturación del mercado, lo cual acelera todos los efectos secundarios y crisis mencionadas acerca de la revolución robótica, crisis sistémicas. Viendo a sus adversarios incapaces de solventar sus crisis estructurales su empeño es mantener su dominio al interno, fortalecer su estructura social al coste que sea, dejando que el desarrollo de los acontecimiento inclinen la balanza a su favor; que sus adversarios caigan por su propio peso. Dejar hacer, wu-ewi, laissez faire, muy taoista. Mientras mantengan el control social podrán solucionar todas las crisis que tarde o temprano les llegarán.

Los rusos perdieron la visión común de sociedad y adoptaron el modo capitalista en cuerpo y alma. Con él apostaron su capacidad de influencia en el dominio material que hoy declina. Como política exterior optaron por el equilibrio entre extremos, algo también muy taoista. Ejercen influencia por medio del equilibrio entre fuerzas contrarias de modo que se contengan solas y no tengan la necesidad que intervenir directamente el dominio. Un gran ahorro de energía y preocupaciones. Arman a bloques antagónicos de modo que uno disuada al otro sin tener que interponerse; convirtiendo a ambos en clientes y a ellos en el elemento indispensable. Esto es lo que hemos visto en Ucrania, Siria, Irán o Venezuela, Nagorno...solo en esta década. 

Conclusiones

Entre la niebla vertida sobre la sociedad civil dos cosas seguras: 
- Una es que el equilibrio entre dominio e influencia se ha perdido y no puede volver, al disolverse su base material y ser amenazado por las múltiples crisis sin solución (ecológicas, económicas, extractivas...). 
- Otra que la sociedad se polariza, se pierden las clases intermedias y la sociedad civil se desfragmenta. Este es un elemento indispensable para una revolución de las mayorías, y un cambio no de régimen, sino de sistema. Un consenso aunque solo sea en que tiene que haber una ruptura.

Los poderes establecidos, motores de hegemonía, cooptadores si no propietarios de las fuerzas de seguridad y armadas, perdida su influencia por esa falta material, propondrán un nuevo consenso entorno la coerción dura, leyes estrictas para todos. Nada que no hayamos oído, nada que no supiéramos, nada que no viéramos tantas veces. Esto no funcionará; o no por mucho tiempo. Porque la sobreacumulación seguirá absorbiendo capitales y haciendo que disminuya el poder adquisitivo general sin resolver ninguna crisis. La sociedad en su conjunto se desfragmentará. 

Las fuerzas de dominio no podrán mantener la legalidad, ni si quiera la suya, al ser el mecanismo de obtención de ventaja sobre los beneficios de sus amos. En general acabarán fragmentándose, porque cuanto más avance el desarrollo de las crisis menos legitimadas estarán para ejercer la coerción, menor coerción sobre bloques engrosados y crecientes de la sociedad civil que escapan a la influencia. Se degradan las condiciones materiales, impidiendo el beneficio, intensificando el abuso y así en bucle hasta llegar a un punto de ruptura en el que no se acepte la autoridad establecida. ¿Décadas, años, siglos? En Chile 2019 saltó la chispa en horas.

La sociedad que supere este punto de ruptura, que las fuerzas del coercitivas recuperen el dominio sin reformularse, se quebrará, se romperá sola. Las oleadas sucesivas crisis irresueltas y el estancamiento material provocarán la caída progresiva del beneficio de sus amos hasta que ellos tampoco consigan satisfacerse. Cientos de países han quebrado con excelentes sistemas represivos. Lo que entonces era una tendencia resquebrajará a todas aquellas sociedades que no cambien sus estilo de vida; que no se repiensen que diría Carlos Taibo.

