La tarcoteca

La élite sabe bien que la “izquierda” pone el intermitente a la izquierda pero gira a la derecha.
Pablo Heraklio & Cols, PHkl/tctca. C' mon, Contact at Tarcoteca @ riseup.net

viernes, 21 de septiembre de 2018

Puta Policía: Crímenes de Estado en Titulares. Agosto 2018 #PutaPolicia

¿Casos aislados? ¿Manzanas Podridas? Estos son solo algunos de los infinitos artículos publicados en todo el país que demuestran cómo la policía no solo es corrupta sino totalmente Impune a la legalidad y Parte Necesaria de Mafias, Tramas y Corrupciones. ¿Qué hacer ante tal avalancha de abuso?

La intervención de la Policía en absolutamente todos los procesos políticos, tanto directamente con iniciativas propias, desde las cloacas del estado o indirectamente funcionando bajo las órdenes de terceros, demuestra que es una fuerza viva, reactiva, indispensable para las élites y sobre todo que sigue una agenda propia. ¿Qué tipo de agenda? Si observamos la composición de las fuerzas políticas de ultraderecha de los distintos países encontraremos la respuesta.

Palabra clave: impunidad. Así se gestan las tragedias.

Cada titular un FRACASO.
Desde estas páginas todo nuestro odio y desprecio. FTP/ACAB!

Salud! PHkl/tctca

Agosto 2018

Archivan la denuncia contra un vecino por "comer pipas y mirar de forma desafiante a la policía" en las vías de Murcia 2.8.2018
Imputados dos jefes de la Policía Nacional por recibir dinero de clanes narcos de Son Banya - Diario de Mallorca 3.8.2018
Poder policial y judicial: tal para cual | Kaos en la red 4.8.2018
El policía que facilitó la entrada de incógnito en el juzgado a Cifuentes es el nuevo jefe de escoltas de Pablo Casado 5.8.2018
El comisario amigo de Villarejo: Rólex de 40.000 euros por hacer la vista gorda en Barajas 5.8.2018
Interior cargó gastos de alimentación de una comisaría de Policía al CIE vacío de Fuerteventura 6.8.2018
Valla de Ceuta: Una asociación de guardias civiles se querella por el asalto de 602 migrantes a la valla de Ceuta | Público 11.8.2018
Detienen a un jefe de la UIP de la Policía Nacional de Valencia por un altercado en Benidorm - Informacion.es 11.8.2018
Denuncien que la Urbana ha retirat pancartes de les festes de Sants | betevé 20.8.2018
Los informes policiales sobre los "artefactos explosivos" de Straight Edge: petardos, vinagre y azúcar 23.8.2018
Expediente disciplinario a un Policía Local por no querer multar a coches que estaban bien aparcados | Leonoticias 24.8.2018
Pandora, Piñata y Ice: tres operaciones contra un "terrorismo anarquista" que nunca existió 25.8.2018
“La Policía es mía”, en entredicho la actuación de la Guardia Civil en el 'caso Doñana 1998' que investiga el juez Pedraz  27.8.2018

miércoles, 19 de septiembre de 2018

La dimisión del Exministro de Transición Ecológica Francés y la imposibilidad de la Transición Verde. Entrevista

A continuación una entrevista a Nicolas Hulot, exministro de transición ecológica francés y ecofacha, que muestra claramente la opinión política general sobre el cambio climático, no solo de las élites, sino de gran parte de la sociedad. Explica por medio de unos cuantos hechos y subterfugios ocurridos durante su mandato cómo finalmente ha visto la imposibilidad del cambio o transición verde. Más o menos esta es la historia.

Nicolas Hulot  marca el signo de nuestros tiempos. Es el típico rico emprendedor más zoófilo que filántropo, el batman del ecologismo. Fotógrafo, aventurero, cineasta y periodista, se hizo famoso. Al final acabó teniendo su propia ONG, la Fundación por la Naturaleza y el Hombre. Admirable. Su fama siguió creciendo, como su número de chaquetas. Se presentó a la presidencia por los Verdes contra Sarkozy en 2012 y acabó en el gabinete de Macrón en 2017. Se puede decir que es una persona entregada al ambientalismo, un gran activista, que cree de veras en la causa, un soñador, un visionario que piensa que la política puede cambiar el transcurso de los acontecimientos y que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Hulot fue encargado de una noble tarea, su sacrosanta misión en el gobierno era introducir los cambios necesarios para guiar a Francia hacia la transición energética. Como ecologista y ministro creía conocer la magnitud del problema. Este verano tuvo revelaciones; él, que había abordado el problema y dirigido documentales sobre cambio climático vio por sí mismo sus efectos tanto en África -por sus colonias- como en Francia en forma de sequías, inundaciones e incendios incontrolables. Calló entonces del guindo, se dio cuenta de la que la verdadera tarea era titánica: no solo veía la necesidad de paliar las consecuencias del cambio, sino que evitar su ocurrencia suponía cambiar la causa del colapso, la actividad del hombre plasmada en el modelo productivo y consumidor de la época; en pocas palabras, cambiar el capitalismo. 

Él esperaba influir en el resto de ministros para que introdujeran algún cambio en sus respectivas carteras. Básicamente le mandaron a tomar por culo no le hacía caso ni si quiera el propio gabinete que lo contrató y al final el pozo de mierda en el que se vio chapoteando era tal que acabó superándole a pesar de ser una persona bregada en política. Ahora el "enviado especial para la protección del planeta" admite que desde el ministerio nada hay se pueda modificar en lo sustancial que prevenga las crisis que se avecinan debido al desarrollo de las dinámicas desencadenadas. Es interesante cómo narra al entrevistador hechos sucedidos durante su mandato. Él solo llega a la conclusión de que el pensamiento neoliberal, verdadera fase superior del capitalismo, es incompatible con el medio ambiente; con su ministerio, su gobierno y su sociedad. Ante la impotencia dimitió.

Antes extinguirse que cambiar el sistema

Bum! El desencadenante de su dimisión es que como ministro no puede hacer nada por evitar el cambio climático, ni si quiera solo en Francia. Todas sus ideas sobre poder popular mediante las urnas por los suelos. No encuentra voluntad política. Y no solo en sus colegas, tampoco en sus subordinados, ni si quiera en la oposición, ni en los empresarios. Ni siquiera en los franceses, migrantes, nativos, nacionalistas ni internacionalistas; tampoco en los extranjeros. Está solo. 

Y Bum! durante toda la entrevista insiste una y otra vez en que el Gobierno y el Presidente lo están haciendo bien, que hacen lo que tienen que hacer y con eficacia a pesar de que para él es evidente que no es así y por eso abandona el cargo. Hulot, que se marcha de su puesto dolido, afligido, compungido, sollozante... un cromo, sigue defendiendo  a capa y espada al partido, al sistema, a sus instituciones y a sus dirigentes. No encuentra salida a la situación, no contempla otras posibilidades organizativas, otras formas de gestión, de redistribución; ni si quiera contempla estudiarlas. Prefiere extinguirse a cambiar. Este es el signo de nuestros tiempos.

Mejor gobernar las ruinas

Si no contemplan otro tipo de solución al problema ambiental que no sea el cruzarse de brazos y seguir con el BAU, es porque los siguientes pasos están previstos. Las catástrofes no se gestionan de forma muy distinta a una guerra o una crisis. Y para después de la catástrofe hay dos posibilidades: que se mantengan las actuales estructuras políticas, en cuyo caso es como si no hubiera sucedido nada a sus ojos; o que no se mantengan las estructuras políticas, es decir, que el sistema pierda componentes. En tal caso el sistema podría encoger hasta su mínima expresión, algo que se puede ver en países con en estados fallidos: el único garante de la ley es la fuerza, por lo que el gobierno se transferirá paulatinamente al ejército.

Si Houlot , que es un visionario, no es capaz de ver el elefante en la sala es simplemente porque no lo quiere ver; no hay nada que hacer. Se ha pasado las últimas décadas apuntando al objetivo que no era, o fingiendo hacerlo. Ha intentado legislar y concienciar sobre la ideología que no era, como la mayoría de los ecologistas mediáticos.

A día de hoy el auge de las derechas nacionalistas es imparable en tanto que aumenta la competencia entre los países  y aumenta así el rechazo a los competidores. Sin embargo, la derecha nacional va financiada por el neoliberalismo, por los mismos que detentan el poder gobierne quien gobierne y que promueven dicha competencia en forma de mercado mundial. Los mismos que están produciendo el cambio climático. El ocaso de las izquierdas se produce por la desafección popular a la socialdemocracia una vez comienzan a aplicar el rodillo del neoliberal: competencia, austeridad y privatizaciones. A mi derecha neoliberalismo, a mi izquierda lo mismo. Si Houlot no puede ir a izquierda o derecha, ¿donde irá? Esta es la encrucijada donde se encuentran las mayorías mediatizadas y las élites. El problema sigue ahí larvado, porque incluso dentro del socialismo científico o el comunismo clásico se emplea el capitalismo como medio emancipatorio.

¿Cómo respetar a la naturaleza desde una ciudad? ¿Cómo deshacer las décadas de excesos, aislamiento, individualismo y artificialidad? ¿Cómo cambiar un sistema productivo en manos de un 1% de la población para el cuál trabajan todos los ejércitos del mundo?

Salud! PHkl/tctca
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Original -Nicolas Hulot : "Je prends la décision de quitter le gouvernement" - franceinter.fr 28.8.2018
Traducción- traducciones insurgentes 30.8.2018 vía Camino a Gaia

France Inter FR.- Incendios por todo el mundo: en Grecia, en Suecia, en Estados Unidos; inundaciones seguidas de calor extremo en Japón; récord de temperaturas en Francia...; son sólo parte de los acontecimientos notables este verano. Es el trailer de lo que nos espera, según dicen los científicos. Se ha hablado mucho sobre el tema; todas las frases importantes han sido dichas; pero las catástrofes están sucediendo aquí, ante nuestros ojos; estamos asistiendo a ello. ¿Puede Vd. explicarnos racionalmente por qué no está habiendo una movilización general contra todos estos fenómenos y a favor del clima?

Nicolas Hulot NH.- No. No puedo explicarlo. No comprendo que estemos asistiendo todos a la gestación de una tragedia muy bien anunciada con tanta indiferencia.
El planeta se está convirtiendo en una sauna; nuestros recursos naturales se están agotando; la biodiversidad está desapareciendo como la nieve al sol; y esto no está siendo comtemplado como el desafío prioritario que es.
Y sobre todo -y esto que digo es válido para la comunidad internacional- nos estamos dejando la piel en mantener, incluso en reanimar, un modelo económico-mercante que es la culpa de todos estos desastres.
Así que la respuesta a su pregunta es no: no comprendo cómo después de la conferencia de París, después de un diagnóstico indiscutible que no deja de precisarse y de agravarse día a día, este tema queda siempre relegado a las últimas prioridades.

FI.- Por un lado está la apatía de la comunidad internacional y por otro está el gobierno al que Vd. pertenece. El domingo pasado el primer ministro hizo públicas las grandes líneas económicas para el futuro. No dijo ni una palabra sobre ecología en toda la entrevista.
¿Tiene Vd. el sentimiento, después de un año digamos ambivalente en cuanto a la urgencia ecológica, de que la determinación es mayor para este segundo año del "gobierno Macron"; o sólo seguirán ofreciendo "bellas palabras"?

NH.- No son sólo bellas palabras, también hay acción. Ha habido acción a lo largo del año, y, en contra de lo que se dice, Francia hace más que muchos países. No me haga Vd. decir que lo que hacemos es suficiente: no hacemos lo suficiente.

FI.-Europa no hace lo suficiente.

NH.-El mundo no hace lo suficiente.

FI.- ¿Se ha sobresaltado Vd. viendo que en tres páginas de entrevista con Édouard Philippe no hay ni una palabra sobre ecología?

NH.- No me he sobresaltado porque eso es lo habitual. La presión del corto plazo sobre los dirigentes; sobre el primer ministro, es tan fuerte que secuestra las apuestas a medio plazo y a largo plazo. Esta es la verdad.
Porque en la mesa de un primer ministro hay exigencias sociales; exigencias humanitarias -iba a decir- que, legitimamente, dejan siempre de lado los retos a largo plazo, los cuales nos pillan luego a la sociedad con el paso cambiado.
Porque es una enorme puesta en cuestión de todo. Y nos quedamos siempre con esta ilusión de que la apuesta ecológica, -y esta palabra reductora lleva en sí su contradicción- es un reto cultural; de las sociedades; de la civilización; y no nos hemos puesto en absoluto en marcha para abordarlo de esta manera. Yo estoy en este gobierno, dirigiendo una transición de sociedad y de cultura, pero estoy solo intentando este cambio.

FI.- ¡Está Vd. solo intentando el cambio! ¿Está Vd. solo en este gobierno?

