"Lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas."
El 6 de marzo, Trump anunció que «no habrá acuerdo con Irán salvo la rendición incondicional» y afirmó que debía tener voz en la designación, o al menos en la aprobación, del nuevo líder iraní, tal como lo hizo en Venezuela. «Si el ejército estadounidense la derrotara por completo y provocara un cambio de régimen, incluso si no, si pasase por esto, dentro de cinco años, uno se podría dar cuenta de que ha puesto a alguien que no es mejor que el que estaba». Estados Unidos tardaría al menos ese tiempo en reemplazar el armamento agotado, reconstruir sus radarer e instalaciones relacionadas y emprender una nueva guerra.
Los funcionarios iraníes reconocen asimismo que los ataques a los estadounidenses continuarán hasta que Estados Unidos sea expulsado de Oriente Medio. Tras haber acordado un alto el fuego en junio pasado, en lugar de aprovechar su ventaja cuando las defensas antimisiles israelíes y estadounidenses en la región se vieron debilitadas, Irán comprendió que la guerra se reanudaría tan pronto como Estados Unidos pudiera rearmar a sus aliados y bases militares para retomar lo que ambas partes reconocen como una lucha por una solución definitiva.
La guerra que comenzó el 28 de febrero, puede considerarse, con toda probabilidad, el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial, ya que lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas. ¿Podrá Estado Unidos adquirir esta energía de exportadores que utilicen monedas distintas al dólar, encabezados por Rusia e Irán (y hasta hace poco, Venezuela)? ¿Exigirá la actual demanda estadounidense de control del comercio internacional de petróleo que los países exportadores fijen sus precios en dólares y, de hecho, que reinviertan sus ingresos por exportaciones y sus ahorros nacionales en títulos, bonos y acciones del gobierno estadounidense?
Ese reciclaje [recirculación] de petrodólares ha sido la base de la financiarización y la instrumentalización del comercio mundial de petróleo por parte de Estados Unidos, así como de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a someterse al orden estadounidense (sin reglas reales, sino meras exigencias arbitrarias). Por lo tanto, la cuestión no radica únicamente en la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, junto con sus dos ejércitos aliados: Israel y los yihadistas del ISIS/Al Qaeda. Y la pretensión estadounidense e israelí de que Irán posea armas atómicas de destrucción masiva es una acusación tan ficticia; como la formulada contra Irak en 2003. La cuestión es el fin de las alianzas económicas de Oriente Medio con Estados Unidos y si sus ingresos por exportaciones de petróleo seguirán acumulándose en dólares para sustentar la balanza de pagos estadounidense y financiar sus bases militares en todo el mundo.
Los funcionarios iraníes reconocen asimismo que los ataques a los estadounidenses continuarán hasta que Estados Unidos sea expulsado de Oriente Medio. Tras haber acordado un alto el fuego en junio pasado, en lugar de aprovechar su ventaja cuando las defensas antimisiles israelíes y estadounidenses en la región se vieron debilitadas, Irán comprendió que la guerra se reanudaría tan pronto como Estados Unidos pudiera rearmar a sus aliados y bases militares para retomar lo que ambas partes reconocen como una lucha por una solución definitiva.
La guerra que comenzó el 28 de febrero, puede considerarse, con toda probabilidad, el inicio formal de la Tercera Guerra Mundial, ya que lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas. ¿Podrá Estado Unidos adquirir esta energía de exportadores que utilicen monedas distintas al dólar, encabezados por Rusia e Irán (y hasta hace poco, Venezuela)? ¿Exigirá la actual demanda estadounidense de control del comercio internacional de petróleo que los países exportadores fijen sus precios en dólares y, de hecho, que reinviertan sus ingresos por exportaciones y sus ahorros nacionales en títulos, bonos y acciones del gobierno estadounidense?