Recordatorio para todas las miembro de las fuerzas sociales. Estad atentas, porque cuando peor creáis que están las cosas, cuando creáis que las crisis nos sobrepasan, que los ejércitos nos acosan y que la lucha está perdida es cuando ésta realmente empezará y se harán evidentes las brechas y contradicciones en los muros que alzaron para contenernos. Protegeos y esperad trabajando el momento.
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Para Saber más
Reflexiones desde Anarres: Poder, autoridad y dominación 24.4.2016 http://reflexionesdesdeanarres.blogspot.com/2016/04/poder-autoridad-y-dominacion.html
M. Bakunin: Socialismo sin Estado: Anarquismo. 2001 https://www.marxists.org/espanol/bakunin/socsinestado.htm

jueves, 24 de diciembre de 2020

De la Crisis permanente y el Colapso del sistema Capitalista a la Revolución de los pueblos por Armonizar con su Naturaleza (5)

 5 EL PROCESO REVOLUCIONARIO DE CAMBIO DE SISTEMA


En "El Proceso Revolucionario de Cambio de Sistema - La Revolución Posible" 11.5.2017 [21] ya se describían los procesos que nos llevarían a la emancipación revolucionaria. Esta es pues una expansión de aquel artículo.


Como se ha mencionado en este levantamiento serán fundamentales tres factores:

-migración, termómetro del grado de funcionalidad del sistema;

-capacidad del pueblo de generar respuestas autónomas; y

-resistencia de las élites al cambio, indicador del grado de acumulación evidenciado en sus guerras en sus distintas formas.


Las luchas sociales, por el propio desarrollo de los acontecimientos, serán desiguales en los distintos territorios, desacompasadas, y se tendrán que adaptar a los distintos escenarios, haciendo la cooperación internacional aún más difícil. Así como los capitalistas se puede poner de acuerdo en el expolio los trabajadores no se opondrán hasta que la mayoría no vean perjudicados sus propios intereses, mucho más heterogéneos. Esto acentuará aún más las interacciones y deferencias regionales, dando la impresión de que una parte del mundo se va la garete.


El proceso de la revolución viene determinado por el proceso de decadencia del sistema imperante. No se puede dar uno sin otro.


Un sistema tiene cuatro estados funcionales consecutivas: normalidad, descontento o desmoralización, desestabilización o disfunción, crisis y nueva normalidad.


Podríamos analizar todas las revoluciones y crisis así como las fallidas para encontrar el mismo patrón. Aunque interesante no es esta la misión del escrito.


Hemos analizado teatro y actores, ahora hay que tener muy en cuenta el guion: las tareas y las fases. En el procesos revolucionario son las organizaciones y no los individuos los protagonistas. Cuando los individuos son los protagonistas y se les saca de su escenario la obra pierde interés.


En una revolución las tareas son dadas y tienen que ser acorde a los tiempos. A pesar de que generalmente todas las tareas se producen a la vez unas predominan sobre otras en el desarrollo de los acontecimientos y no saber adaptarse al momento puede suponer ceder espacio vital para la recuperación del viejo sistema y el mantenimiento del dominio y la explotación del hombre por el hombre. Si no son acordes a los tiempos pierden efectividad, postergando las revoluciones como tantas veces ha sucedido. Para acometerlas se establece una Estrategia. Nosotros hemos propuesto la "Estrategia de los Tres Frentes" [22] en recuerdo a los frentes de batalla establecidos durante la Revolución Española de 1936. Una estrategia que supone desarrollará una Revolución Integral [23] para sociedad y el individuo repercutiendo en el medio ambiente; no al revés.


En un principio, a las personas conscientes nos toca ser catalizadores de los cambios de fase, adelantando las tareas de la nueva normalidad que planteamos como alternativa en nuestra visión. Estamos dando a luz al Nuevo Mundo. Finalmente nos toca actuar de referentes en la nueva construcción. Los altermundistas estamos pariendo a los que serán novomundistas.


-En los tiempos de Normalidad: Desmoralización


Cuando el Estado, corporaciones e instituciones funcionan en su forma y modo particulares correctamente. Las revolucionarias tenemos que tender a nuestro propio crecimiento por la movilización y la propaganda, es decir, impulsar la desafección con el régimen, erosionar la confianza en el sistema, que sería la siguiente fase.


En un momento en que el poder establecido es fuerte si se realiza correctamente la oposición se observa un cambio progresivo en forma de pequeñas reformas que contradicen la moral imperante.