NH.- Escuche, hay que decir las cosas francamente. El primer ministro, el presidente de la república, han sido conmigo, durante estos 14 meses, de una afección, de una lealtad, de una fidelidad absolutas. ¿Pero a quién tengo día a día que me apoye? ¿Tenemos acaso una sociedad estructurada que baje a la calle para defender la biodiversidad? ¿una formación política? ¿una unión nacional sobre una cuestión que concierne al porvenir de la humanidad y de nuestros propis hijos?
¿Acaso las grandes formaciones política y la oposición son capaces en un momento u otro de alzarse por encima de las "melés" para encontrarse en lo esencial?
¿Acaso la responsabilidad es sólo responsabilidad del gobierno?
¿Acaso es sólo mía?
Porque yo, mis elecciones, chocan contra todas las contradicciones de nuestra sociedad; simplemente porque perseguimos objetivos que son totalmente contradictorios e incompatibles. Está es la verdad.

Así que "damos pasitos". Y Francia da muchos más pasitos que otros países, pero: ¿acaso bastan los pasitos para contener, invertir, para incluso adaptarnos al cambio? porque ya hemos salido del estado de equilibrio y estamos cayendo del lado de la tragedia climática.
Pues bien, la respuesta es no.
Las preguntas fundamentales que tenemos que hacernos son: ¿Hemos empezado a reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero?
Pues bien: La respuesta es NO.
¿Hemos empezado a reducir la utilización de pesticidas?
La respuesta es NO.
¿Hemos empezado a frenar la pérdida de biodiversidad?
La respuesta es NO.
¿Hemos empezado a ponernos en situación de parar la artificialización de los suelos?
La respuesta es NO.

FI.- ¿Cómo afecta todo esto su permanencia en el gobierno? Su voz tiene esta mañana un acento de tristeza, Sr. Hulot; ni siquiera de cólera; de tristeza.

NH.- Voy a tomar la decisión más difícil de mi vida. No quiero mentirme más. No quiero crear la ilusión de que mi presencia en el gobierno significa que estamos a la altura de estos desafíos de los que hablo.
Así que tomo la decisión de dejar el gobierno. Hoy.

FI.- ¿Lo dice en serio?

NH.- Sí, en serio. Es la decisión más dolorosa. Que nadie se aproveche, porque la resposabilidad es colegiada; es colectiva y es de la sociedad. Y espero que esta decisión que es dura, que me sacude, que llevo madurando desde hace meses, no se utilice para objetivos partidistas, sino para que nuestra sociedad pueda coincidir en lo esencial.
Tengo una gran amistad por este gobierno, ante el que me escuso de hacerle un feo, pero frente a un reto tan importante me veo todos los días resignándome; me veo todos los días acompasándome a los "pasitos", mientras que la situación universal en este momento es que el planeta se está convirtiendo en una estufa. Y eso merece que nos encontremos y que cambiemos de escala, que cambiemos de forma de ver, que cambiemos de paradigma.
Y es pues una decisión que era un auténtico dilema entre acomodarme a los "pasitos" -sabiendo que si me voy me temo que pueda ser peor- o quedarme pero dando esa sensación, -por mi sola presencia-, de que en Francia y en Europa nos creemos a la altura del peor desafío que la humanidad haya enfrentado nunca.
Y decido tomar esta decisión que es una decisión de honestidad y responsabilidad, y espero que nadie se aproveche para fustigar al gobierno porque, observándolo bien, es el conjunto de la sociedad -y puedo incluirme en ella-, quien tenemos estas contradicciones. Quizá no supe convencer; quizá no tengo los códigos para hacerlo. Pero sé que si sigo un año más ¡oh, tendremos algunos avances!, pero no cambiará el resultado.

FI.- ¿Cuando tomó Vd. esta decisión?

NH.- Ayer por la noche.

FI.- ¿por qué? ¿Qué pasó anoche? ¿Fue durante la reunión con los cazadores?

NH.- Digamos que ha madurado este verano; que esperaba que a la vuelta del curso, y después de las reuniones que tuve con el primer ministro y con el presidente, se haría claramente visible que es el conjunto del gobierno; de la industria; de la economía; del presupuesto; del transporte; de la agricultura y muchos más... que iban a estar conmigo, acompañándome, para llevar, para encarnar, para proponer y para inventar esta nueva sociedad económica. Sé que solo no lo iba a lograr: tengo alguna influencia pero no tengo poder; no tengo los medios.

FI.- ¿Qué pasó ayer en la reunión en el Elíseo, en presencia de Macron y de los representantes de los cazadores?

NH.- ¡Oh, le va a parecer anecdótico! pero para mí era sintomático y probablemente sea un elemento que terminó de convencerme de que las cosas no marchan como deberían marchar. Teníamos una reunión sobre la caza, con una reforma, quizá una reforma importante para los cazadores pero sobre todo para la biodiversidad, y descubrí la presencia de un lobbista, que no estaba invitado a esta reunión, y eso es sintomático de la presencia de los lobbies en los círculos del poder. Y en un momento u otro hemos de poner este problema sobre la mesa, porque es un problema de democracia. ¿Quén tiene el poder? ¿Quién gobierna? Es un pequeño detalle.

FI.- ¿Habla Vd. de Tierry Coste?

NH.- Sí. Hablo de Tierry Coste a quien le dije muy frontalmente que no tenía nada que hacer allí. Que no estaba invitado.
Pero olvidemos esto. No pensemos que mi decisión viene simplemente de una divergencia a propósito de la reforma de la caza. Es una acumulación de decepciones, pero es sobre todo porque ya no me lo creo. No tal y como están las cosas ahora. No con esta manera de funcionar. No en tanto la oposición no sea capaz de alzarse por sobre las querellas habituales para encontrarse a propósito de una cuestión que es un reto de nivel superior; que lo determina todo. Pensaba que en este final de verano en que California arde, en que Grecia arde, en que India sufre inundaciones... Después de que para nosotros mismos ha sido un año terrible, en Saint-Martin, incluso en la metrópoli. Estuve en Guadalupe y vi una pequeña consecuencia del cambio climático -pido perdón a los guadalupeños y a los martinicenses por llamarla pequeña-, que es la invasión de los sargazos; que les pudre la vida diariamente...
Y poco a poco nos acomodamos a la gravedad de lo que sucede; y nos hacemos cómplices de la tragedia que se está gestando. No tengo algo que pudiéramos llamar "solución". No lo he logrado. He obtenido algunos avances, pero si ya no tienes fe..., y para tener fe no basta sólo con tener energía. No es que me falte energía. Es un trabajo colegiado, es un trabajo colectivo. Por ejemplo no he logrado crear una complicidad de visión con el ministro de la agricultura, siendo así que tenemos una oportunidad absolutamente excepcional de transformar el modelo agrícola. Nos fijamos objetivos pero no tenemos los medios porque con las limitaciones de presupuesto sabemos muy bien por adelantado que los objetivos que nos fijamos no podremos realizarlos. Esta es mi verdad.

FI.- Señalamos para los que nos oyen que Tierry Coste trabaja para la Federación Nacional de Caza. Es efectivamente un lobbista. ¿Ha prevenido Vd., Nicolas Hulot, a Macron y al primer ministro de su decisión?

NH.- La respuesta es no.

FI.- Así que se van a enterar esta mañana.

NH.-Sí. Sé que no es muy protocolario. Sé que si los hubiera prevenido quizá me hubieran disuadido una vez más. Pero es una decisión que tomo conmigo mismo. Y no quiero mentirme. No quiero darme otra vez ese sentimiento de que si vuelvo a la carga es porque creo en lo estamos haciendo.
Pero puedo preguntarme ¿estoy a la altura? ¿Quién podría estar a la altura él solo? ¿Dónde están mis tropas? ¿A quién tengo para apoyarme?

FI.- Tenía Vd. el apoyo del presidente de la república...

NH.- Sí. Lo vuelvo a decir aquí: Tengo una profunda admiración por Macron y por Édouard Phillip, y no lo digo para atenuar el efecto de la decisión de esta mañana. Pero sobre los asuntos en los que yo trabajo no tenemos el mismo código de lectura.
No hemos comprendido que la causa de nuestros problemas es el modelo dominante de sociedad ¿acaso estamos cuestionando ese modelo?

FI.- ¿Se refiere Vd. al liberalismo, para decirlo claramente?

NH.- Sí, y lo dije desde el principio. Me he pronunciado claramente a propósito de tratados como el CETA, y vamos a tener muchos más...

FI.- Sin embargo Macron fue claro en su campaña, diciendo que su programa sería sobre todo de inspiración liberal. ¡Lo sabía Vd.!

NH.- Sí, pero podemos evolucionar, unos y otros. Podemos nutrirnos; dejarnos llevar por esta diversidad; aportarnos los unos a los otros. Escuche, yo no critico a nadie. Espero que mi partida provocará una profunda introspección de nuestra sociedad sobre la realidad del mundo. Sobre el hecho de que Europa sólo ganará en caso de que África también gane. ¿Acaso nos hemos propuesto hacer un contrato de futuro con África? La respuesta es NO. ¿Dónde está la tasa sobre las transacciones financieras que era el mínimo para intentar darle los medios a África de adaptarse, de evolucionar? ¿Acaso no giramos la cara frente al hecho de que una parte de los migrantes que vienen a llamar a las puertas de Europa se ven así por razones climáticas? Y no voy a hacer aquí una lista. No estoy aquí para hacer un juicio. Digo simplemente que la sociedad... Vosotros por ejemplo los periodistas, hemos de poner las prioridades en su orden adecuado. Este tema condiciona todos los demás. Lo digo constantemente.
Lo nuclear: esa locura inútil económica y técnicamente, en la que nos empeñamos... Todos estos son temas que no he conseguido clarificar.
Asumo mi parte de responsabilidad; y pienso que lo que la gente espera de un ministro es que si no está a la altura, si no logra sus fines entonces debe sacar de ello las lecciones y las conclusiones pertinentes. Siempre lo he dicho. Y yo esta mañana saco mis conclusiones.

FI.- Así que por lo que Vd. dice, la cosa sólo avanzará si lo hace desde el exterior.
En todo caso lo que se ve en Francia ahora es que es imposible actuar políticamente desde el interior de este equipo.

NH.- En lo que concierne a la responsabilidad francesa, insisto bien, e invito a los observadores que critican y a los ecologistas patentados a que nos comparen también con otros países. Francia es más bien un país líder en esas cuestiones, pero esto no es suficiente. No es una razón para que nos relajemos.
Sólo lo lograremos si un gobierno en su conjunto tiene el mismo impulso; la misma ambición; la misma hoja de ruta; la misma visión. Yo no puedo pasar mi tiempo en querellas con Stefan Traver. No era esta la idea que yo me había hecho. Entré al gobierno con un espíritu de cooperación, no de confrontación. No digo que no se haya hecho nada, hemos hecho la ley sobre los hidrocarburos, por ejemplo.
Y al contrario de lo que dice Yannick Jadot, en el tema del Glifosato Francia ha sido puntera y ha mostrado el camino. Hemos hecho muchas cosas.

FI.- Precisamente, ¿acaso no sería este el momento de decir, ya que se va, ya que ha tomado esa decisión, cuáles han sido los logros, los "pasitos" que se han dado en un año en este gobierno aunque estuviera Vd. solo?

NH.- Hemos cambiado el tropismo sobre los pesticidas, hemos entrado en una dinámica que va a permitirnos legislar sobre cierto número de moléculas. Hemos programado la salida de los hidrocarburos. Estas cosas son esenciales e importantes. Esperaba de todos modos que íbamos a poder meter el clima y la biodiversidad en el artículo 1 de la Constitución, pero incluso en esto, que no es ninguna revolución cultural, nuestros senadores de la oposición estaban dispuestos a oponerse simplemente por posicionamiento político.
Pero mientras estamos en estos afrontamientos perpetuos resulta que la humanidad ha entrado en un camino trágico.
Un hombre o una mujer, lo he dicho siempre, sean quienes sean, sean cuales sean sus convicciones, si están aislados en un gobierno, si están aislados en la sociedad, poco pueden hacer.
Pienso que a mí se me pueden acordar convicciones, pues bien, miren: todo el verano se han manifestado resistencias antieólicas. Entonces de acuerdo, no queremos eólica. No queremos centrales nucleares. No queremos centrales térmicas.
¿Cómo hacemos si vamos sumando todas estas negativas?
Y los que critican, con razón o sin ella ¿qué es lo que proponen? ¿Quién viene a enriquecer el debate ecológico?
¿Quien viene a aportar sus ladrillos para construir la sociedad de mañana, el modelo de mañana?

FI.- ¿Han sido para Vd. un sufrimiento estos doce últimos meses en el gobierno, Nicolas Hulot?

NH.- Ya que estoy en un momento de verdad, sí. Sí, porque quizá iba a acabar volviéndome cínico; quiero decir, sintiendo una forma de indiferencia frente a los fracasos.

FI.- ¿La ha tenido alguna vez? ¿Ha sentido esa sensación?

NH.- No, pero me he sorprendido a veces bajando los brazos por cansancio. Y en algún mmomento me he sorprendido bajando mi umbral de exigencia, y ahí es cuando me he dicho que había llegado el momento de dejarlo.

FI.- ¿Tenía Vd. los hombros para ser ministro?

NH.- Quizá no. La cuestión vale la pena planteársela, quizá no.

FI.- ¿Se arrepiente Vd. de haber aceptado la propuesta de Macron para ser ministro?