Ese reciclaje [recirculación] de petrodólares ha sido la base de la financiarización y la instrumentalización del comercio mundial de petróleo por parte de Estados Unidos, así como de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a someterse al orden estadounidense (sin reglas reales, sino meras exigencias arbitrarias). Por lo tanto, la cuestión no radica únicamente en la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, junto con sus dos ejércitos aliados: Israel y los yihadistas del ISIS/Al Qaeda. Y la pretensión estadounidense e israelí de que Irán posea armas atómicas de destrucción masiva es una acusación tan ficticia; como la formulada contra Irak en 2003. La cuestión es el fin de las alianzas económicas de Oriente Medio con Estados Unidos y si sus ingresos por exportaciones de petróleo seguirán acumulándose en dólares para sustentar la balanza de pagos estadounidense y financiar sus bases militares en todo el mundo.
El Gran Plan de Irán
Irán ha anunciado que luchará hasta lograr 3 objetivos para prevenir futuras guerras.1-En primer lugar, Estados Unidos debe retirar todas sus bases militares en Oriente Medio. Irán ya ha destruido la infraestructura principal de los sistemas de alerta por radar y las instalaciones de defensa antiaérea y antimisiles en Jordania, Catar, los Emiratos Árabes Unidos y Baréin, impidiendo que guíen ataques con misiles estadounidenses o israelíes o ataquen a Irán. Los países árabes que tengan bases o instalaciones estadounidenses serán bombardeados si no las abandonan.
Las siguientes dos exigencias iraníes parecen tan desmesuradas que resultan impensables para Occidente.
Las siguientes dos exigencias iraníes parecen tan desmesuradas que resultan impensables para Occidente.
2- Los países árabes de la OPEP deben poner fin a sus estrechos lazos económicos con Estados Unidos, comenzando por los centros de datos estadounidenses operados por Amazon, Microsoft y Google.
3- Además, no solo deben dejar de fijar el precio de su petróleo y gas en dólares estadounidenses, sino que también deben desinvertir en sus tenencias de petrodólares en las inversiones estadounidenses que han estado subsidiando la balanza de pagos de Estados Unidos desde los acuerdos de 1974, firmados para obtener el permiso estadounidense para cuadruplicar sus precios de exportación de petróleo.
Estas tres demandas acabarían con el poder económico de Estados Unidos sobre los países de la OPEP y, por ende, con el comercio mundial de petróleo. El resultado sería la desdolarización del comercio mundial de petróleo y su reorientación hacia Asia y los países de la mayoría global. El plan de Irán implica no solo una derrota militar y económica para Estados Unidos, sino también el fin del carácter político de las monarquías satélite del Cercano Oriente y sus relaciones con sus ciudadanos chiítas.
El parlamento iraquí ha seguido exigiendo que las fuerzas estadounidenses abandonen el país y dejen de robar su petróleo (enviando en su mayor parte hacia Israel). Recientemente aprobó una nueva ley que ordena la retirada de las fuerzas estadounidenses. En una reunión con el asesor principal del ministro del Interior iraquí y su delegación militar acompañante en Teherán el pasado lunes 2 de marzo, el general de brigada iraní Ali Abdollahi reiteró la exigencia que Irán ha mantenido durante los últimos cinco años, desde que Donald Trump clausuró su primer mandato el 3 de enero de 2020, ordenando el asesinato a traición de los dos principales negociadores antiterroristas iraníes e iraquíes, Qassem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, quienes buscaban evitar una guerra total. Ante la persistencia de Trump en la misma política, el comandante iraní declaró: «La expulsión de Estados Unidos es el paso más importante para el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad en la región».
Pero todos los reinos árabes albergan bases militares estadounidenses. Irán ha anunciado que cualquier país que permita que aeronaves u otras fuerzas militares estadounidenses utilicen estas bases se arriesgará a un ataque inmediato para destruirlas. Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos ya han sido atacados, lo que llevó a Arabia Saudí a prometer a Irán que no permitirá que el ejército estadounidense utilice su territorio en parte de su guerra.
Estas tres demandas acabarían con el poder económico de Estados Unidos sobre los países de la OPEP y, por ende, con el comercio mundial de petróleo. El resultado sería la desdolarización del comercio mundial de petróleo y su reorientación hacia Asia y los países de la mayoría global. El plan de Irán implica no solo una derrota militar y económica para Estados Unidos, sino también el fin del carácter político de las monarquías satélite del Cercano Oriente y sus relaciones con sus ciudadanos chiítas.