En este punto en la era de la información toma especial relevancia los medios digitales, monopolizando la red, esparciendo su propaganda, productos e ideología, difundiendo mentiras y afectando en definitiva al funcionamiento habitual de una sociedad (Brexit, antivacunas, escándalos varios, manipulación en los telediarios, encubrimientos como con el Rey). Recordar que el control de la información actúa directamente sobre la voluntad por tanto los resultados de la lucha por venir. Su objetivo es captar y disuadir. Su arma más poderosa, lejos de ser la mentira, es la duda razonable, la media verdad.


Las campañas mediáticas y las pugnas entre élites podrían acelerar a la desafección con regímenes, pero no contra sistemas.


Como siempre se dice, la realidad es tozuda y la evidencia habla por sí sola, por lo que la desafección con un sistema injusto llega tarde o temprano. Pero hay que estar presentes para formar a los actores, acelerar los procesos y evitar su cooptación.


Informaciones sólidas, veraces, redes de contrainformación confiables pueden aportar la guía de verdad que orienten la lucha aunque sean aparentemente minoritarias e incluso anecdóticas. Enjambres de informes personales y grabaciones reales asolan las redes sociales, en la calle la propaganda por el hecho, en los trabajos la acción sindical y la construcción constante de la cultura popular como vimos en los levantamientos populares de 2018 a lo largo del mundo. Son momentos de aguantar. Mientras estemos presentes quien necesite buscarnos nos encontrará.


Suplir necesidades para crear un contrapoder es posible pero todavía no extensible, porque por definición el estado funciona y satisface las aspiraciones de la mayoría. Las labores de propaganda, justicia, restitución y reforma toman la delantera, entendiendo que debemos estar a la defensiva en una labor de minado que nos lleve al grado de desmoralización a la vez que nos satisface tanto material como espiritualmente.


En un futuro donde las estados, corporaciones y empresas privadas son cada vez más intrusivas y despliegan el panóptico social monitorizándonos 24h por medios digitales toma especial relevancia la lucha por preservar la intimidad, la libertad de expresión y los movimientos anónimos y sin líderes. El anonimato será una herramienta fundamental para evitar la represión en la red. El castillo de naipes del control digital podría verse mellado al sufrir desescaladas tecnológicas y al generar bolsas de exclusión.


-En los tiempos de Desmoralización: Contrapoder


Cuando crece la desafección con el régimen las mayorías poco a poco comienzan a buscar alternativas mientras continua la normalidad del sistema. Lo que observaremos es que las calles se agitan, los medios se soflaman y la sociedad se polariza.


En el momento actual podemos ver signos de franco desgaste en el hegemón Estados Unidos. Signo de una crisis occidental en toda regla que tiene que ver con las crisis sistémicas subyacentes ecológica, tecnológica, de recursos y de beneficios. Crisis sin solución sistémica.


Los vaivenes mediáticos y cambios políticos con grandilocuentes titulares, los cambios en el régimen (constituyentes, impeachments, lawfares) o parches del sistema (New Deal, Bretton Woods, Neoliberalismo, Green New Deal, Great Reset) coreados por los voceros no nos tienen que hacer perder la perspectiva, porque aunque un sistema se estrese y se someta a tensiones, si sigue funcionando como siempre, no pasa de sufrir una fase de Desmoralización que puede ser revertida, desviada o potenciada de múltiples formas.


En un clima de interferencia las labores revolucionarias incluyen las anteriores y se les suman las propias de interferencia y sustitución paulatina de sistemas, instituciones, servicios, productos y empresas. El objetivo la creación de un contrapoder. El medio ir organizando los estratos que se sumen a la desafección. No solo por la agitación callejera, sino por un debate profundo no de estrategias, ni operativos, sino de visión, futuro y perspectiva capaz de articular los intereses generales y la interseccionalidad. Sin este debate nuevamente sufriremos tensiones estratégicas [24] que acabaran si no disolviendo si separando al movimiento en corrientes y estas perdiendo fuerza.


En esta normalidad desilusionante el 15-M 2011, las Primaveras Árabes de 2011, el Process 2017, la Constituyente 2019, el Líbano 2019 no fueron movimientos revolucionarios, sino mecanismos de cambios de régimen dentro de un mismo sistema. Lograron o se aprovecharon de la desmoralización para crecer u organizarse, y fueron capaces de interferir, pero no de modo que llegase a ser disfuncional ni sustitutivo en el suficiente grado de estrés requerido para cambiar el sistema, si el régimen. Tal vez porque el régimen funcionaba tal y como se deseaba, es decir, la aparente disfuncionalidad, corrupción, negligencia e improvisación, era su norma.