NH.- No, en absoluto, ni un segundo. Y le deseo a este gobierno -y lo digo muy sinceramente, independientemente de esta cuestión de la que espero que saque buenas lecciones-; le deseo el mayor éxito porque se lo merece. Hay hombres y mujeres excepcionales en este gobierno. Esta diversidad es esencial. Y es esta diversidad lo que es tan importante en la sociedad. Hemos de enriquecernos de nuestras diferencias en vez de que nos enfrenten todo el tiempo.
Y esto, en este caso, no se ha dado completamente...

FI.- ¿Cómo describiría Vd. la armadura ideologica del gobierno contra la que ha usted ha encallado, como nos ha dicho tan sinceramente?, ¿Qué es? ¿Es liberalismo? ¿es productivismo? ¿es nuclearismo? ¿Qué es?

NH.- Es difícil, no quisiera decirlo en un momento en que pongo en dificultades al gobierno cuando esto no es en absoluto lo que deseo, al contrario.

FI.- Espero que se pueda comprender la naturaleza del callejón sin salida en que Vd. se siente.

NH.- Hay en él bastante diversidad: gente con itinerarios vitales distintos; con personalidades apasionantes, pero las grandes tendencias se mantienen.
No hay un cuestionamiento del modelo agrícola dominante, Sigue buscandose el crecimiento a toda costa. Seguimos sin distinguir lo que tiende a la solución de lo que es parte del problema.
Le voy a poner un ejemplo que le va a parecer anecdótico: nos alegramos de ver salir de Saint Nazaire un gran barco cargado con 50.000 contenedores, lo que es un extraordinario logro tecnológico. ¿Es eso bueno para el Planeta? La respuesta es que no.

Son todas estas incoherencias y contradicciones.

Y ademas, en esta ecuación imposible: los criterios de Maastrich sobre el plano del presupuesto, ¿intentamos acaso ser disruptivos para volcarnos en la transición ecológica? Hay inversiones que permiten reducir nuestra dependencia energética; que no son "gastos" sino inversiones ¿Nos hemos dado permiso a nosotros mismos para salir un poco de la ortodoxia económica y financiera? ¿acaso hemos llegado a cuestionar la financiación y la especulación que especulan sobre nuestros bienes comunes?

FI.- Pero de lo que Vd. habla es de un vicio de forma...

NH.- Me vais a decir que en un año no se puede hacer todo, salvo que
¡hay tanta urgencia! que ... Me dicen: ¡Tómate tu tiempo, sé paciente! Pero llevamos 30 años siendo pacientes... Hace 30 años que dejamos que estos fenómenos se vayan desarrollando y su control está ya fuera de nuestro alcance.
Me dicen: Fíjate dos o tres prioridades...
¡Pero es que todo es una prioridad! Los temas de salud del medio ambiente que van a explotarnos en la cara y de los que vamos a darnos cuenta de que tenían consecuencias probablemente incontrolables...

FI.- Pero la economía también es una prioridad, bajar el paro, etc

NH.-Sí, no digo lo contrario, y comprendo muy bien...

FI.- Si quiere Vd., cuando uno se hace ministro debe darse cuenta de que hay que conjugar cosas dispares, que por un lado hay una urgencia económica y por otro una urgencia ecológica, y que a veces son contradictorias.

NH.- Sí, pero se puede intentar elegir en la economía aquello que participa de la solución, y también hay grandes oportunidades en la transición ecológica y energética.
Se podría por ejemplo en la agricultura pasar a un modelo agrícola intesivo en empleo y no intensivo en pesticidas.
Aún no hemos considerado seriamente un plan de soberania alimentaria en proteínas vegetales.
Una agricultura que no utilice pesticidas es buena para los agricultores incluso desde el punto de vista económico.
Intentemos ver las externalidades negativas del modelo agrícola de hoy con una visión "macro" Créame que es preferible colocar nuestro dinero aguas arriba donde volverá a caer hacia nosotros que no aguas abajo.
Esta visión de conjunto es la que hemos que tener.
No digo que yo tenga todas las soluciones.
Yo esperaba que en un momento u otro cada quien aportaría su contribución en este gobierno; y en cuanto a dar el sentimiento de que puedo estar en todos los frentes, resistiendo a todas las oposiciones, en el entrecruzamiento de todos los lobbies -porque los lobbies están ahí-, pues bien, no he sabido. Alguien podría hacerlo mejor que yo quizá, no lo sé, lo dirá el porvenir, pero..., espero que se me reconozca que este momento doloroso, de tristeza, lo he tomado de modo excesivamente sereno, a la salida de quince días de descanso, así que no viene de ningún "cabreo", es un acto de sinceridad conmigo mismo.

FI.- ¿Va usted a continuar en política? ¿quizá en otra formación?

NH.- En primer lugar no haré nada más que lo que acabo de hacer ahora que pueda dañar al gobierno de Macron.
Así que voy a guardar una gran disciplina, si acaso puedo enriquecer el debate, no sé cómo, pues mi decisión es muy reciente. Soy consciente de la dificultad en que pongo al gobierno de Macron...

FI.- Vd. rompe toda la arquitectura del gobierno de Macron. Es Vd. un ministro de estado, lo que significa que es un ministro con mayor responsabilidad...

NH.- Todo esto que dice Vd. lo he examinado profundamente desde hace semanas...

FI.- Pero todavía este verano, al final del verano, tenía Vd. ganas de quedarse...

NH.- Tuve largas conversaciones la semana pasada con el primer ministro, con el presidente; conversaciones muy francas, muy amistosas. Tenía cierto número de puntos que eran importantes para mí, para volver a empezar sobre buenas bases, y la situación no estaba clara para mí. No quería volver a empezar de modo impreciso, porque no quería ser para la prensa motivo de comentarios, de suposiciones, de oposición.

FI.- Estaba Vd. harto de que se hablara de los estados de ánimo de Nicolas Hulot...

NH.- No se trata de estados de ánimo, eso es más bien una caricatura... aunque lo comprendo, ya que soy alguien que no disimula...

NH.- Pero parece que una vez más tratamos estos temas desde una especie de distancia. Mire Vd. tengo una conciencia tan aguda de la gravedad de la situación que cuando veo...
Francamente, he visto todo lo que ha ocurrido este verano. Se nos ha pasado el turno. Este verano perdimos la mano; hemos basculado en las consecuencias del cambio climático. Esta es la parte más visible, porque hay una parte mucho más invisible, sobre la biodiversidad... Cuando veo que no tengo ni un diputado, ni un senador para defenderme, para proteger al lobo, para reintroducir a los osos... Me diréis que es anecdótico con respecto al resto, pero sucede igual en todos los temas. En todos los temas. Me muevo yo solo. Cuando digo solo es como injuriar a todos los militantes, a todas las asociaciones que desde hace lustros luchan día a día sobre el terreno; pero yo que debería encarnar la aplicación política de esta situación, no quiero crear la ilusión de que estamos a la altura.

FI.- le propongo que escuche la reacción de Yannick Jadot, que siempre ha sido muy crítico con su actuación, a su decisión de dejar el gobierno. Yannick Jadot, Europa ecología- los verdes.

NH.- Se sabía que estaba aislado, pero había esa esperanza de que llegara a convencer, y ha querido hacer eso, intentarlo. ¡Claro que era sincero! No ha habido nunca ni una sombra de duda sobre la integridad de Nicolas Hulot, pero quiso jugar el juego, quiso en el fondo convencer a este gobierno, porque ahí está la urgencia, ahí se pueden resolver cuestiones. Yo soy un actor de la política, soy un legislador europeo. Cuando en el parlamento europeo obtenemos la prohibición de la pesca eléctrica, la prohibición del aceite de palma, la salida del Glifosato, una ambición muy fuerte sobre las energías renovables, estamos haciendo nuestro trabajo. Así que él ha querido ser un actor comprometido "dentro" de la política, pero hay que constatar que "se da cuenta" de que ha fracasado; que este gobierno, con respecto a la ecología; que este presidente de la república, con respecto a la ecología, son todo grandes discursos, es "make the planet greate again" pero en el fondo es sobre todo "make the lobby greate again"

NH.- No, suplico a unos y a otros que eviten aprovechar políticamente esta situación. Cuestionémonos de forma central nuestra propia responsabilidad y nuestras propias contradicciones. Perdonad que os lo diga, pero como ciudadanos también podemos preguntarnos...
Os va a parecer ridículo, pero cuando veo que se siguen tirando las colillas por tierra, el pequeño gesto elemental, ¿estamos acaso en nuestra sociedad preparados para los grandes cambios? ¿Para cuestionar nuestros modos de producción? Esta es la pregunta que nos tenemos que hacer.
¿Somos políticamente capaces en estos asuntos de llegar como lo he pedido a una unión nacional? Porque lo que está en juego es el futuro de nuestros propios críos, de nuestros chavales. ¿Creéis que Europa va a poder vivir rascándose la tripa mientras le hemos infligido al África un cambio climático que ha vuelto sus tierras totalmente estériles? Estas son las verdaderas preguntas que tenemos que hacernos.

FI.- ¿Qué va a hacer Vd. ahora? ¿Va a dejar la vida política; va a volver a Saint-Lunaire (su pueblo adoptivo); va a esperar Vd. a las elecciones europeas en las que sabemos que la apuesta ecológica es mucho más importante?

NH.- No. No vean en mí ninguna ambición política.

FI.- ¿Se ha acabado?

NH.- Se ha acabado.

FI.- ¿Las europeas; cabeza de lista, como se ha dicho?

NH.- Olvidenlo. Acabo de decir simplemente que no haría nada que pudiera dañar a este gobierno.

FI.- ¿Y para la ecología?

NH.- Para la ecología puedo influir, puedo proponer, puedo mobilizar... Espero que el gesto que acabo de hacer sea útil, para que nos hagamos las preguntas adecuadas, y que cada quien se plantee la cuestión de la responsabilidad.

FI.- ¿Es un sacrifico por la causa, lo que acaba de hacer?

NH.- Es un gesto de coherencia, de honestidad y de exigencia.

FI.- Cuando dice que intentará influir qué idea...

NH.- No lo sé. la decisión ha sido muy reciente, ha sido madurada largo tiempo. sé solo que iba a obligarme, una vez acabada esta emisión de radio, esta mañana, a tomar distancia, a guardar un cierto silencio, porque tengo conciencia, respecto a personas por las que tengo mucha amistad, que lo que les acabo de hacer podría no ser un gesto amistoso.

FI.- Dice Vd. que ha tenido conversaciones muy francas con Macron y Édouard Phillip. ¿En qué momento, con qué argumento comprendió Vd. que su trabajo de influencia ya no era eficaz y que era preferible dejar el gobierno?

NH.- Había una paradoja porque Macron y Édouard Phillip fueron particularmente atentos conmigo, mucho más que otras veces.
Pero cuando se entra en cosas muy concretas, sobre la programación plural de la energía, sobre reactores que hay que nombrar; cuando se entra en cosas muy concretas sobre cómo se financia la renovación térmica, con qué dinero, con qué medios podré garantizar la seguridad de la gente en las carreteras precisamente en el momento en que reducimos los efectivos; cuando se entra en cuestiones muy concretas y que no están las respuestas que me satisfarían, llega un momento en que acabas pensando que participas en una especie de "mistificación" [engaño]. Cuando se habla de grandes planes de inversión y que se cuenta que es dinero nuevo, cuando en realidad es dinero reciclado...

FI.- ¿Es cinismo?

NH.- NO, no, es simplemente que... Quiero coherencia, la apuesta ecológica es una apuesta superior que condiciona todas la demás, no quiero hacer trampas. No quiero que nos fijemos un objetivo cuando sé que no tenemos los medios para lograrlo. decimos que queremos renovar quinientos mil viviendas térmicas que es la condición para bajar nuestro consumo, hemos bajado a la mitad los medios para poder renovar las viviendas termicas. Sé muy bien mientras estoy adoptando este plan que no podremos lograr nuestros objetivos.

FI.- Oyéndolo esta mañana, parece que en el fondo es Vd. más útil para su lucha en el exterior del gobierno que en su interior. Esto es lo que por desgracia nos está Vd. diciendo esta mañana...

NH.- Francamente no lo sé. Espero que en el conjunto de mi compromiso no he sido inútil. Y también me atrevo a esperar que el gesto de esta mañana tampoco ha sido inútil.

FI.-Será quizá el gesto más útil que haya hecho Vd. desde hace un año, Sr. Hulot. ¿Qué siente Vd. esta mañana? ¿Es tristeza?

NH.- Una mezcla: una profunda tristeza, porque me gusta este gobierno, he querido a mis colegas, he entablado relaciones personales con Emmanuel Macron, y hemos acabado comprendiéndonos Edouard Phillip y yo. Pero no es bastante. El problema no es este. La cuestión está muy por encima de las relaciones personales. Y pienso simplemente que en primer lugar, sobre la mesa de un presidente, de un primer ministro, hay tales exigencias sociales, legítimas, tales sufrimientos cotidianos, palpables, que evidentemente el "corto plazo" se adueña de todo. Y pienso que de todos modos hubiéramos podido compartir una visión. hubiéramos tenido un consejo de ministros en el que un primer ministro le dijera al gobierno: He aqui la hoja de ruta, he aquí la visión, he aquí el objetivo último, he aquí el camino y vamos hacia allí todos juntos, no ha de ir solo un ministro solamente. En mis arbitrajes y mis enfrentamientos que no se le han escapado a nadie con el ministro de la agricultura, en un momento en que nunca hubo una alineación de planetas tan propicia a transformar este modelo agrícola en beneficio de los consumidores, pero sobre todo en beneficio de los agricultores, pues francamente, no hemos aprovechado la oportunidad.

