La crisis de seguros de Hormuz de 2026, desencadenada por la Lloyds de Londres, podría ser el detonante de la Gran Crisis de los Derivados.
Más allá de que, como dice la autora, las aseguradoras creen una crisis mundial a partir de los fletes, el escenario está dispuesto para un Saqueo Mundial como nunca antes se ha visto. Y si no son es la crisis de los seguros, será la burbuja de las IAs, chips, tierras raras, petróleo, o cualquier otro cisne negro. Al igual que en la crisis de las subprime de 2008, en que los créditos hipotecarios se mezclan con derivados financieros creando una serie de impagos globales en cascada; ahora se espera que las burbujas financieras, mezcladas con derivados, desencadenen este efecto cascada en cualquier momento. Como veremos, las herramientas y mecanismos financieros son las mismos, por lo que se espera se produzcan similares efectos.
Solo una consideración más para completar el artículo. Aunque es totalmente acertado, para tener una imagen clara de lo que seguirá a continuación del Gran Saqueo, necesitamos observar algo que ya apuntaba Caroll Quigley en 1966 y que se puso en marcha en 2010: las medidas contraccíclicas. Es decir, si lo típico de una bancarrota es una liquidación, como en Lehman-Brothers, los rescates permiten sufragar la bancarrota con dinero público, detrayéndolo del estado, ad infinitum. Las empresas no pueden quebrar, lo que contradice a la autora. ¿Entonces, todo sigue igual? ¿No hay consecuencias? Pues claro que sí. Este efecto no puede ser desestimado, y lo que supone es una inyección directa de dinero del Estado al Banco sin pasar por caja; con un poco de fanfarria mediática para despistar al personal, y artículos incompletos como este. El Gran Saqueo permite que los banqueros controlen tanto empresas como Estados enteros; Silicon Valley y la Casa Blanca desde Wall Street.
Salud! PHKl/tctca
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Traducción no-IA tarcoteca - All Wars Are Bankers’ Wars: Iran and the Bankers’ Endgame - Global Research 13.4.2026 por Ellen Brown
"Los poderes del capitalismo financiero tenían otro objetivo de gran alcance: crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía mundial en su conjunto." —Prof. Caroll Quigley, Universidad de Georgetown, Tragedy and Hope (1966)
El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos sorpresa contra Irán. Las razones oficialmente aducidas —impedir que Irán adquiriera un arma nuclear y prevenir su agresión— no han resistido un análisis riguroso. Como informó James Corbett en un reciente episodio de The Corbett Report, el pretexto nuclear parece ser propaganda reciclada, y la magnitud y el momento de los ataques plantean interrogantes más profundos sobre sus motivaciones.
La tesis de que “Todas las guerras son guerras de banqueros” fue popularizada por Michael Rivero en un documental de 2013 del mismo nombre . Su artículo que lo acompaña comienza con una cita de Aristóteles (384-322 a. C.):
"La forma más odiada [de obtener dinero], y con toda razón, es la usura, que se lucra con el dinero en sí mismo, y no con su uso natural. Porque el dinero fue concebido para ser usado como medio de intercambio, no para generar intereses."
Rivero analizó entonces cómo los intereses bancarios privados habían financiado y se habían beneficiado de los conflictos de ambos bandos durante siglos; desde la fundación del Banco de Inglaterra en 1694 para financiar las guerras de Guillermo III, hasta las guerras modernas de cambio de régimen.
Dominio de Espectro Total Financiero
Otros analistas hacen referencia al informe del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), titulado "Reconstruyendo las defensas de Estados Unidos" (septiembre de 2000), que abogaba por unas fuerzas militares estadounidenses de "Espectro Total" para alcanzar la preeminencia mundial. En él se postulaba la necesidad de un <<acontecimiento catastrófico y catalizador —como un nuevo Pearl Harbor—>> para acelerar la transformación militar que los autores vislumbraban.
A esto le siguió una entrevista de 2007 con Democracy Now en la que el general Wesley Clark [Aquí transliterado ES] reveló que, semanas después del 11-S, le habían mostrado un memorando clasificado del Pentágono que detallaba planes para "eliminar siete países en cinco años": Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, finalmente, Irán. Los primeros seis han sido desestabilizados o han sufrido cambios de régimen. Irán, considerado el máximo galardón para la hegemonía en Oriente Medio y el control del petróleo, sigue siendo el último país en pie.
La lógica Financiera que faltaba
Ninguno de los siete países señalados se unió a la OMC, ni tampoco eran miembros del Banco de Pagos Internacionales (BIS). Esto los dejó fuera del brazo controlador del banco central suizo.