Una labor del todo olvidada y fundamental en este punto es el aliancismo. Un inciso. Estamos cansados de escuchar el viejo mantra "Programa, Programa, Programa". Esto supone un encaje a martillazos entre distintos intereses. Pero lo que después provoca es que, lejos de solucionar problemas prácticos, aumenta las tensiones intergrupales, hace las alianzas quebradizas, fomenta el transfuguismo y los personalismos. Sin un debate profundo centrado en la visión de una sociedad que oriente unas estrategias claras veremos lo que ha sucedido tantas veces; bien una atroz fragmentación que acaba en enfrentamientos internos entre corrientes irreconciliables o un estatismo y conformismo que acaba en retóricas teoréticas que paralizan la propia acción revolucionaria. Acción, Razón y Debate.


Si hemos hecho bien los deberes reconoceremos estructuras federativas, operantes y cooperantes. Capaces de organizar la tesela de organizaciones que se suman al cambio. Pero también capaces de interferir y suplantar las carencias del estado, superar los obstáculos impuestos por las élites y dar una nueva esperanza a las poblaciones. Las confluencias.


El proceso se desarrolla pues con la formación de un contrapoder que se enfrenta al poder establecido en una guerra de proxis, periférica, casi oculta a la luz, y muchas veces sucia por la pura represión. Aún queda un trecho para la guerra abierta.


Repetimos, no hay que confundir crisis de régimen, que se solventan cambiando la forma de operar siempre dentro de una misma lógica que es el sistema, con la crisis de sistema, que supone un cambio de valores y lógicas. Este es un punto importante en lo estratégico porque enfoca los esfuerzos, aunque no en lo operativo. La teoría marxista clásica indica que los valores se establecen sobre la infraestructura material, y la infraestructura determina tanto los valores como las formas de alienamiento. Nosotros opinamos que es más complejo y que éstos valores forman parte consustancial a toda la estructura del sistema, y no son producto de la infraestructura, en forma de superestructura, sino que interviene la psicología y la cultura en todo el proceso. Es decir, a pesar de vivir en un mismo ambiente las estratificaciones sociales atienden a factores no siempre materiales, igual que los fenómenos culturales no siempre se explican por las estructuras materiales que los soportan.


Si estamos en lo correcto la eliminación de estratos por efecto de la exclusión, la disminución de la influencia de la propaganda sustituida por intereses materiales y el efecto de la propaganda revolucionaria emitida desde dentro de los estratos más desfavorecidos, debería volver el sentir general más dispuestos al cambio de sistema. También implica que todas las iniciativas suman en la guerra cultural que se avecina.


-En los tiempos de Crisis: Competencia hasta la lucha abierta


El sistema pierde su legitimidad y comienza a ser disfuncional, que debe ser potenciada por el clima de interferencia generado en la fase de desmoralización. Los motivos los hemos contemplado y solo pueden exacerbarse. Sin medidas correctoras drásticas el sistema no se mantendrá, porque reproducirá una tras otra vez los agentes estresores. Es decir, es Corrección o Colapso.


Sin medidas correctoras drásticas el sistema no se mantendrá, porque reproducirá una tras otra vez los agentes estresores perdiendo con cada repetición capacidades irremplazables.


Para el movimiento revolucionario es el momento de la Competencia. Se mide la correlación de fuerzas, se reúnen los aliadosintentando inclinar la correlación de fuerzas a nuestro favor,, se separan los enemigos y se se preparan las traiciones. ¿Qué puede salir mal?!


Repetimos: no hay que confundir crisis de régimen, solventable operativamente dentro de un sistema, con la crisis de sistema, que supone un cambio de valores y pensamiento.


Los gestores del sistema, los arribistas del régimen de turno, aún tienen oportunidades de reconducir la situación por el establecimiento de un nuevo régimen mientras no se replantee la viabilidad del sistema. Recordemos Egipto en 2011 cuando depuso al Mubarak y se desenmascaró la dictadura de Al Sisi. Mientras en Libano 2018 el pueblo derrocó al gobierno introduciendo cambios cosméticos que no solventaron prácticamente ningún problema. Por muchos motivos los levantamientos no pasaron de ser revueltas. Crisis de régimen.