FI.- Reacción del portavoz del gobierno Benjamin Griveaux ante el anuncio de su dimisión en la radio:

NH.- No comprendo que renuncie precisamente cuando hemos tenido un primer año con muchos logros que hay que agradecerle precisamente a él. No ha ganado todos sus "arbitrajes" pero es el destino de los ministros el no ganar todos los "arbitrajes". A veces hay que saber adoptar acuerdos y decirse que el pasito que hemos dado hoy permitirá mañana dar un paso aún más grande. Era un ministro de estado. Tenía este rol al mismo nivel que el primer ministro: eran los dos únicos ministros de estado. Lo que da a entender su importancia. Tenía junto a sí dos secretarios de estado para apoyarlo y acompañarlo en la importante misión que tenía, y recuerdo que en el presupuesto aumentan muy pocas partidas: La educación y la enseñanza, la seguridad y el ejército y el medio ambiente.
No quiero crear polémica. Quiero decir que después estaré callado, pero "los pasitos"...
¿creen Vds que la situación climática puede arreglarse con "pasitos"?
¿Creen que el estado del planeta puede arreglarse "pasitos"?
¿Creen que las desigualdades que quedan expuestas en nuestro mundo de hoy conectado pueden arreglarse con "pasitos"?
¡Pero si hace 40 años que vamos pasito a pasito!
¡Por eso es por lo que nos encontramos hoy en una situacion que nos supera!
Con frecuencia me decían: ¿Estás contento? ¡Hemos hecho lo que nos has pedido!
Pero no era eso lo que yo quería oír. No quería oír que se hacían las cosas para darme gusto. Lo que quería oír era que se hacían las cosas porque la gravedad de la situación había sido comprendida.

FI.-¿No ha sido Vd. suficientemente convincente?

NH.- No, y asumo mi responsabilidad. Nicolas Démeurant o quizá Vd. me han preguntado si estaba a la altura de... Pues quizá no estaba a la altura... Bueno, pues tomo nota.

FI- Teme Vd. el "Juicio al idealismo"? como más o menos hemos oído ya por parte del portavoz del gobierno, donde hacer politica avanzada es aceptar compromisos y saber encontrar espacios de entendimiento en lugar del todo o nada.

NH.- Supongo que esta decisión será comentada, interpretada, que cada cuál se hará una idea de por qué he tomado esta decisión... Es una decisión que he tomado solo. Nadie estaba al corriente. Ni siquiera mi esposa.

FI.- ¿Ni siquiera su entorno próximo?

NH.- Ni siquiera mi entorno próximo

FI.- ¿Su asistente no estaba al corriente?

NH.- En absoluto.

FI.- Porque, vamos a decir la verdad: hemos tomado un café con Vd. justo antes de entrar al estudio; hemos estado cinco minutos y esto no es para nada lo que Vd. nos había dicho.

NH.- Es la decisión más íntima, la más difícil, la más cruel, pero la más responsable que tenía que tomar. O en caso contrario querría decir que no me creo todo lo que vengo diciendo desde hace años sobre la gravedad de la situación. Y es cierto que el espectáculo de este verano, con esa desproporción de las reacciones; de la atención que se le ha dado...
Pensaba que todos los responsables políticos acabarían sacando lecciones de ello; que nos llamarían a la movilización...
Pero confío en que mi gesto no es un gesto de resignación. Es un acto de movilización, y espero que provocará un sobresalto [un sursaut] una sacudida.

FI.- ¿Lo cree de verdad, lo que acaba de decir?

NH.- Ve Vd., nos encontramos en una paradoja. En el momento en que hablo, la humanidad tiene todas las herramientas sociológicas y económicas para hacer un salto cualitativo. Aún no ha perdido su oportunidad. Pero todo depende de los 10 próximos años.

vídeo de la entrevista en France Inter

viernes, 14 de septiembre de 2018

Puta Policía: Crímenes de Estado en Titulares. Junio-Julio 2018 #PutaPolicia

¿Casos aislados? ¿Manzanas Podridas? Estos son solo algunos de los infinitos artículos publicados en todo el país que demuestran cómo la policía no solo es corrupta sino totalmente Impune a la legalidad y Parte Necesaria de Mafias, Tramas y Corrupciones. ¿Qué hacer ante tal avalancha de abuso?

La intervención de la Policía en absolutamente todos los procesos políticos, tanto directamente con iniciativas propias, desde las cloacas del estado o indirectamente funcionando bajo las órdenes de terceros, demuestra que es una fuerza viva, reactiva, indispensable para las élites y sobre todo que sigue una agenda propia. ¿Qué tipo de agenda? Si observamos la composición de las fuerzas políticas de ultraderecha de los distintos países encontraremos la respuesta.

Palabra clave: impunidad. Así se gestan las tragedias.

Cada titular un FRACASO.
Desde estas páginas todo nuestro odio y desprecio. FTP/ACAB!

Salud! PHkl/tctca

Junio 2018
Vecinos de Murcia denuncian el “estado de sitio” al que están sometidos por “las fuerzas de ocupación” en las vías | Kaos en la red 1.6.2018
Presentadas tres querellas contra Pascual Honrado, el ‘Billy el Niño’ de Asturias | Kaos en la red 1.6.2018
Drogas, prostíbulos y protección a narcos: Así trabajaban guardias civiles corruptos en Torrevieja - Tortuga 4.6.2018
Guardia civil detiene a 4 de los jóvenes de Altsasu -aún sin condena firme- y les envía a Madrid | Kaos en la red 5.6.2018
Detenidos dos policías locales de Estepona por agresión sexual a una joven | Público 11.6.2018
Homofobia: Una víctima de homofobia en la Policía Local de Palma: "Pensaba que me iban a matar" | Público 11.6.2018
Las cloacas de Interior: Ciudadanos 'compra' la asociación policial Jusapol para que le haga campaña a Rivera | Público 12.6.2018
Más de 1.000 personas denunciaron en 2017 torturas o malos tratos policiales en España, cuatro veces más que en 2016 | Público 12.6.2018
La cúpula de Zoido aprovecha sus últimos días para ascender al policía de confianza de Cospedal 14.6.2018
Denuncian "abuso policial" en una concentración con menores con palos · Campo de Gibraltar · Andalucía Información 15.6.2018
[Barcelona] Los Mossos disuelven la concentración ante la consejería de Economía | Kaos en la red 16.6.2018
Vídeo: ¿Sabe usted qué régimen político encarceló a más artistas en 2017? | Kaos en la red 18.6.2018
Organismos internacionales advierten a España: "Los ataques a la Policía no son delitos de odio” | Público 24.6.2018
Los Mossos d'Esquadra estrenan las pistolas eléctricas sin hacer pública la instrucción que regula su uso 25.6.2018
[Informe] En el año 2017 se produjeron agresiones, torturas y/ o malos tratos a 1.014 personas en el Estado español | Kaos en la red 26.6.2018
"Te voy a reventar, hostia": investigan la amenaza de un policía a un joven de Gijón 28.6.2018
Indignación por la "ridícula" multa a un guardia civil tras amenazar de muerte a Maestre - Zeleb.es 30.6.2018

Julio 2018
Un ex Guardia Civil reconoce las torturas a los presos vascos en un programa de TV3 | Kaos en la red 1.7.2018
Imputada la jefa de la Policía Nacional en Las Palmas por no investigar si un inspector pedía favores sexuales a mujeres inmigrantes  2.7.2018
La Policía dice que no informó en tres días del incidente del pasaporte de 'la manada' por "un error involuntario" 2.7.2018
Radiojaputa: la oyenta que nos contó que el guardia civil de 'la manada' intentó renovar su pasaporte  2.7.2018
GUARDIA CIVIL QUE CONSPIRÓ CON TEJERO: "EN EL GOLPE DEL 23F LAS ÓRDENES VENÍAN DE LA CASA REAL" (VÍDEO) — Canarias-semanal.org 2.7.2018
Decenas de registros y detenciones en la macrooperación Enredadera - La Rioja - El Salto  3.7.2018
Absuelven a los mossos acusados de romper la nariz, abrir la cabeza y causar otras heridas a tres jóvenes durante los hechos de Can Vies | Kaos en la red  4.7.2018
Las cloacas de Interior: El cese del comisario Olivera del CITCO marca un punto y aparte en 'las cloacas de Interior' | Público  9.7.2018
Las cloacas de Interior: Detenido el comisario García Castaño: contó a Público el chantaje de Villarejo a Casa Real | Público  11.7.2018
Detenido el histórico comisario García Castaño por su presunta vinculación con la trama de Villarejo  11.7.2018
EL MILICIANO Blog Anarcosindicalista y de difusión de ideas Libertarias: Navarra: 20 guardias civiles en el banquillo por cobrar ayudas por mudanzas ficticias  12.7.2018
El brutal bofetón de un policía a una mujer en València se salda con sólo 4 días de sanción | Público  12.7.2018
El juez imputa a dos policías por aporrear en la cara y dar patadas a votantes del 1-O - Tortuga 12.7.2018
Minority Redport(4): La represion fascista con algoritmos matemáticos (PredPol) | Kaos en la red  13.7.2018
Nuevo ataque contra la libertad de expresión: “Policía española llama a declarar a Ahotsa.info por enaltecimiento del terrorismo” | Kaos en la red  14.7.2018
Policías y guardias civiles de Euskadi quieren seguir cobrando un plus por el “rechazo” que generan | Público  14.7.2018
CGT condena la violencia policial contra la plantilla en huelga de Amazon | Kaos en la red 17.7.2018
El agresor del fotoperiodista Jordi Borràs es un agente de la policía española | Kaos en la red 17.7.2018
Colgar una pancarta contra la impunidad policial es una “incitación al odio”, según el Gobierno | Kaos en la red 17.7.2018
Policía Municipal de Madrid: Madrid denunciará a policías municipales por las 222 bajas injustificadas durante las fiestas del Orgullo | Público 17.7.2018
Detenido un agente de la Policía Nacional en La Línea por presunto abuso de menores | Radio Algeciras | Cadena SER 19.7.2018
Gritos en la noche y Policía Local 21.7.2018
Los Mossos premiaron a un agente que cumplía condena por el homicidio de Juan Andrés Benítez (cast/cat) | Kaos en la red 26.7.2018
Presunción de veracidad de los agentes de policía y Ley Mordaza: Una historia real - Tortuga 26.7.2018
“Tuvimos el honor de escupirle a las tripas”, el testimonio de los Guardia Civiles que asesinaron a Iñaki Ormaetxea Antepara | Kaos en la red 27.7.2018

jueves, 13 de septiembre de 2018

Ensoñaciones

Atravesé la galería de la historia
larga, oscura, roja.
Desde el hospital 
a la universidad
llena de guardias y esculturas;
obras de artes.
Volaba entre mamparos
paré en el COIE.
Tomando mil atajos
para llegar antes a casa
seguí por la Palomera,
por el camino de estudiantes,
molestando a todos con mi bici.

El río de los héroes;
día de Bernesga luminoso
sobrevolábamos como peces.
Atravesábamos las cascadas.
El barco a vapor
no nos alcanzaba.
De un salto media vuelta,
remontar
el río irreal
de la Condesa
hasta San Marcos.
Sentir crecer las aletas
tan cerca del agua.
Respirar agua.

Cruzar la calle era un reto.
Llegar a medianoche
un impedimento.
El maldito hospital nos expulsaba;
putos cuervos.
Antes de ver tu cara
de mi mano andabas.
De nuevo travesar la calle.
Volver a casa
con tu guardián perruno volando.
Era una pompa de pelo,
lanudo globo de hélio.

Vengadores atrapados en Davos;
camuflados.
Patio enrejado.
Escapando.
Asaltados por guardias horrendos
vencían al capitán de hierro
el ojo de trueno descargado;
un poder sin fuerza.
Golpes sin energía.

Osados al atrevernos 
Cargados de dinamita.
Desde la tienda un butrón
sótano y explosión
antes de tiempo.
Arrasamos con lo que pudimos
y escapamos; natural.
Sirenas y jaleo.
Desde la terraza un café
para ver pasar la policía
y reír con fuerza.

Escuche tu voz y te vi andar
clara y vivaz como una niña.
No pude ser más feliz
Qué vestido más hermoso!
Andabas y se hinchaba el pecho
mas que una vela romana

sábado, 8 de septiembre de 2018

Anotaciones sobre "nuestro patio trasero" - Carta de Thomas Shannon a Michael Pompeo

Estamos acostubrados a los sesudos análisis de intelectuales de izquierda que después de dar vueltas y vueltas a la situación de un país o internacional determinan que existe un complot: revoluciones de color, atentados, asesinatos, "accidentes"... El resto les mira de refilón y exclaman: ¡Ya estamos otra vez!