Otros países, que posteriormente fueron clasificados como "estados canallas" [rogue states] por Estados Unidos, tampoco eran miembros del BIS; entre ellos Corea del Norte, Cuba y Afganistán.
En cuanto a Irán, no solo es el mayor y más poderoso de los países islámicos [descontando Pakistán con sus bombas nucleares], sino que además opera el único sistema bancario del mundo totalmente libre de intereses (sin usura, riba-free). Esto contrasta directamente con el modelo occidental convencional, que se basa en los intereses como principal mecanismo de generación de ingresos.
En cuanto a Irán, no solo es el mayor y más poderoso de los países islámicos [descontando Pakistán con sus bombas nucleares], sino que además opera el único sistema bancario del mundo totalmente libre de intereses (sin usura, riba-free). Esto contrasta directamente con el modelo occidental convencional, que se basa en los intereses como principal mecanismo de generación de ingresos.
El principio de que el dinero genere más dinero sustenta el complejo global de derivados, que se basa en deuda garantizada con intereses y rehipotecada.
La última pieza del entramado de control financiero se detalla en el libro de David Rogers Webb de 2024, "The Great Taking" [El Gran Robo]. La burbuja de todo, que incluye lo que algunos analistas estiman en más de un cuatrillón de dólares en apuestas con derivados, está a punto de estallar. Cuando estalle, provocará grandes quiebras institucionales; y, según el marco legal que Webb describe, los operadores de derivados se lo llevarán todo.
La crisis de seguros de Hormuz de 2026, desencadenada por Lloyds de Londres, podría ser el detonante. Más información a continuación.
La última pieza del entramado de control financiero se detalla en el libro de David Rogers Webb de 2024, "The Great Taking" [El Gran Robo]. La burbuja de todo, que incluye lo que algunos analistas estiman en más de un cuatrillón de dólares en apuestas con derivados, está a punto de estallar. Cuando estalle, provocará grandes quiebras institucionales; y, según el marco legal que Webb describe, los operadores de derivados se lo llevarán todo.
La crisis de seguros de Hormuz de 2026, desencadenada por Lloyds de Londres, podría ser el detonante. Más información a continuación.
La City de Londres y Lloyds instrumentalizan el caos
Lloyd's ha forjado su reputación basándose en siempre dar rendimiento; pero este rendimiento tiene un precio. En 1898, formalizó una práctica de larga data al introducir la cláusula "Libre de Captura y Asalto" [FC&S], eliminando los riesgos de guerra de las pólizas estándar para poder así cobrar primas exorbitantes cuando estallaba un conflicto. Hizo uso de esta cláusula en ambas guerras mundiales y lo sigue practicando en 2026.
Tras los ataques a Irán, el Comité Conjunto de Guerra de Lloyds amplió su zona de "alto riesgo" en Oriente Medio. Varias de sus aseguradoras emitieron avisos de cancelación de contratos con 72 horas de antelación, a partir del 5 de marzo, y las primas por riesgo de guerra para los tránsitos por el estrecho de Ormuz aumentaron del 0,25 % al 1-5 % del valor del casco. Lloyd's ha recalcado que la cobertura sigue estando disponible, al precio adecuado. Pero para un petrolero de 100 millones de dólares, esto supone un coste adicional de entre 1 y 5 millones de dólares por viaje, una prima que, comprensiblemente, los propietarios se muestran reacios a pagar.
La chispa del crédito privado
Mientras tanto, otras nubes negras se ciernen sobre el mercado. La analista financiera Stephanie Pomboy advierte que el mercado de crédito privado, valorado entre 1,5 y 3 billones de dólares, está paralizado, lo que obliga a la venta masiva de activos líquidos; y el mercado de bonos corporativos con calificación BBB, mucho mayor, valorado en 5 billones de dólares, se encuentra al borde del colapso. Las rebajas de calificación provocarán ventas masivas, y los fondos de pensiones se enfrentarán a un déficit de 4 billones de dólares.
La crisis de Ormuz constituye el catalizador perfecto para esta crisis de garantías: el alza de los precios del petróleo genera inflación, lo que eleva los rendimientos de los bonos (intereses), provocando el desplome del valor de las garantías, y desencadenando llamadas de margen en todo el mercado de derivados. Estas llamadas de margen obligan entonces a los fondos de crédito privados a realizar ventas forzadas.