En caso de que el poder establecido no pueda reconducir la situación las áreas disfuncionales funcionan como áreas autónomas, y son sometidas a todo tipo de vejaciones, incluido el estado de guerra. Esto se observa en amplias zonas de México, Colombia, Sahel o Centroáfrica a bote pronto. Mafias, traficantes, corporaciones extractivistas, mineros y terratenientes compiten en estos territorios por desposeer a los pobladores. Estos responden con la acción popular y el enfrentamiento es inevitable. Es en estas áreas donde la presión de las élites es más cruda y brutal a la vez que más fácil se produzcan brotes antisistémicos. Donde es más fácil que se instale un contrapoder y que a demás sea una zona en que se pueda practicar un nuevo sistema.


Pero por último, nos interesa saber cuándo. Cuando concomitan circunstancias políticas, sociales, económicas, ambientales y militares, se enciende un click que llama al cambio de sistema y es aceptado por la mayoría. Esto atiende a un cambio del interés general.


Observemos el caso de España, sus intereses actuales declarados por sus instituciones [25] [26] son sus debilidades, fuentes de crisis profundas y de momentos revolucionarios. Según los análisis estratégicos del propio ministerio de defensa:


En lo político le interesa su relación de vasallaje con sus hegemones actuales UE/Alemania y USA. Si USA pierde su hegemonía y su interés en el vasallaje europeo o si se disgregase parte de la UE se vería afectado el interés general, circunstancias no remotas.


Mantener sus lazos con Portugal, Marruecos y su relación con Francia al ser su puerta para Europa y en breves para One Belt One Road. Su mayor causa de tensión y grave son los nacionalismos, es decir, las élites periféricas. Problemas en Portugal tal vez no serían tan serios, pero si en Francia y en Marruecos, afectado a las rutas comerciales, pesqueras y migratorias. Las tensiones nacionalistas de las élite periféricas atiende a la formación de clusters, concentración de población y actividad. En una ambiente de beneficios menguantes es cuestión de tiempo que se establezca una pugna entre las facciones del poder central y las periféricas.


En lo económico depende de sus exportaciones a la UE en un 60%, monetariamente del BCE y varios paraísos fiscales. Mantiene los mayores intereses coloniales con iberoamérica y depende del producto industrial de aleman, americano y sobre todo chino. En sus importaciones depende del petróleo y el gas petróleo, cualquier alteración del suministro puede acabar en debacle, cosa que sucedería con una guerra en el punto caliente de los países del golfo pérsico o Argelia, proveedor de gas.


Crisis económicas cada vez más frecuentes pueden afectar al beneficio, a la composición de las élites y a la desafección con el sistema. Un riesgo que lejos de decrecer con el tiempo aumentará como hemos visto, seguramente en forma de pugnas entre las élites. Cuando el sentimiento general sea de agotamiento se producirá el cambio de sistema.


La prolongación en el tiempo de estas crisis pueden dar lugar a un colapso en el que viejas estructuras queden inutilizadas sin capacidad de recuperación.


Sabemos cómo se defiende el sistema capitalista. La nueva estrategia inaugurada en 1999 por China se denomina Guerra Irrestricta. La doctrina del anterior imperio USA era el Caos Creativo. Esto es lo que le espera a todo enemigo del sistema marcado como enemigo. Una lucha feroz por todos los medios. Una lucha que no dudarán en dirigir contra sí mismos, contra su pueblo, catalogado como enemigo. Una lucha que solo puede aumentar la desafección consigo mismos y acelerar su descomposición interna, llenando nuestras menguadas filas. Los países y regímenes que así se han comportado han caído bajo su peso, y generalmente se han fragmentado.


En el punto actual es relativamente fácil para los poderes establecidos reconocer los líderes y contrapoderes y neutralizarlos, pero en el momento disfuncional de crisis pueden reemerger. Esto nos lleva a una necesaria discreción que afecta tanto al desarrollo propagandístico como de establecimiento del propio contrapoder, a la difusión de las ideas de cambio y a la popularización de las organizaciones revolucionarias. Ejemplo de ello es la opción de los distintos movimientos por descabezar actuar sin líderes y sin jerarquías. Todo un logro libertario.