La carta que a continuación se muestra fue enviada por el encargado de realizar estos de complots, el vil Thomas Shannon Subsecretario para Sudamérica a su jefe el no menos repudiable Michael Pompeo, Secretario del Del Estado. La verdad vuelve a superar la ficción. Es larga pero sin desperdicio de principio a fin. Que "sus excrecencias" hablen de "patio trasero" es ofensivo, que se refieran a la Doctrina Monroe, la cual asegura literalmente que los países sudamericanos son sus colonias, es un insulto. Una declaración de intenciones, y más con el giro político de los últimos dos años.

Los planes de Recolonización de Suramérica están más avanzados de lo que podíamos pensar, cerca del jaque mate, que son Cuba y Venezuela. Con instituciones y fuerzas políticas de izquierdas y derechas cooptadas, desclasadas y sumisas ¿que podemos esperar? El expolio brutal e inmisericorde de los recursos naturales, el ecocidio, el bioterrorismo y la extinción masiva; la vejación, explotación y asesinato consiguiente a los pobladores indígenas; la extensión de conflictos armado y la violencia por villas y ciudades. El mundo gueto.
 
Salud, lucha y Anarquía! PHkl/tctca
______
Antes de que dimitiera en junio, Thomas Shannon era el número tres en el Departamento de Estado de EEUU, y muy influyente en materia de relaciones internacionales con América Latina y el Caribe. A lo largo de sus casi 35 años de carrera profesional, se ganó la reputación de ser un diplomático sumamente eficaz y un habilidoso negociador. Durante el Gobierno de Bush, Shannon trabajó como subsecretario adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental (el más alto funcionario del Departamento de Estado para América Latina y el Caribe). Fue nombrado embajador en Brasil por el presidente Obama antes de su nombramiento como subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, en 2016. Desempeñó sus cargos bajo gobiernos republicanos y demócratas, y estuvo involucrado en situaciones muy polémicas, entre las que se incluye el papel que jugó EEUU en el golpe militar en Honduras en 2009, y en los “golpes parlamentarios” que destituyeron a los presidentes en el Gobierno de Brasil y Paraguay. Shannon estuvo implicado en las tumultuosas relaciones con Venezuela, que fueron deteriorándose progresivamente tras el apoyo de EEUU al breve golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez en 2002. (Shannon fue director de Asuntos Andinos de 2001-2002).

La dimisión de Shannon fue una más entre las muchas que se han producido en el Departamento de Estado durante el Gobierno de Trump, hasta dejarlo mermado y debilitado. En el siguiente texto, Mark Weisbrot imagina cómo asesoraría el embajador Shannon al nuevo secretario de Estado Mike Pompeo, basándose fundamentalmente en el destacado papel que jugó en la política estadounidense en este hemisferio en el siglo XXI.

La carta ilustra la continuidad entre las políticas de los dos Gobiernos anteriores en esta región y las del Gobierno de Trump. A su vez, documenta las diferencias de estilo entre las cualificadas maniobras diplomáticas por parte de cargos como Shannon, y la intervención a muerte y falta de preocupación por la percepción de las mismas por parte de la opinión pública del equipo de Trump. Si bien esta carta pertenece al género de la ficción, los acontecimientos y hechos que se narran en ella están bien documentados, son bastante reales y siguen en proceso.

>>>Carta de Thomas Shannon a Michael Pompeo<<<

2 de julio de 2018

Estimado secretario Pompeo:

Le mando saludos y espero que esté bien. Como sabrá, abandoné el Departamento de Estado después de casi 35 años de servicio el lunes 4 de junio. Me dirijo a usted para transmitirle algunas de las lecciones que aprendí durante esos años, a medida en que nos adentramos en una era nueva y profundamente distinta en las relaciones entre EEUU y América Latina. Por supuesto, soy totalmente consciente de que tendrá preocupaciones más urgentes en regiones del mundo mucho más peligrosas y volátiles. Y esa es una parte del desafío al que nos enfrentamos quienes nos encontramos a cargo del hemisferio occidental. Sobre todo durante y después de la guerra de Irak y de la etapa de inestabilidad creciente en Oriente Próximo que se inauguró a partir de entonces, no hemos prestado suficiente atención a América Latina. Como resultado de ello, durante la primera década del siglo, obtuvieron el gobierno en la mayor parte de los países latinoamericanos distintos gobiernos de izquierdas, no demasiado afines a la idea de un liderazgo de EEUU en dicho hemisferio, ni en el resto del mundo. Como ya lo advirtiera el secretario Kerry en 2013, es nuestro “patio trasero”. Nuestra pérdida de influencia en la región llegó a ser desagradable en algunos aspectos, una consecuencia no intencionada de la fatídica guerra que desestabilizó Oriente Próximo, una “guerra elegida”, tan acertadamente criticada por el presidente Trump.

En la actualidad, esta situación ha cambiado drásticamente y, si me permite mi falsa modestia, en gran parte se debió al trabajo que hemos desempeñado durante los últimos veinte años. Hoy, América Latina es nuestra, como no lo ha sido desde hace décadas; incluso a pesar de que se haya perdido México, en los países más poblados de la región, incluyendo Brasil, Argentina, Perú y Colombia, contamos con gobiernos que nos prestan un apoyo sólido como hacía por lo menos varias décadas. Y el resto de países se han alineado de forma parecida. Si bien es cierto que quizá no fuera acertado que lo expresara públicamente el más alto cargo del cuerpo diplomático de la nación, el anterior secretario de Estado Rex Tillerson tenía bastante razón al referirse a la Doctrina Monroe.

Sin ánimo de aburrirle, me gustaría centrarme en algunos detalles de nuestra labor para lograr que se produjera este cambio histórico –sin atribuirnos todo el mérito, ya que no solo fue obra del Departamento de Estado, sino que dependió del esfuerzo de diversos departamentos de la seguridad de Estado, incluyendo al Pentágono, el Consejo de Seguridad Nacional, 17 agencias de inteligencia y nuestros amigos del Congreso, en concreto, las comisiones de política exterior en ambos órganos. Con la alusión a dichos detalles pretendo ilustrar, en la medida en que me lo permiten estas breves líneas, la relevante continuidad en los objetivos y en la estrategia de nuestra política exterior en la región, sobre todo durante los 16 años de los dos gobiernos anteriores, es decir, las de los presidentes Barack Obama y George W. Bush, en las que jugué un papel relevante, y que ha seguido el Gobierno de Trump. Espero también poner de manifiesto el papel vital que juega la diplomacia para la consecución de nuestros objetivos a largo plazo.

Intentaré ser sincero en este punto, aunque, puesto que esta carta no ha sido clasificada como documento de alto secreto, y no podemos descartar las filtraciones, no divulgaré ninguna información clasificada, sino que me basaré en aquella que ya forma parte del dominio público.

Honduras
Permítame que empiece por un acontecimiento en el que la diplomacia no es lo primero que le viene a uno a la cabeza: el golpe militar de 2009 que echó del gobierno a uno de nuestros adversarios, Manuel, Mel, Zelaya en Honduras. Como la mayor parte de los presidentes electos de izquierdas en Latinoamérica durante la “marea rosa” de la primera década de 2000, Zelaya no puso en práctica un programa político radical. De hecho, no era un político radical; provenía de la clase terrateniente y era un socialdemócrata moderado, defensor de políticas como el incremento del salario mínimo o los comedores escolares. Las corporaciones norteamericanas con base en Honduras, que en aquel entonces creaban decenas de miles de empleos manufactureros, no se sentían especialmente amenazadas por él, incluso a pesar de que no hubiera sido su primera opción en las elecciones.

Sin embargo, se convertiría en una amenaza por dos razones: la primera, porque empezó a hablar de la necesidad de convocar una asamblea constituyente para aprobar una nueva Constitución en el país, una medida probablemente bastante razonable para la mayor parte de la población hondureña, dado que la Constitución vigente se aprobó en los años ochenta durante la dictadura militar y no es que fuera muy proclive a las medidas democráticas que se diga. Sin embargo, bajo nuestro punto de vista, no tenía ningún sentido redactar una nueva Constitución puesto que, muy probablemente, la nueva carta magna prohibiría las bases militares extranjeras en el terreno nacional, como en el caso de otras aprobadas en el siglo XXI en países con gobiernos de izquierdas en América Latina. Podrá usted imaginar que el Pentágono, entre otros, no tenía intención de perder su mayor base militar en Centroamérica, sobre todo tras quedarse sin su base en Manta, Ecuador, después de que el Gobierno de Rafael Correa introdujera esta prohibición en su nueva Constitución de 2008. (Y Correa tuvo además la insolencia de restregárnoslo en las narices, diciendo que nos dejaría tener una base en Ecuador si les dejábamos tener una base suya en Miami).

La segunda razón favorable al golpe en Honduras fue que, desde nuestro punto de vista, Zelaya formaba parte de una alianza de todos los gobiernos de izquierda incluyendo a Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Paraguay y Nicaragua, en ese momento; El Salvador también acababa de elegir a su primer presidente de izquierdas y Michelle Bachelet, la socialista moderada chilena, se alineaba prácticamente siempre con los otros gobiernos de izquierdas en materia de asuntos del hemisferio. Es decir, aunque pueda parecer que un país pobre y con poco poder de influencia como Honduras no es relevante en el contexto más amplio de las cosas, cualquier jugador de ajedrez sabe la importancia que tienen los peones en una partida, sobre todo si uno los puede comer sin sufrir pérdidas materiales o perjudicar su posición. Y Zelaya se había unido a una subsección de países más de izquierdas todavía, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), con Venezuela, Bolivia y Ecuador a la cabeza. No obstante, en aquel momento todos estos países seguían una política exterior bastante parecida, denominada por los más lenguaraces como “antiimperialista”. Huelga decir lo que eso significa para nosotros.

En todo caso, nuestra labor diplomática fue vital para que el golpe fuera un éxito. La percepción del golpe no sería positiva: el presidente Zelaya fue sacado de su casa a primera hora de la mañana el 28 de junio de 2009, en pijama, puesto rumbo a Costa Rica, con escala en nuestra base militar al sur de Comayagua para repostar. Pero tuvimos la cautela de no respaldar el golpe, a la par que dejábamos caer a quien prestara atención a estos asuntos que contaba con nuestra bendición. En su primera declaración, la Casa Blanca no condenó la acción militar e hizo un llamamiento a “todos los actores políticos y sociales en Honduras” a respetar la democracia. Puesto que era del dominio público que sabíamos que el golpe iba a tener lugar con antelación, el mero hecho de no condenarlo era un mensaje suficientemente claro para quienes entienden el lenguaje diplomático del siglo XXI. La cuerpos diplomáticos y de inteligencia de todo el hemisferio lo interpretaron como un indicio de nuestro apoyo al golpe, y a partir de ahí, todos los acontecimientos fueron predecibles y previstos.

Hillary Clinton, secretaria de Estado en el momento del golpe, resumía en su libro Decisiones difíciles, publicado en 2014, lo que hicimos: “En los días siguientes [después del golpe] hablé con mis homólogos de todo el hemisferio, incluida la secretaria [Patricia Espinosa] en México. Nosotros establecimos las estrategias de un plan para restaurar el orden en Honduras y garantizar que elecciones libres y limpias se celebren rápidamente y de manera legítima, lo que haría que la cuestión de Zelaya fuese irrelevante”. Detrás de todo ello hubo mucho trabajo diplomático. Teníamos que convencer al menos a una parte del mundo, incluyendo a los medios, de que lo mejor para Honduras era aceptar sin más que el presidente democráticamente electo se hubiera marchado y de que, a pesar de la represión ejercida por el Gobierno golpista –arrestos masivos, violencia por parte de las fuerzas de seguridad, supresión de los medios de la oposición, escuadrones de la muerte– era preciso convocar elecciones lo antes posible, pero evitando el regreso de Zelaya.

Algunos republicanos en el Congreso contribuyeron a la estrategia adoptando una posición mucho más dura que la nuestra, que, en comparación, parecía moderada. Apoyaron abiertamente el golpe y culparon a Zelaya de pretender utilizar el referéndum para prolongar su permanencia en el Gobierno, y convertirse en un “dictador” como Hugo Chávez. Desde el Departamento de Estado también estábamos presionando a Zelaya para que no convocara el referéndum. (El tope de una legislatura de mandato impide la acumulación de poder y el giro sustancial de las políticas de cualquier presidente; son hombres de paja desde el minuto uno.) El caso es que, en realidad era imposible que Zelaya gobernara otra legislatura por una cuestión cronológica, independientemente del referéndum. Además, no era vinculante y ya era demasiado tarde para que Zelaya pudiera cambiar la Constitución antes de las siguientes elecciones. La aprobación de una nueva Constitución podría incorporar que los futuros presidentes pudieran gobernar durante dos legislaturas, pero no Zelaya. Sin embargo, la mayor parte de los medios adoptaron el relato, lo cual nos permitió que su destitución pareciera un hecho más aceptable.