Esta es una de las razones por las que algunos analistas señalan a la City de Londres como la verdadera artífice del caos en Oriente Medio. La antigua maquinaria de seguros de guerra y la nueva maquinaria de derivados operan conjuntamente. Una genera la prima del caos; la otra la aprovecha mediante la rehipotecación y la incautación legal.
G. Palast y el Memorando del "Fin de Juego": hacer del mundo un lugar seguro para los derivados
Garantizar la ausencia de pérdidas en los envíos [FC&S] es un tipo de seguro, pero una trampa mucho mayor es el mercado de derivados. Vendidos como una forma de seguro contra el riesgo de mercado [1], los derivados son un juego de apuestas especulativas que extrae beneficios de todos los flujos económicos importantes.
En su artículo de 2013, el periodista Greg Palast presentó evidencia de un memorando secreto de 1997 dirigido al subsecretario del Tesoro Larry Summers, por su subordinado Timothy Geithner, entonces embajador de Estados Unidos en la OMC en representación de Summers, que describía el “Fin de Juego” de las negociaciones de servicios financieros de la OMC. Geithner le escribió a Summers:
“Ahora que nos acercamos a fin de juego… creo que sería una buena idea que se pusiera en contacto con los directores ejecutivos…”.
El memorándum enumeraba a continuación los números de teléfono privados de Goldman Sachs, Merrill Lynch, Bank of America, Citibank y Chase Manhattan, números que Palast confirmó que eran reales.
¿Cuál era el fin de juego?
G. Palast escribió:
"El secretario del Tesoro estadounidense, Robert Rubin, presionaba con fuerza para desregular los bancos. Esto requería, en primer lugar, la derogación de la Ley Glass-Steagall 1933 [Banking Act 1933 pdf] para eliminar la separación entre los bancos comerciales y los bancos de inversión. Era como sustituir las bóvedas bancarias por ruletas.""En segundo lugar, los bancos querían tener derecho a participar en un nuevo juego de alto riesgo: la negociación de derivados. … El subsecretario del Tesoro, Summers (quien pronto reemplazaría a Rubin como secretario), bloqueó rotundamente cualquier intento de controlar los derivados.""Pero, ¿de qué servía convertir a los bancos estadounidenses en casinos de derivados si el dinero iba a huir a países con leyes bancarias más seguras?""La solución ideada por los cinco grandes bancos: eliminar los controles sobre los bancos en todos los países del planeta , de un solo golpe… El plan de los banqueros y de Summers consistía en utilizar el Acuerdo sobre Servicios Financieros [5ºProtocolo del AGCS], un anexo confuso y favorable a los acuerdos comerciales internacionales supervisados por la Organización Mundial del Comercio OMC.""… Las nuevas reglas del juego obligarían a todas las naciones [dentro de la OMC, incluida China] a abrir sus mercados a Citibank, JP Morgan y sus “productos” derivados.""Y todas las 156 naciones miembros de la OMC tendrían que derribar sus propias Leyes Glass-Steagall de división entre las cajas de ahorros comerciales y los bancos de inversión que especulan con derivados."
En 1999, se derogó en EEUU la parte de la Ley Glass-Steagall que separaba la banca de inversión de la banca de depósito en Estados Unidos, dejando el dinero de los depositantes vulnerable al riesgo especulativo. A partir de entonces, el comercio de derivados explotó. Bonos soberanos, contratos petroleros, pólizas de seguros marítimos y primas de riesgo de guerra, se fragmentaron en permutas de incumplimiento crediticio [swap], coberturas [hedge] y otros [miles] de productos derivados.
El Acuerdo sobre Servicios Financieros de la OMC se convirtió en el catalizador para la apertura de los mercados globales a este tipo de derivados. Todos los países miembros se vieron obligados a abrir sus sistemas bancarios o enfrentarse a sanciones.
“El Gran Saqueo”: la trampa legal que Garantiza a los derivados prioridad absoluta de amortización en caso de quiebra
En “El Gran Saqueo” 2013 pdf, David Rogers Webb expone la pieza final de esta red de control financiero: prácticamente todos los valores hoy en día están desmaterializados (digitalizados) y centralizados en depósitos. Cambios silenciosos en el Código Comercial Uniforme UCC y las normas equivalentes de la UE, han convertido a los inversores comunes en meros «titulares de derechos» [no de propiedad], manteniendo solo derecho legal contra sus corredurías de bolsa.
En cuanto a los depositantes bancarios, durante siglos se les ha considerado meros «acreedores» de sus bancos. Una vez depositado el dinero, la titularidad legal pasa al banco. El depositante solo conserva un derecho contractual (una obligación de pago) que, en caso de insolvencia, lo sitúa como acreedor no garantizado [esquema Ponzi].
