Lo que hoy parece ser una excepcionalidad sucedida en un lugar remoto debido a su contexto único puede que mañana se convierta en la norma. Por ahora llevamos aproximádamente 10 años en que en los estados fallidos de México arraigan con oposición pero sin retroceso procesos autonomistas organizados sin partidos políticos. Nahuatzen, Cherán Keri o Nochtitlan son los más claros ejemplos. El caso mexicano es solo un ejemplo, ya que para tener una autonomía solo se necesita un pueblo decidido a estar unido y cambiar su destino sin salvadores ni intermediarios.
Desde las 7 de la mañana de este 1° de julio, comuneros y comuneras de Nahuatzen -Michoacán- se congregaron en la plaza de la comunidad para supervisar que no se instalara ninguna casilla electoral como mandato asambleario de no permitir nunca más un mal gobierno al mando del Estado de partidos.
No fue sencillo. A partir del día jueves, una veintena de comunidades michoacanas realizaron bloqueos carreteros y protestas pacíficas para exigir el respeto a su autodeterminación, logrando hasta el día de hoy que se impidieran las elecciones en Aranza -Paracho-, Cocucho y San Felipe de los Herreros -Charapan-, Cherán K’eri, Acachuén y Zopoco -Chilchota-, Santa Fe de la Laguna -Quiroga-, San Francisco Pichátaro -Tingambato- así como en la cabecera municipal de Nahuatzen y Arantepakua, sumando casi 36,000 votos dados de baja. Es importante recalcar que este triunfo no se da de la noche a la mañana, sino gracias a una militancia de base y constantes reuniones de trabajo para esquematizar el nuevo cuerpo de autogobierno que los regirá en los próximos días.
En Nahuatzen se tuvo que radicalizar el movimiento tomando acción directa con barricadas y bloqueando las cuatro entradas y salidas del pueblo. Por la tarde del viernes, militantes y beneficiarios de los partidos políticos replegaron con disparos de armas grueso calibre a un grupo de pobladores que hacía guardia en una de las barricadas a la altura de Sevina. A eso de las 9:30 hrs., más gente se reunió en la Casa Comunal y decidieron decomisar un centenar de boletas y credenciales de lector que se encontraban “ocultas” en las casas de campaña del PRI, el PAN y el PRD; esta decisión en praxis fue necesaria debido a que “a pesar de tener una resolución por parte de la Suprema Corte de Justicia y el IEM a favor de un nuevo sistema normativo de autogobierno, el Estado juega con un discurso de doble cara siempre y sólo actuando hasta las últimas consecuencias entenderán que aquí el pueblo manda y el gobierno obedece”.
En dichos altercados, las familias-beneficiarios partidistas culpan a “un puñado de personas” intentando minimizar la organización comunitaria de base que hoy se ve en cientos de personas que están al tanto de cualquier nuevo intento de agresión.
Al momento hay una ‘tensa calma’, pero hay certeza de que los partidos políticos (desde el PRI hasta MORENA) se reunirán en la pérgola municipal para intentar -fallidamente, de seguro- seguir difamando y quebrantando este proceso de autogobierno.
Con nuestro etnocentrismo habitual nos creemos que la anarquía es dominio exclusivo de Europa, que es aquí y solo aquí donde se producen movimientos colectivistas basados en el respeto, la horizontalidad, la autogestión, la acción directa y el apoyo mutuo. Me gusta pensar que no es así, que nosotros simplemente articulamos hace tiempo algo que ya estaba presente, un hecho común en la experiencia humana, natural, organizarse entre iguales.
Aquí tenemos otro ejemplo de comunidad mexicana, Cherán keri, en Micoacán, cuyo coraje, necesidad y amor por la naturaleza les llevó a deshacerse hace ya años del gobierno local, declarándose oficialmente libre de partidos políticos, cambiándolo por una asamblea popular formada por delegados de distrito. Para pueblos indígenas como Cherán el asamblearismo es la forma natural, lógica, de organizarse.
El modelo de organización tradicional de Usos y Costumbres de la región adaptado a los nuevos tiempos se ajusta, aunque no se declare, al modelo de Municipalismo Libertario, de una forma similar a la del pueblo Mapuche en Chile o al pueblo kurdo de Rojava. Es ahora el pueblo de Nochixtlan [AQUÍ entrevista] también en México el que da los primeros pasos hacia el autogobierno.
Desde la tarcoteca un fuerte abrazo a nuestros hermanos Cheranos. Saludamos al movimiento de los comuneros. Esta es su historia contada brevemente por ellos.