Finalmente, como destacaba Clinton, pudimos evitar la vuelta al poder de Zelaya y legitimar las elecciones de noviembre de ese año, que consolidaron al gobierno posterior al golpe, y que para muchos era una dictadura. Todo ello a pesar de que la OEA y la UE se negaron a enviar observadores durante la convocatoria electoral, y aunque la gran mayoría de gobiernos del hemisferio no la reconocieran. Pero nosotros nos impusimos y mediante un ejercicio cuidadoso y persistente de diplomacia logramos que la situación se normalizara.

La historia del éxito de nuestra estrategia en Honduras no termina aquí: el mes de noviembre pasado, el Partido Nacional en el Gobierno durante el golpe anunció la reelección de su candidato presidencial en unas elecciones que muchos –incluyendo esta vez a la vasta mayoría de los periodistas internacionales– veían como robadas. Luis Almagro, nuestro firme aliado a la cabeza de la OEA dio un paso poco habitual y pidió que volvieran a convocarse las elecciones. Pero, una vez más nuestra diplomacia se impuso. Pedimos a México que fuera el primer país en reconocer las elecciones, y así fue; nosotros “seguimos” su ejemplo. El asunto no tardó en enterrarse, junto con las noticias sobre los asesinatos políticos y la represión bajo el gobierno de Hernández, por no mencionar las conexiones con los traficantes de drogas. Y, por supuesto, Almagro y la OEA no tardaron en retroceder en sus posiciones. (Aportamos más del 40% del presupuesto de la OEA, entre otras muchas vías de influencia con las que contamos allí).

El asesinato de la activista ecologista Berta Cáceres fue un quebradero de cabeza para nuestras relaciones públicas. Había sido galardonada con el Goldman Prize tan solo un año antes, y contaba con apoyos de ámbito internacional, por lo que obviamente su muerte ocupó las noticias en mucha mayor medida que la de cientos de ecologistas y otros activistas y líderes disidentes asesinados, con total impunidad, desde el golpe. Además, cuatro de los nueve arrestados acusados de participar en el crimen estaban vinculados al Ejército, institución en la que hemos invertido mucho. En marzo, tuvo lugar el arresto del supuesto “autor intelectual” del crimen que, lamentablemente, era un oficial de inteligencia afín a nuestra embajada. Todo ello provoca el envío de diversas cartas por parte de muchos miembros del Congreso y propuestas de medidas legislativas pero, gracias a nuestra diplomacia pública, se pudieron minimizar los daños y seguimos con el control de la situación. Parafraseando a Franklin Delano Roosevelt, puede que Hernández sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta, y Honduras sigue siendo nuestro, como lo fuera en la década de los ochenta, cuando lo utilizábamos como base de operaciones de nuestras guerras para mantener en nuestra órbita a Nicaragua y El Salvador.

Por supuesto, Honduras es un país pequeño y pobre, pero como ya he mencionado, tiene una importancia estratégica para nuestras bases militares y es clave en nuestra estrategia general de control de las Américas. No obstante, en los últimos años nuestra estrategia de contención y retirada nos ha resultado también beneficiosa. Veamos por ejemplo el caso de Brasil, el segundo país del hemisferio en términos económicos y demográficos, con una extensión territorial mayor que EE.UU. continental. En 2002, se produjo la toma de poder del izquierdista Partido de los Trabajadores, y Lula da Silva obtuvo la presidencia después de cuatro intentos. Su Gobierno había obtenido tanta popularidad que no solo resultó reelegido y abandonó su cargo después de ocho años de gobierno con el apoyo del 87% de la población, sino que su sucesora, Dilma Rousseff, también resultó electa y reelecta.

Brasil es incluso más nuestro que durante la dictadura militar
Sin embargo, miren cuál ha sido su suerte: Dilma Rousseff fue destituida en 2016 y Lula está encerrado en una celda de 3 x 4 metros, acusado de corrupción y blanqueo de dinero. Brasil es nuestro, incluso más nuestro que durante la dictadura militar que contribuimos a instaurar en 1964. A fin de cuentas, se trataba de un Gobierno desarrollista y nacionalista, que nos desafiaba con el desarrollo de su propia industria tras las barreras proteccionistas; en cambio, en la actualidad, sus líderes hacen todo lo que está en su mano para obtener inversión extranjera y pretenden librarse de todas las empresas de propiedad estatal que puedan mediante privatizaciones.

Si apostamos por los nuevos líderes brasileños no ha sido por razones corporativas, como defienden muchos de nuestros adversarios. Nuestros intereses son mucho más amplios y son geopolíticos mientras EE.UU. siga siendo “la nación indispensable”. Y Brasil siempre será un país influyente, a pesar de su lamentable gestión económica durante casi cuatro décadas; por lo tanto, necesitan un gobierno de nuestro equipo. De hecho, Brasil mejoró su influencia en el ámbito internacional bajo el Gobierno de Lula. En 2010 se produjo un incidente que ilustra muy bien por qué es tan importante mantener nuestra influencia en Brasil y en América Latina en general, y en particular, lograr que su política exterior sea coherente con la nuestra. Ese es el objetivo que no debemos perder de vista, y no su propia política económica interna y ni siquiera sus políticas hacia las corporaciones estadounidenses.

En mayo de 2010, Lula se unió a Turquía, Irán y Rusia para llegar a un acuerdo de canje de combustible nuclear con la intención de intentar resolver nuestro conflicto nuclear con Irán. Si bien el presidente Obama había pedido a Lula mediar en otro momento para alcanzar este tipo de acuerdo, lo cierto es que en ese preciso instante, no nos interesaba. No me voy a adentrar en las razones, tan solo decir que los comunicados de prensa que afirmaban que habíamos cambiado de opinión debido a las elecciones en ciernes en EE.UU. eran más que exagerados. En todo caso, el malestar de los brasileños fue bastante explícito puesto que comunicaron a los medios la anterior iniciativa de Obama y, en respuesta a nuestra negación de la misma, publicaron la carta en la que se planteaba la propuesta. Huelga decir el malestar que este episodio provocó en Washington, tanto fuera como dentro del Gobierno, y lo cierto es que a partir de ese momento las relaciones con Brasil ya nunca fueron lo mismo. Obviamente, nuestra oposición puso fin al acuerdo, de modo que no hubo que lamentar muchos daños. Sin embargo, he querido llamar la atención sobre este episodio fundamentalmente para insistir en la importancia de evitar que este tipo de gobiernos se desvíen –cuando empiezan a poner en práctica sus propias políticas exteriores, pueden dañar enormemente nuestros intereses más relevantes, en este caso en Oriente Próximo– a pesar del hecho de que, salvo Cuba durante la crisis de los misiles, ningún país latinoamericano ha supuesto una verdadera amenaza directa a nuestra seguridad.

Obviamente, es un ejemplo de los muchos problemas que nos causó el Gobierno del PT. Hay que decir que son buenos diplomáticos y que el ministro de Asuntos Exteriores brasileño es un profesional y uno de los más competentes de América del Sur. Llegué a conocerle bastante bien, no solo como subsecretario adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental sino como embajador de Brasil entre 2010 y 2013. En algunas ocasiones nos ayudaron, sobre todo cuando lideraron la ocupación de Haití por parte de la ONU en 2004, después de que lográramos librarnos del presidente Aristide (por segunda vez; el primer golpe que contribuimos a sacar adelante fue en 1991). Retomaré este instructivo episodio más adelante.

Lula mantuvo una buena relación con el presidente Bush, mejor que con Obama, a pesar de las muchas diferencias con el PT. Es preciso tenerlo en cuenta en el proceso de negociaciones del Gobierno de Trump con Andrés López Obrador (AMLO) quien, como Lula, probablemente marcará un rumbo de moderación y pretenderá conciliar las demandas de la mayoría de sus votantes con la élite tradicional de su país. Las relaciones entre el presidente Obama y Dilma se agriaron un poco en 2013 cuando los documentos de Snowden revelaron que Brasil era el objetivo prioritario de espionaje de EE.UU. en América Latina, incluyendo el control de las llamadas personales de Dilma, o algo más peliagudo, el espionaje de Petrobas, la compañía nacional petrolífera brasileña. Un caso de espionaje industrial para muchos en el país. La reacción de Dilma fue cancelar el viaje que tenía planeado a EE.UU. y dar un discurso en la Asamblea General de la ONU bastante hostil hacia nosotros, que mantuvimos la calma y no emitimos respuesta alguna.

En 2014, durante la segunda legislatura de Dilma, arrancó la profunda recesión de la economía brasileña. La oposición aprovechó su descenso de popularidad y se esforzó por poner fin a su mandato, algo que logró dos años más tarde. Su destitución no fue provocada por ningún acto que constituyera un crimen en Brasil sino que fundamentalmente fue una maniobra contable que también habían utilizado anteriores presidentes y gobernantes, y que nada tenía que ver con la corrupción u otros delitos. Por supuesto, no tomamos posición en este caso y declaramos públicamente que se trataba de un asunto interno. Pero tuvimos oportunidad de contribuir al cambio de régimen de muchas maneras relevantes, en alguna medida de forma similar al caso del golpe en Honduras en 2009. En este sentido, lo más relevante fue emitir la señal a todos los actores más importantes de Brasil, incluyendo los medios, de que apoyábamos la destitución de Dilma. Tuvimos oportunidad de dejarlo bien claro en el momento de la visita a Washington de Aloysio Nunes, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en Brasil, justo después de que la Cámara de Diputados del Congreso Nacional de Brasil votara la destitución de Dilma. Aquella votación fue un espectáculo bochornoso; los miembros más beligerantes del Congreso expresaron su nostalgia por la dictadura militar e incluso uno de ellos llegó a alabar a los funcionarios responsables de las torturas que sufrió la propia Dilma en el pasado. Aquello provocó que una parte de los medios internacionales, bastante hostiles a Dilma y al PT, reconsideraran el sesgo de sus informaciones. No obstante, yo me entrevisté con Nunes, que lideraba la iniciativa de destitución en el Senado brasileño. Dada mi posición en aquel momento (el número tres en el Departamento de Estado) y que para muchos, yo era responsable de nuestra política en Brasil, todos entendieron que aquella reunión con él era como mínimo una muestra de nuestro apoyo a la destitución.

El Secretario de Estado John Kerry respaldó esta opinión unos meses más tarde, el 5 de agosto, en una rueda de prensa conjunta con José Serra, el entonces ministro de Exteriores de Brasil, en la puerta de la embajada de Estados Unidos. Sus declaraciones iban encaminadas a fortalecer la relación entre EE.UU. y Brasil y velar por la cooperación en una serie de asuntos, como no habían podido hacer en los últimos años (ya se encargó de destacarlo Kerry). Pero el Senado brasileño tenía que votar aún la destitución de Dima (su Constitución es similar a la nuestra, la Cámara vota la destitución, y el Senado destituye al presidente). De modo que la conferencia de prensa con Serra suponía otro indicio evidente de nuestra inclinación por la destitución de Dima.

Como ya he comentado anteriormente, a pesar de nuestras diferencias, Brasil nos apoyó en el golpe de 2004 en Haití. Habíamos aprendido la lección tras el golpe de Venezuela de 2002 que duró 48 horas. Y, en parte, la responsabilidad de que así fuera, como probablemente ya sepa usted, se debió a la celebración de la cumbre del Grupo de Río de 19 países latinoamericanos justo después del golpe, en la cual se aprobó una resolución reprobatoria del golpe. Si bien algunos países latinoamericanos hubieran querido apoyarnos, eso les habría puesto en una situación delicada dada la sacrosanta soberanía nacional histórica en la región y que nuestro apoyo al golpe se había hecho público. (Esta es otra de las razones por las que conviene ser más cauteloso y diplomático con respecto a los comentarios públicos, como lo fuimos en el caso del golpe en Honduras. Las declaraciones públicas del presidente Trump sobre las potenciales acciones militares de EE.UU. en Venezuela, o por parte de otros oficiales que apoyan el golpe militar en el país, son innecesarias y, en mi opinión, contraproducentes).

En todo caso, nuestra experiencia en Venezuela nos sirvió para no repetir errores, y en Haití teníamos preparada la votación en la ONU para apoyar un operativo militar antes de que se produjera la destitución de Aristide. Dos meses después, impulsamos una nueva misión de la ONU (MINUSTAH) con tropas brasileñas a la cabeza. Durante la ocupación del país, se produjeron miles de asesinatos de personas desarmadas favorables a Aristide y cargos del gobierno constitucional fueron encarcelados. Pudimos sacar adelante la iniciativa a plena luz del día, no como en 1991, cuando tanto el respaldo de Estados Unidos al golpe como los escuadrones de la muerte posteriores fueron encubiertos. Y hemos podido cambiar el rumbo de la historia en Haití desde entonces, hasta el punto de que no parece previsible en el futuro que pueda llegar a elegirse a nadie que no cuente con nuestra aprobación. (De hecho, el 80% de la población haitiana ya ni siquiera se molesta en participar en las elecciones nacionales.) Hemos recibido muy pocas críticas por nuestros actos allí, incluso después de que lográramos que la OEA revertiera los resultados en las elecciones de 2010 sin que se realizara siquiera un recuento ni un análisis estadístico del voto; un caso sin precedentes en la historia de la observación electoral. Tras el terremoto devastador de 2010, cuando Haití estaba en una situación de particular vulnerabilidad, amenazamos a los líderes recalcitrantes con cortar toda ayuda, extremadamente necesaria entonces, si no aceptaban la decisión de la comisión de la OEA, que por supuesto estaba plagada de aliados nuestros. Habíamos amenazado previamente al presidente Preval con abandonar el país como en el caso de Aristide en 2004.