Paso #1: Expulsar a Estados Unidos de sus bases militares en Oriente Medio
El parlamento iraquí ha seguido exigiendo que las fuerzas estadounidenses abandonen el país y dejen de robar su petróleo (enviando en su mayor parte hacia Israel). Recientemente aprobó una nueva ley que ordena la retirada de las fuerzas estadounidenses. En una reunión con el asesor principal del ministro del Interior iraquí y su delegación militar acompañante en Teherán el pasado lunes 2 de marzo, el general de brigada iraní Ali Abdollahi reiteró la exigencia que Irán ha mantenido durante los últimos cinco años, desde que Donald Trump clausuró su primer mandato el 3 de enero de 2020, ordenando el asesinato a traición de los dos principales negociadores antiterroristas iraníes e iraquíes, Qassem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis, quienes buscaban evitar una guerra total. Ante la persistencia de Trump en la misma política, el comandante iraní declaró: «La expulsión de Estados Unidos es el paso más importante para el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad en la región».
Pero todos los reinos árabes albergan bases militares estadounidenses. Irán ha anunciado que cualquier país que permita que aeronaves u otras fuerzas militares estadounidenses utilicen estas bases se arriesgará a un ataque inmediato para destruirlas. Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos ya han sido atacados, lo que llevó a Arabia Saudí a prometer a Irán que no permitirá que el ejército estadounidense utilice su territorio en parte de su guerra.
España ha prohibido a Estados Unidos el uso de sus aeropuertos para apoyar su guerra contra Irán. Pero cuando su presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prohibió a Estados Unidos su uso, el presidente Trump señaló, en una rueda de prensa en el Despacho Oval, que España no podía hacer nada para impedir que la fuerza aérea estadounidense utilizara las bases de Rota y Morón, en el sur de España, que comparten ambos países, pero que siguen bajo mando español. «Y ahora España dice que no podemos usar sus bases. Y está bien, no queremos hacerlo. Podríamos usar la base si quisiéramos. Podríamos simplemente volar hasta allí y usarla, nadie nos va a decir que no la usemos». ¿Qué haría España para impedirlo, después de todo? ¿Derribar los aviones estadounidenses?
Este es el problema al que se enfrentan las monarquías árabes si intentan impedir que Estados Unidos acceda a sus bases y espacio aéreo para combatir a Irán. ¿Qué pueden hacer?
O, mejor dicho, ¿qué estarían dispuestos a hacer? Irán insiste en que Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania y otras monarquías de Oriente Próximo cierren todas las bases militares estadounidenses en sus reinos y bloqueen el uso estadounidense de su espacio aéreo y aeropuertos como condición para no bombardearlos ni extender la guerra a los propios regímenes monárquicos.
La negativa —o la incapacidad— a impedir que Estados Unidos utilice bases militares en sus territorios llevará a Irán a forzar un cambio de régimen. Esto sería más fácil en países donde los palestinos representan una gran proporción de la fuerza laboral, como Jordania. Irán ha instado a las poblaciones chiítas de Jordania y otros países de Oriente Próximo a derrocar sus monarquías para liberarse del control estadounidense. Circulan rumores de que el rey de Baréin ha abandonado el país.
Paso #2: Poner fin a los vínculos comerciales y financieros de Oriente Medio con Estados Unidos
Las monarquías árabes se ven sometidas a una presión cada vez mayor para satisfacer la exigencia final de Irán de que desvinculen sus economías de la de Estados Unidos. Desde 1974, han mantenido sus economías ligadas a las estadounidenses. Recientemente, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita han utilizado sus recursos energéticos para atraer centros de datos informáticos, incluidos Starlink y otros sistemas vinculados con el cambio de régimen y los ataques militares estadounidenses contra Irán.
En oposición a los planes estadounidenses de integrar estrechamente sus sectores no petroleros con los de la OPEP en Oriente Medio, Irán ha declarado que estas instalaciones son "objetivos legítimos" en su campaña para expulsar a Estados Unidos de la región. Un gestor de servicios de computación en la nube sugirió que el ataque iraní contra el centro de datos de AWS de Amazon fue dirigido porque servía a fines militares, de forma similar a como Starlink (que los Emiratos Árabes Unidos están interesados en financiar) se utilizó en febrero en el intento estadounidense de movilizar manifestaciones contra el gobierno iraní.