Como contrapartida los movimientos revolucionarios responden sumergiéndose en la sociedad, con organizaciones de bajo perfil, acciones coordinadas.


En la medida que el poder pierde poder el estado pierde funciones, las corporaciones pierden mercados y se demuestra quién manda. En última estancia nos encontramos con un ejército que controla un territorio y se nutre de impuestos. Cuando este ejército deja de recibir dinero se produce la magia revolucionaria: disminuye la represión, se despejan los mercados de incompetencia, resurgen los recursos contenidos, se ajustan las escalas de valores. Este es posiblemente un bello momento que todavía no ha sucedido en la historia de la humanidad moderna. El estado se despedaza, se desgaja y explota como confeti. La caída del Imperio Griego, Egipcio, Romano, Español, Francés, Otomano, Inglés, América. La ruptura de la URSS. Todos tuvieron el mismo final. Pero ahora incluso el concepto de Estado-Nación caerá. Nació y morirá con el capitalismo.



-En los tiempos de Nueva Normalidad: Parabellum


El cambio de sistema puede ser reversible como bien sabemos a raíz de las experiencias revolucionarias. Pero esta vez hay un ventaja, la crisis del viejo sistema es permanente, más allá de todo arreglo.


Una vez instalado el nuevo sistema en el nuevo territorio, con nuevos intereses, nuevos valores y nuevas personas, hay que reconstruir las relaciones. Con nosotros mismos y con nuestros vecinos.


Si como pensamos la revolución ha fragmentado el territorio es seguro que el cadáver del viejo régimen quiera seguir aniquilándonos. Al interno en forma de disensiones e intentos de resucitar el viejo cadáver en forma de nuevas élites apelando a la nostalgia y al nacionalismo. Al externo en forma de enemigo del orden establecido, tanto ante nuestros viejos amos como contra las élites extranjeras deseosas de reencauzarnos.


Hay que darse cuenta que los poderes establecidos se retirarán a aquellos lugares más beneficio pero es difícil, si no imposible, que caigan por completo. Se retirarán y dejaran eriales allá donde estuvieron. Zonas muertas e inhabitables, carentes de todo valor. Estos bastiones de muerte seguirán con su ponzoña, quemando recursos, esparciendo la contaminación y resistiendo al cambio climático. Tal vez hasta se hayan beneficiado de él asentándose en zonas de Canadá, Siberia y Groenlandia.


Los capitalistas primero se retirarán dentro de sus propios territorio, concentrándose en ciudades y regiones enteras. Después en clusters conectados por corredores. Poco a poco los clusters sufrirán los mismos procesos de descomposición y degradación, incapaces de soportar el peso de su consumo. Este es un proceso ya en marcha y sin vuelta atrás.


En España podrían encerrarse en una Castilla creyendo que Cataluña y Pais Vasco se han separado. Puntos de vista. Después la propia Castilla, Cataluña, País Vasco, Galicia, Asturias, León serán una serie de eriales sin valor por falta de regadíos, industria ni servicios, concentrando el capitalismo en corredores. Después la pérdida de interés o capacidad de adquisición de los productos industriales será evidente. Adiós a la era industrial.


Una vez disuelto el poder y ajustada la capacidad de carga los movimientos aliancistas internacionales deberían ir dirigidos en un sentido: el barrer los restos del capitalismo y ajustar por las malas su capacidad de carga restaurando la armonía con la naturaleza.


En este caso hay que darse cuenta de algo fundamental: el enemigo son ellos. En la medida que se siga permitiendo la explotación ambiental y de recursos, la explotación humana y las aberraciones tecnológicas, el clima seguirá cambiando y el medio ambiente deteriorándose hasta superar los umbrales de seguridad. El mantener los regímenes extractivistas e hiperconsumismas activos es simplemente un seguro de aniquilación como especie. El enemigo son ellos hasta para sí mismos, de tal modo que incluso su propia supervivencia depende de que nosotros les derrotemos y acabemos con su locura biocida. La guerra contra el capitalismo y la voracidad debe continuar.