Haití
Ofrezco esta pequeña parte de la historia de nuestro papel en Haití porque sirve para ilustrar una vez más el poder de la diplomacia, no solo en la construcción de la ocupación de la ONU con Brasil a la cabeza, sino durante aquellos cuatro años previos al golpe. Durante cuatro años logramos convencer a casi todos los gobiernos del mundo para que interrumpieran el envío de ayuda internacional a Haití, sin la cual la supervivencia del Gobierno electo estaba en juego. Para ello, tuvimos que convencer primero a la OEA de que cambiaran la inicial declaración positiva de la misión de observación de las elecciones de 2000 que habían descrito como “un gran éxito para la población de Haití, que salió a votar ordenada y masivamente para elegir a sus gobiernos local y nacional”. Aquella declaración revisada se convirtió en la base de nuestra campaña para destituir al Gobierno. A continuación, fundamos una gran coalición de grupos de la oposición y anunciamos que la financiación internacional no se restablecería hasta que el Gobierno no alcanzara un acuerdo con la oposición. Al mismo tiempo, le dijimos a la oposición que no alcanzara semejante acuerdo, y que el Gobierno acabaría cayendo, como por supuesto pasó.

Algunos han afirmado que la única razón por la que este tipo de tácticas nos permitieron salirnos con la nuestra es porque Haití es un país pobre, y su población negra. Indiscutiblemente, algo tuvo eso que ver, como confirmaría cualquier conocedor de la historia de la implicación de EEUU en Haití desde que los marines norteamericanos ocuparan el país desde 1915 a 1934. Pero también se trata de un país que se fundó gracias a una revuelta de los esclavos, y con una población capaz de echar a Duvalier, el dictador respaldado por EE.UU.; que eligió en dos ocasiones, y por una amplia mayoría, a un sacerdote populista radical que no respetaba nuestros intereses; y en el que podía estallar la revuelta en cualquier momento –sin mucha clase media con algo que perder– si no éramos capaces de manejar con cuidado la situación en momentos decisivos.

Todos los antecesores del presidente Trump fueron capaces de entender estas características específicas de Haití en el momento de sendos golpes de Estado apoyados por los presidentes Bush, y la intervención en 2010-2011 bajo el Gobierno del presidente Obama. El presidente Clinton también supo comprender esto muy bien: aunque los acontecimientos acabaran encajonándole, sobre todo por el Congressional Black Caucus, y acabara restableciendo a Aristide en el poder con el ejército de Estados Unidos en 1995. Pero obligó a Aristide a aceptar importantes condiciones a cambio de su regreso. Una, que mantuviera al tristemente célebre ejército de Haití, fundamentalmente una fuerza represiva, para enfrentarse a la amenaza de una posible insurrección. Por desgracia, Aristide renegó de esta promesa y abolió el Ejército. Pero, como habrá podido comprobar, nuestro nuevo Gobierno allí está intentando recuperarlo, si bien desafortunadamente incluyendo a algunos de los asesinos en masa de los años noventa, y que dejará vía libre a las críticas de nuestros oponentes.

Retomemos el marco más amplio. Los gobiernos de izquierdas cambiaron los usos y costumbres del hemisferio en materia internacional hasta el punto de minar seriamente nuestro poder de influencia. Por ejemplo, establecieron la UNASUR como organización multilateral independiente dominada por los entonces gobiernos de izquierdas, incluyendo los de los países más grandes como Brasil, Venezuela y Argentina. Impidieron nuestros intentos de enfrentar este desafío por parte de la izquierda en numerosas ocasiones. En 2009 quisimos ampliar nuestra presencia militar en Colombia a causa de la creciente amenaza que suponían estos gobiernos. El presidente colombiano, Álvaro Uribe, era un aliado acérrimo de EE.UU. y a quien habíamos brindado nuestro apoyo con miles de millones de dólares en ayuda militar (si bien él de por sí tenía ya fuertes vínculos con los cárteles de la droga y los paramilitares que habían asesinado a decenas de miles de civiles). Aceptó nuestra petición de buen grado, pero se filtró a la prensa el acuerdo militar entre Colombia y EE.UU., en el que se detallaban nuestros planes de ampliar el acceso de Estados Unidos a siete bases militares colombianas.

Los gobiernos de la UNASUR, que se reunieron en Argentina en 2009, mostraron su inmediata oposición y declararon públicamente que no podrían utilizarse las bases militares para mandar operativos desde Colombia, algo que apoyó también este país. Obviamente, ese era el objetivo principal del acceso a las bases militares por parte del personal del ejército de Estados Unidos, incluyendo hacer frente a las amenazas planteadas por los Gobiernos anti americanos.

UNASUR, liderada por los gobiernos de izquierda, cambió los usos y costumbres de las relaciones internacionales en el hemisferio hasta el punto de que incluso Manuel Santos, el anterior ministro de Defensa de Uribe, restableció las relaciones con Venezuela inmediatamente después de asumir su cargo en 2010. Las relaciones entre Colombia y Venezuela (y con otros países) se habían deteriorado gravemente después de que Uribe bombardeara e invadiera Ecuador en marzo de 2008 para atacar los campamentos de las FARC con base allí. Al verse forzado a elegir entre la coalición de izquierda, integrada por los gobiernos antinorteamericanos de Sudamérica, y EE.UU., optó por los primeros.

Pero Santos no tardó en volver a nuestro lado cuando recuperamos el control de esa región y, revirtiendo por completo la situación de derrota de 2009, a finales de mayo Colombia se convirtió en socio global de la OTAN, el primero en América Latina. Esto tuvo unas implicaciones significativas para nuestro poder de influencia en América Latina, como podrá imaginarse. El 17 de junio, Iván Duque, el sucesor de Uribe elegido a dedo, obtuvo una cómoda victoria en las elecciones presidenciales. Colombia es nuestra.

Otro cambio institucional rebelde orquestado por los gobiernos de la izquierda durante sus años álgidos fue la creación de la CELAC, que incluye a todos los países del hemisferio salvo EE.UU. y Canadá. En parte, se formó en respuesta al éxito de nuestras labores diplomáticas con motivo del golpe en Honduras, cuando evitamos que la OEA jugara un papel más relevante a la hora de restablecer el gobierno electo, que era lo que querían la mayor parte de los países de la OEA. Durante algunos años, la CELAC sirvió como lugar de encuentro de las naciones latinoamericanas y caribeñas para acordar algunas posiciones comunes antes de incorporarse a la OEA para luchar contra nosotros. Como es obvio, ya no supone ningún tipo de amenaza, ahora bien convendría tener en cuenta que cuando los chinos visitaron este hemisferio en 2015 para reunirse con líderes latinoamericanos para abordar el tema de los préstamos y de la inversión extranjera, fue a través de la CELAC.

Argentina
Argentina ha sido otro de los países más determinantes a la hora de influir en la rebelión antinorteamericana durante la primera década del siglo XX. De 2003 a 2015 estuvieron en el gobierno los Kirchner, populistas de izquierda, primero Néstor y después su mujer Cristina Fernández. Ambos mantenían una relación bastante buena con Chávez, que prestó 6 mil millones de dólares a Argentina para que saldara la deuda con el FMI (a quien culpaban de su crisis entre 1998-2002). Sin embargo, este vínculo entre presidentes izquierdistas estaba mediado por algo más que los petrodólares. La historia tiene su importancia. Los Kirchner tenían amigos que habían sido encarcelados o asesinados durante la dictadura de 1976-1983 que nosotros respaldamos; revocaron la impunidad de los oficiales del Ejército responsables de estos asesinatos y más de 650 fueron condenados. El encarcelamiento de Lula se produjo bajo la dictadura que Estados Unidos ayudó a llegar al poder con el golpe de 1964; su sucesora, Dilma Rousseff pasó aún más tiempo en la cárcel y fue además víctima de torturas. Evo Morales, de Bolivia, declaró que había sido torturado en presencia de agentes de la DEA antes de ser presidente; Pepe Mújica, de Uruguay, pasó 13 años en prisión bajo la dictadura respaldada por EE.UU. Y, quienes no habían sufrido las consecuencias directas de la violencia ejercida por estos gobiernos auspiciados por Estados Unidos, eran conscientes del dolor provocado por esta parte de la historia.

Fueron diversos los mecanismos por medio de los cuales fuimos capaces de contribuir a la caída del kirchnerismo en Argentina. Si bien es cierto que a Argentina le fue extremadamente bien bajo el gobierno de los Kirchner hasta 2011, se produjo una desaceleración económica a partir de entonces y su balanza de pagos empezó a sufrir las consecuencias. No podían pedir préstamos a los mercados internacionales por su impago de 95.000 mil millones de dólares. Impedimos su acceso al mercado de divisas que tanto necesitaban recibir de los prestamistas multilaterales, incluyendo el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Entonces, sucedió que en 2014 recibimos una ayuda muy especial por parte de las autoridades judiciales de EE.UU., cuando el juez Thomas T. Griesa tomó la decisión tan controvertida y sin precedentes de prohibir a Argentina el pago de más del 90 % a sus acreedores, los titulares de bonos reestructurados ante el impago de la deuda del país. El resto correspondía a la deuda con los acreedores que jamás aceptaron la reestructuración, entre los que se incluyen los fondos buitre, hedge funds, que compraron los bonos moratorios por una fracción mínima de su valor nominal dentro de una estrategia legal prolongada con el fin de anteponer una demanda para recuperar su valor nominal total.

En 2014, Argentina había llegado a un acuerdo con el Club de París integrado por acreedores gubernamentales y estaba a punto de recuperar su capacidad de préstamo en el ámbito internacional. Pero el requerimiento de Griesa fue un duro golpe en un momento de vulnerabilidad. Retiró la orden en cuanto el conservador Mauricio Macri fue elegido presidente y declaró: “La elección del presidente Macri cambió todo”.

Hemos de admitir que no fue una buena decisión por parte de Griesa desde el punto de vista de la estabilidad del sistema financiero internacional. Supuso que aquellos gobiernos que habían alcanzado acuerdos con más del 90% de sus acreedores tras una situación de impago podrían ver sus acuerdos anulados años más tarde por las acciones legales de los fondos buitre. Por esta razón, y porque el Departamento del Tesoro de EE.UU., principal agente en la toma de decisiones del FMI fuera de Europa, no se coordinó con nosotros, el FMI anunció en julio de 2013 que presentaría un escrito en nombre de Argentina en el Tribunal Supremo de Estados Unidos. Sin embargo, se retractó una semana más tarde. Cuando un periodista preguntó por las razones para este desconcertante cambio de opinión, el portavoz del FMI, visiblemente molesto, respondió: “Tendrá usted que pedirle explicaciones al Tesoro norteamericano”.

Traigo este episodio a colación porque muestra lo importante que es tener en cuenta las diversas ramificaciones de nuestro Gobierno a la hora de pergeñar nuestra política exterior. Logramos contribuir a la caída del kirchnerismo en las elecciones de 2015, si bien estuvo a punto de ganar un mejor candidato presidencial de su bando. Pero ahora tenemos a Mauricio Macri de presidente, un sólido aliado de EE.UU. años ha. En 2009 se reunió conmigo y con nuestra embajada en Buenos Aires para alertarnos de que estábamos siendo demasiado blandos con los Kirchner, sobre todo tras la humillación que había sufrido el presidente George W. Bush en el Mar del Plata. En la actualidad, forma parte de nuestra coalición de gobiernos de derechas en la región y está contribuyendo a derrocar al Gobierno venezolano, en la cuerda floja a causa de la hiperinflación y una crisis profunda.

Venezuela
Podría contarle mucho más acerca de Venezuela pero voy a intentar ser breve en ese sentido. Como ya sabrá, durante la mayor parte de el siglo XXI su cambio de régimen ha sido el objetivo número uno o dos en el mundo (tan solo precedido por Irak o Irán en algunos momentos). Claramente, el país fue el principal instigador de la rebelión latinoamericana, aunque era Chávez el que principalmente gritaba a los vientos lo que el resto de presidentes de izquierdas, o no tan de izquierdas, pensaban y sentían. Además, ejercía su cargo sentado sobre 500.000 millones de barriles de petróleo, la mayor reserva petrolífera del mundo. Cuando intentamos librarnos de él con el golpe militar de 2002, muchos pensaron que lo que queríamos era obtener su petróleo, pero por supuesto estaban equivocados. De hecho tanto Chevron como Exxo Mobil, nuestras mayores compañías petrolíferas, mantenían una buena relación con Chávez durante la mayor parte de su mandato, y lo que querían es que le dejáramos en paz. Habían invertido mucho allí, y les seguía resultando rentable incluso después de que Chávez incrementará la parte para el gobierno, como hizo todo el mundo tras el aumento de los precios del petróleo a partir de 2002.