Paso #3: Poner fin al reciclaje de las exportaciones de petróleo de la OPEP en propiedades con dólares estadounidenses
La exigencia más radical de Irán ha sido que sus vecinos árabes desdolaricen sus economías. Esto es fundamental para evitar que las empresas estadounidenses dominen sus economías y, por ende, sus gobiernos. Un funcionario iraní declaró a CNN que Irán ha acusado a las empresas que compran deuda pública estadounidense e invierten en bonos del Tesoro de ser cómplices en la guerra, ya que las considera financiadoras de este conflicto. «Teherán considera a estas empresas y a sus directivos en la región como objetivos legítimos. Se les advierte que retiren sus capitales lo antes posible».
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar están considerando retirar sus inversiones estadounidenses y de otros países, ya que el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz los ha obligado a detener la producción de petróleo y gas natural licuado (GNL) al haber alcanzado su capacidad máxima de almacenamiento. Sus ingresos provenientes de la energía, el transporte marítimo y el turismo se han interrumpido [al igual que el suministro de comida]. Los Estados del Golfo se reunieron el domingo 8 de marzo para analizar la retirada de sus inversiones en dólares estadounidenses, que ascienden a 2 billones de dólares (principalmente de Arabia Saudita). La amenaza radica en que este podría ser el primer paso para diversificar las inversiones de la OPEP fuera del dólar estadounidense.
¿Fin de las Monarquías del golfo?
En conjunto con la retirada de Estados Unidos de sus bases militares en Oriente Medio, esta desvinculación del dólar reduciría drásticamente el control estadounidense sobre el petróleo de la región. Acabaría con la capacidad de Estados Unidos para utilizar este comercio petrolero como un punto de estrangulamiento para coaccionar a otros países a someterse al orden basado en reglas del "Estados Unidos Primero" de Trump (de sus caprichos, sin reglas claras).Para las propias monarquías, los cambios exigidos por Irán para poner fin a la guerra con Estados Unidos por el control de Oriente Medio, podrían tener un efecto similar al de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, que puso fin a la era de las monarquías europeas. En este caso, podría significar el fin de los regímenes monárquicos en muchos países cuyas economías y alianzas políticas se basaban en una alianza con Estados Unidos.
Para empezar, la presión ahora recae sobre Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Jordania, Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, países que han accedido a unirse al Consejo de Paz de Trump. Indonesia, con la mayor población musulmana del mundo, acaba de retirar su oferta de aportar 8000 soldados para su "plan de paz" en Gaza. Irán, por su parte, presiona a las monarquías árabes para que hagan lo mismo y se retiren en protesta por la política estadounidense.
¿Lo harán? ¿Llegarán incluso a prohibir el acceso de Estados Unidos a las bases en su territorio? Si intentan evitar ofender a Estados Unidos, se expondrán a las acusaciones iraníes de que en realidad no se oponen a la guerra. Pero si acceden a la petición de Irán, corren el riesgo de que Estados Unidos confisque o, al menos, congele sus reservas de dólares para obligarlos a cambiar de opinión.
Irán está presionando a las monarquías árabes más afines a Estados Unidos. En los últimos días, atacó dos depósitos de petróleo saudíes y un dron impactó una planta desalinizadora en Bahréin en respuesta a un ataque lanzado desde territorio bahreiní contra la planta desalinizadora iraní en la isla de Qeshm. La mayoría de los reinos árabes dependen en gran medida de la desalinización, con Arabia Saudí a la cabeza con un 70% y Bahréin con un 60%. Eso hace que el contraataque de Bahréin sea similar a la insensatez de luchar con ladrillos mientras uno vive en una casa de cristal.
Efectos colaterales
Efectos colaterales del objetivo de Irán de expulsar a Estados Unidos de Oriente Medio:Irán intensificará su ataque a medida que Israel y el ejército estadounidense agoten sus reservas de defensa antiaérea y antimisiles, lo que permitirá a Irán lanzar un ataque de gran envergadura, algo que no logró en junio pasado al acordar un alto el fuego. Irán comenzará a utilizar sus misiles más sofisticados para atacar a Israel y a otros aliados de Estados Unidos.