Por la Futura Confederación de Pueblos Autónomos Mexicanos!
Cherán es un municipio indígena con más de 18,000 habitantes ubicado al noreste de la meseta Purépecha, en el estado de Michoacán. Por lo menos desde el 2008, con la tala clandestina, el crimen organizado há devastado el bosque de la región de 27,000 hectáreas a tan solo 7,000 además de asesinar, insultar, humillar y amenazar a cualquiera que insinuara un reclamo. En general, la agresión sexual a las mujeres del lugar era pan de todos los días “Ya cada que pasaba, decían: ya se va a acabar la madera; pero seguimos con las viejas de aquí de Cherán, decían.”
La mañana del 15 de abril del 2011, un grupo de aproximadamente 10 mujeres del municipio de Cherán detuvieron a una de las centenas de camionetas tripuladas por hombres armados que todos los días cruzaban el pueblo para transportar madera robada de los bosques de la comunidad. Ese 15 de abril por la tarde, la mayor parte de los 18,000 habitantes del pueblo se reunió alrededor de fogatas que instalaron en sus barrios, en sus esquinas, afuera de sus casas, retomando un elemento histórico de la cosmovisión Purépecha, primordial en la defensa de la madre tierra. El homenaje a los cuatro aspectos de la vida, el aire, el agua, la tierra y el fuego, este último materializándose en las 189 fogatas donde a través de la historia oral, se empezaron a idear las cosas por hacer. Desde entonces, los mismos pobladores se autoimpusieron un estado de sitio por miedo a las represalias y para organizar su defensa, lo que encontraron en las rondas comunitarias que ya eran el principal eje organizativo de la defensa de los antiguos Purépechas prehispanicos para la protección de su territorio.
En las primeras semanas del movimiento, expulsaron a los talamontes ilegales, a la policía coludida con el crimen, al presidente municipal y a todos los partidos políticos. El pueblo entero se organizó en una forma de democracia innovadora que desde entonces se concentra en la participación directa en unas 150 fogatas instaladas a lo largo y ancho de la comunidad. La Suprema Corte de Justicia de la Nación aprobó reconoció la facultad de la comunidad de elegir, mediante el método de usos y costumbres, a sus autoridades municipales y que éstas puedan interponer controversias constitucionales en contra de reformas que consideren una violación a los derechos de los habitantes. Eligieron, en voto público, un concejo mayor formado por 12 notables llamados Keri (grandes). Todos ellos propuestos primero en sus fogatas, elegidos en sus asambleas de barrio y designados por la asamblea general. La mayor grandeza de estos Keri es que no son autoridades. Como lo explican con orgullo los habitantes de Cherán: al interior de la comunidad “los Keri son sólo representantes; la única autoridad es la asamblea”. Lo que esto significa de manera práctica es que los Keri sólo pueden ejecutar las decisiones que se toman en fogatas y asambleas y pueden ser relevados de su puesto en cualquier momento que la asamblea lo decida.
Como resultado de esta nueva política, Cherán no participó en las elecciones federales del 2012 y 2015. El pueblo no se llenó de propaganda ni de las componendas, sobornos y promesas con las que todos los partidos políticos de este país operan. En mayo del 2015, Cherán eligió, por usos y costumbres, su segundo Concejo Mayor. A la distancia de cinco años, la comunidad enfrenta un sinnúmero de desafíos al interior y de presiones continuas del exterior. Sin embargo, pase lo que pase, el municipio de Cherán ha dado testimonio de cómo crear una política muy distinta a la que tiene a este país ahogado en sangre. No obstante, desde el comienzo del movimiento y hasta la fecha, la mayor parte de los analistas, estudiosos y políticos han mostrado escepticismo, cuando no hostilidad y desdén, hacia el proceso que se lleva a cabo en Cherán. Para muchos, es imposible que una pequeña comunidad p’urhépecha despliegue de manera duradera una política que desafía los límites establecidos por las instituciones gubernamentales, los partidos políticos, los medios de comunicación y las empresas. “Es imposible que Cherán dure”, dijeron muchos hace cinco años. “Es imposible que Cherán sobreviva”, dicen muchos cinco años después. Es tan imposible como que 10 mujeres detengan a un doble rodado tripulado por un comando de criminales armados con AK-47; tan imposible como que los huicholes detengan el avance de las mineras canadienses en Wirikuta; tan imposible como que los zapatistas existan desde hace más de 30 años; tan imposible como que la política signifique algo más que la tragedia con que se gobierna a este país. (desinformemonos.org)