Sin embargo, nosotros tenemos una visión geoestratégica y cualquier país que disponga de tal cantidad de petróleo tenderá a convertirse en una potencia en la región y a gozar de una cierta independencia, por lo tanto, es fundamental que su Gobierno esté de nuestro lado. De modo que forramos de dinero a la oposición que durante los primeros cuatro años de su mandato tenía “una estrategia de derrocamiento militar”, como diría uno de sus líderes más intelectuales. Afortunadamente, los medios tanto de Estados Unidos como internacionales estaban totalmente de nuestro lado, de modo que durante más de una década y media nuestra implicación en el golpe ha sido tratada como una mera acusación por parte de una fuente desacreditada, fundamentalmente el propio Chávez, aunque también por parte de su sucesor, Maduro, aún más desprestigiado. Obviamente, todos los reporteros de Caracas sabían que era cierto, pero se abstuvieron de comunicarlo. Incluso cuando nuestro propio Departamento de Estado reconoció que el Gobierno estadounidense “estaba proporcionando formación, asesoramiento institucional y otro tipo de apoyo a personas y organizaciones activamente implicadas en el golpe militar”. O cuando se divulgaron los documentos de la CIA que mostraban que teníamos información anticipada sobre el golpe y que habíamos apoyado su éxito con falsas declaraciones durante los acontecimientos que tuvieron lugar. Este no es más que uno de los miles de ejemplos en los que los medios nos han brindado su apoyo en nuestra ardua tarea, pero creo que ilustra con mayor claridad que otros hasta qué punto es importante nuestra diplomacia pública, incluso a pesar de que el golpe fracasara por un error de planificación. El éxito de nuestra estrategia supuso que Chávez siempre apareciera ante la opinión pública como el agresor cada vez que denunciaba la intervención de EEUU, incluso a la par que estábamos lanzando decenas de millones de dólares a los grupos de la oposición (contando solo con la cuantía que era de dominio público), y no cesábamos en el empeño de intentar aislar a su régimen en el ámbito internacional.

Chávez era un duro contrincante, ya que la situación económica del país fue relativamente buena durante su último año de mandato (2012) y logró que por primera vez millones de venezolanos tuvieran acceso a la sanidad, las pensiones, la educación superior y la vivienda pública. (Obviamente, durante todos esos años los principales medios se encargaron de describir a Venezuela como un fracaso del populismo. Y, a pesar de que la mayor parte de los venezolanos se informaban a partir de fuentes controladas por la oposición, la mayor parte del hemisferio fuera de las fronteras venezolanas compró el relato de que la Venezuela de Chávez era una dictadura).

Chávez no cesó en el intento a escala internacional de convertir en realidad su sueño bolivariano de unidad de los países latinoamericanos contra EE.UU., y prestó decenas de miles de millones de dólares a países como Brasil, Argentina y a estados Caribeños a través de su programa Petrocaribe. En algunos casos, la cuantía de la ayuda por parte de Venezuela al resto de países latinoamericanos probablemente superó la nuestra. De modo que, durante los años de bonanza, la mayor parte de los gobiernos del hemisferio adoraban a Chávez tanto como la mayoría de los venezolanos, incluso a pesar de que la mayor parte de la población latinoamericana, que solo accedía a la versión que los medios divulgaban de la realidad venezolana, no tuviera muy buena opinión de él.

La situación se deterioró después de su muerte en marzo de 2013 y la situación económica inició un largo declive que ha desembocado en la peor crisis en la historia de Latinoamérica. Es innecesario que te cuente lo mal que están las cosas allí en la actualidad dada la hiperinflación y la carestía de medicamentos y alimentos.

Por eso me opuse al embargo financiero del Gobierno de Trump impuesto sobre Venezuela antes de su anuncio público el 24 de agosto del año pasado. No es que no comparta sus objetivos de librarse de esta maldición, hemos trabajado incansablemente para llevarlos a buen puerto durante casi dos décadas. No obstante, el embargo es innecesario llegados a este punto y Maduro puede recurrir a él para explicar las razones de tanta escasez, a la que obviamente contribuye. Dado que no pueden acceder a préstamos, tuvieron que recurrir al pago de sus bonos en 2017. No pueden reestructurar su deuda. Se ha cortado el acceso a muchos créditos, incluso aquellos que no han resultado prohibidos por la orden del ejecutivo de Trump, y ello contribuye al colapso de la producción petrolera y a la escasez de medicinas y alimentos.

Es excesivo. Este tipo de intervención otorga credibilidad a la victimización por parte del Gobierno entre una minoría de la población venezolana. Y para mucha gente a lo largo del mundo este embargo empeora la crisis humanitaria. Afortunadamente, nuestra paciente construcción de una diplomacia pública ha permitido que los medios hayan ignorado el impacto del embargo en igual medida que ignoraron nuestros mecanismos de intervención previos. Y son los medios los que determinan lo que cree la mayoría de la gente, sobre todo si tiene que ver con algo que no experimentan directamente. Pero, el embargo es totalmente innecesario porque la espiral de declive de la economía se produce por sí sola.

Las amenazas emitidas por el Gobierno de Trump, o por parte del senador Rubio, influyente asesor en esta materia, son también innecesarias y contraproducentes. Incluyendo las insistentes declaraciones de Rubio sobre que las sanciones van dirigidas a propiciar un cambio de régimen y no a presionar al Gobierno para restablecer la democracia, que es el mensaje emitido por el portavoz de nuestro Departamento de Estado. Y, la amenaza del presidente Trump de una acción militar es intolerable; viola la Carta de la ONU e incluso ha avergonzado a nuestros aliados más cercanos en la región, que han expresado su oposición a estas declaraciones.

Lidiamos con Chávez cuando estaba en lo más alto de su ejercicio del poder y de influencia en la región, cuando la mayor parte de los gobiernos de América del sur eran sus aliados. No hay mal que por bien no venga. Quizá no pudiéramos destituirle pero sí demonizarlo hasta el punto de que su compañía resultara tóxica para los políticos del hemisferio asociados con él. Y nos servimos de esa toxicidad para contaminar e incluso derrocar a los candidatos presidenciales en una serie de elecciones, incluyendo las de Nicaragua, El Salvador, Perú y México. Ganamos las elecciones en México en 2006 por los pelos, por unos escasos 0,6 puntos porcentuales, en unas elecciones en las que el “recuento” de la mitad de las urnas dio problemas, es decir, el número de votos emitidos más los votos en blanco no correspondían con el número de votantes registrados. Y una de las razones por las que ganamos fue porque los medios atacaron sin descanso la candidatura izquierdista de Andrés López Obrador (AMLO), vinculándole con Chávez (incluso a pesar de que en este caso no había conexión alguna entre ellos).

México
La victoria de AMLO ha sido aplastante y su partido, que ni siquiera existía hace apenas siete años, ha obtenido la mayoría en el Congreso. Esto supone una enorme pérdida para nosotros. Es obvio que sus programas político y económico son moderados, y estoy seguro de que podríamos llegar a un acuerdo razonable sobre el NAFTA. Sin embargo, es un independentista populista y nacionalista como los que nos han estado dando la lata en Suramérica y Centroamérica y no apoyará nuestra política exterior como lo hace el actual gobierno, y eso es lo verdaderamente importante. Ya ha quedado suficientemente claro que no nos va a prestar ayuda en absoluto para cambiar el régimen ni en Venezuela ni en Nicaragua, por ejemplo. Y, en este sentido, le pido que me excuse, voy a decir una obviedad: los ataques verbales a México por parte del presidente Trump, su propuesta de muro “que pagarán los mexicanos”, y otras expresiones públicas de hostilidad, probablemente han contribuido a explicar el meteórico ascenso del nuevo partido de AMLO. Por no mencionar el fracaso a largo plazo de nuestra política de seguridad en el país, la militarización de “la guerra contra la droga” y otros errores cometidos por anteriores administraciones, sobre todo en materia de política económica y que se remontan a los años ochenta. Y el intento de culpar del éxito de AMLO y Morena a la supuesta interferencia de Rusia, por parte del general McMaster y otros, no logró engañar a muchos mexicanos, aunque les diera bastante juego en casa.

Por lo tanto, debo concluir pidiéndole que peque de exceso de cautela cuando tenga que enfrentarse a este tipo de retos, en lugar de encender las pasiones del nacionalismo y del sentimiento antiamericano que puede cambiar el sentido de la disputa electoral en América Latina. A lo largo del siglo XXI fundamentalmente ha sido la izquierda la que ha enarbolado la bandera de la soberanía nacional y de la autodeterminación, creencias muy enraizadas en los países en desarrollo, cosas por las que la gente en ocasiones está dispuesta a luchar y a morir, y que tienen una base racional. La democracia en un país que no es soberano será muy precaria, en el mejor de los casos, por no hablar de la integridad de sus elecciones, la independencia del sistema judicial o del Estado de derecho a los que pueda aspirar. Muchos son los que atribuyen parte de la explicación de la inmensa diferencia entre la tasa de crecimiento y los niveles de vida en Asia y en América Latina al grado de soberanía nacional. Pero Washington no ha entendido del todo este tipo de creencias ni lo arraigadas que están entre la población de muchos lugares. Y, allá donde más las hemos subestimado, nos hemos enfrentado a nuestros mayores fracasos y derrotas, desde Vietnam hasta Irak (y lo que probablemente está por llegar en Oriente Medio).

Le hemos dejado una América Latina controlada en su mayor parte por aliados leales a los Estados Unidos: Brasil, Argentina, Perú, Chile, Colombia, Honduras y más. Contamos con los 13 países del Grupo de Lima que han exigido la imposición de sanciones financieras contra Venezuela, algo inimaginable tan solo hace unos pocos años. Ni siquiera en el momento del golpe de Estado en Honduras en 2009, que indignó a líderes de todo el espectro político, se oía hablar de sanciones, así de fuerte es la tradición latinoamericana de no intervención los asuntos de otros Estados.

Logros aún más notables a la luz de las cartas que nos tocaron en la partida de la primera década de este siglo. Si tomáramos una instantánea del actual paisaje, bien pudiera parecer que es el orden natural de las cosas. Pero espero que vea que no tiene por qué ser así. Cultivamos este delicado jardín a base de paciencia diplomática, incluyendo la diplomacia pública necesaria para que nuestro mensaje y nuestra explicación de toda una variedad de conflictos domine los medios de comunicación de masas, a veces alcanzando una notable uniformidad. Como verá, tampoco hemos tenido miedo de apoyar o financiar la acción política por otros medios cuando ha resultado apropiado: los golpes parlamentarios en Brasil y Paraguay; o los golpes militares y otro tipo de intervenciones en Venezuela, Honduras y Haití. También hemos recurrido a nuestro poder financiero. Y gastamos decenas de millones de dólares anualmente a través de nuestro Departamento de Estado y de la Fundación Nacional para la Democracia para apoyar organizaciones políticas pro EEUU. (Podría explicarle otras cosas que hemos hecho en un informe confidencial.) Sin embargo, estos no pueden ser nuestros principales mecanismos de influencia en los aspectos políticos de la región. La diplomacia, incluyendo la diplomacia pública, debe de ser siempre el primer recurso.

Pudiera parecer que con los gobiernos de los países más grandes de nuestro lado y el liderazgo de instituciones multilaterales (incluyendo OEA, el Banco Interamericano de Desarrollo, e incluso en la actualidad el Mercosur) tan claramente en nuestras manos y en las de nuestros aliados, conseguiríamos cualquier objetivo que nos propusiéramos alcanzar. Pero, como nos ha demostrado la aplastante victoria de AMLO, la izquierda latinoamericana dista mucho de estar muerta. Incluso en aquellos países en los que han perdido la presidencia en los últimos años, siguen contando con una gran proporción del voto, mucho más alta de la que alcanzaran en el siglo XX. Esto en parte obedece a que, salvo contadas excepciones, no les fue mal a sus votantes mientras estuvieron esas fuerzas en el poder: la pobreza en la región cayó de un 44 aún 28% desde 2002 hasta 2013, tras una tendencia ascendente en los 20 años anteriores.

No sabemos cuándo llegara la siguiente recesión o crisis económica ni qué impacto tendrá en la región. El Gobierno de Macri en Argentina ya se enfrenta a profundos problemas económicos, y la popularidad del presidente ha caído de un 50 a un 30% en pocos meses. El Gobierno brasileño es profundamente impopular y se enfrenta a huelgas, cifras de desempleo de dos dígitos y un lentísimo crecimiento económico. En el horizonte acechan nubes de tormenta en la medida en que persiste el ciclo de austeridad en la Reserva Federal de EEUU y aumenta la probabilidad de que “se frenen en seco” los flujos de capital en la región, con la consiguiente probabilidad de que se originen crisis y recesiones.

La paciencia diplomática, el ejercicio blando del poder y el cultivo de alianzas fueron nuestras armas más poderosas para reducir la “marea rosa” que se había tragado a buena parte de América Latina durante la primera década del siglo XXI. Sinceramente, espero que puedan conservar y construir sobre nuestros logros.
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