Ahora que Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz a todos los barcos excepto a los suyos, la mayoría de los cuales transportan petróleo con destino a China, no hay dónde almacenar la producción adicional de petróleo árabe. Los tanques de almacenamiento están llenos y no hay dónde guardar la nueva producción, que se ha visto obligada a detenerse. En cuanto al gas natural licuado (GNL), que se exporta principalmente desde Qatar, sus plantas de GNL han sido bombardeadas. Tendrán que reconstruirse, lo que llevará dos semanas, más el mismo tiempo necesario para volver a ponerlas en funcionamiento mediante el enfriamiento adecuado del gas. En cualquier caso, ningún barco intenta siquiera acercarse al Estrecho de Ormuz porque Lloyd's de Londres no emite pólizas de seguro.
El ejército estadounidense ha hundido o incautado recientemente barcos rusos que transportaban petróleo, pero el alza vertiginosa de los precios del crudo lo ha llevado a permitir tales transferencias para frenar la inflación global. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha declarado que el Departamento del Tesoro está examinando si se podrían introducir al mercado envíos adicionales de crudo ruso sancionado. «Podríamos levantar las sanciones a otro petróleo ruso», dijo. «Hay cientos de millones de barriles de crudo sancionado en el mar… al levantar las sanciones, el Tesoro puede generar oferta». Sus declaraciones se producen tras la decisión de Estados Unidos de emitir una exención temporal de 30 días que permite a las refinerías indias comprar petróleo ruso en un esfuerzo por mantener el suministro global.
En todo el mundo, el aumento de los precios del petróleo y el gas obligará a las economías a elegir entre recortar el gasto social interno y pagar sus deudas en dólares.
En todo el mundo, el aumento de los precios del petróleo y el gas obligará a las economías a elegir entre recortar el gasto social interno y pagar sus deudas en dólares.
Esta guerra está dividiendo a Occidente (EEUU/OTAN) de la mayoría global, al generar tensiones que Japón, Corea e incluso Europa ya no pueden afrontar. El efecto caótico del ataque estadounidense ha destruido la narrativa que permitía a los diplomáticos de Estados Unidos exigir subsidios y el reparto de la carga para su gasto militar global. La ficción subyacente es que el mundo necesita el apoyo militar estadounidense para protegerse de Rusia y China, y ahora de Irán, como si estos países representaran una amenaza real para Europa y Asia.
Pero en lugar de proteger al resto del mundo librando la actual Guerra Fría, el caos en los mercados mundiales de petróleo y gas resultante de su ataque a Irán demuestra que Estados Unidos es, en realidad, la mayor amenaza para la seguridad, la estabilidad y la prosperidad de sus aliados. Su ataque ha recaído principalmente sobre sus aliados más cercanos: Japón, Corea del Sur y Europa. Los precios del gas en estos países se han disparado un 20 % y hoy continúan subiendo. La bolsa de valores de Corea del Sur se ha desplomado un 18 % en los últimos dos días. Todo esto está cambiando el apoyo a la eliminación del control estadounidense sobre el petróleo de Oriente Próximo y a su reorientación hacia un mercado libre de las exigencias estadounidenses de control y dolarización del comercio energético mundial.
Pero en lugar de proteger al resto del mundo librando la actual Guerra Fría, el caos en los mercados mundiales de petróleo y gas resultante de su ataque a Irán demuestra que Estados Unidos es, en realidad, la mayor amenaza para la seguridad, la estabilidad y la prosperidad de sus aliados. Su ataque ha recaído principalmente sobre sus aliados más cercanos: Japón, Corea del Sur y Europa. Los precios del gas en estos países se han disparado un 20 % y hoy continúan subiendo. La bolsa de valores de Corea del Sur se ha desplomado un 18 % en los últimos dos días. Todo esto está cambiando el apoyo a la eliminación del control estadounidense sobre el petróleo de Oriente Próximo y a su reorientación hacia un mercado libre de las exigencias estadounidenses de control y dolarización del comercio energético mundial.
_______________