En cualquier caso de insolvencia, las acciones, los bonos y los depósitos constituyen la garantía legal del complejo de derivados, una garantía que ha sido rehipotecada múltiples veces.
Y cuando la garantía de los derivados falla, el castillo de naipes hipotecado que se ha construido sobre ella se desploma, activándose las clausulas en caso de pérdidas y produciendo el efeto en cascada:
1º Margin Call - Se suceden las "llamadas de margen*" [clausula que implica la obligación de refinanciación o liquidación ante pérdidas excesivas],2º Prioridad Preferente - Se activa la "clausula de máxima prioridad" [super-priority undertake: protección prioritaria de títulos por encima de los sub-priority]3º Ejecución de Garantías por impagos- y comienza El Gran Saqueo [compra de acciones, bonos y depósitos de liquidaciones de impagos; que eran las garantías].
(Para más información sobre este tema tan complejo, consulte el libro de Webb y mi artículo anterior aquí).
La banca islámica sin intereses de Irán: el obstáculo estructural a la banca mundial
A la cabeza de este grupo de países disidentes se encontraba Irán, que desde su Ley de 1983 para Operaciones Bancarias Libres de Usura, ha mantenido el único régimen bancario del mundo totalmente libre de intereses (riba) [0% interés]. Sus bancos utilizan contratos conformes a la Sharia: - participación en beneficios (musharakah)
- financiación de coste más margen (murabaha) [propiedad de compra compartida en vez de titularidad bancaria]
- y arrendamiento (ijara)
en lugar de cobrar o pagar intereses.
Este modelo bancario contrasta directamente con el modelo occidental convencional de usura, que se basa en los intereses como principal fuente de ingresos y sustenta el complejo global de derivados con deuda garantizada y rehipotecada.
El sistema iraní fue diseñado para eliminar la usura y alinear las finanzas con la actividad económica real y la distribución del riesgo, en lugar de la deuda especulativa. Desde hace tiempo se lo considera estructuralmente incompatible con la arquitectura basada en intereses y con gran cantidad de garantías de las finanzas de la City de Londres y Wall Street, una arquitectura que requiere un servicio de la deuda perpetuo y activos fácilmente hipotecables para alimentar la maquinaria de derivados.
Al rechazar el Interés/usura a nivel nacional, Irán se ha aislado, junto con sus socios financieros, de la red de control que ha hecho posible el "Gran Robo" global.
El sistema iraní fue diseñado para eliminar la usura y alinear las finanzas con la actividad económica real y la distribución del riesgo, en lugar de la deuda especulativa. Desde hace tiempo se lo considera estructuralmente incompatible con la arquitectura basada en intereses y con gran cantidad de garantías de las finanzas de la City de Londres y Wall Street, una arquitectura que requiere un servicio de la deuda perpetuo y activos fácilmente hipotecables para alimentar la maquinaria de derivados.
Al rechazar el Interés/usura a nivel nacional, Irán se ha aislado, junto con sus socios financieros, de la red de control que ha hecho posible el "Gran Robo" global.
El caos de los seguros se ha atenuado, pero el "cisne negro" aún se cierne
El estrecho de Ormuz no está completamente cerrado, pero el tráfico marítimo se mantiene muy reducido debido al selectivo régimen de tránsito bajo autorización que aplica Irán. Solo se permite el paso a buques procedentes de naciones "amigas" o "no hostiles", previa consulta con las autoridades iraníes. Persisten importantes retrasos: se han reportado más de 1000 buques en espera o desviados, y más de 34.000 rutas marítimas se han modificado durante las primeras cuatro semanas de interrupción.
El programa de reaseguro de 20.000 millones de dólares [Margin-call] anunciado por el presidente Trump el 6 de marzo ya está operativo y se ha duplicado hasta alcanzar los 40.000 millones. Otras importantes aseguradoras estadounidenses se han sumado al programa, mientras que Lloyds de Londres ha mantenido conversaciones al respecto. El programa sigue centrado en las aseguradoras estadounidenses con el respaldo del gobierno de EEUU. Sin embargo, los analistas dudan de que reactive el tráfico comercial generalizado sin una mayor protección de responsabilidad civil y condiciones de tránsito más seguras.
En resumen, el factor desencadenante del "caos en el sector asegurador" se ha atenuado, pero no ha desaparecido. Las primas siguen siendo elevadas, la incertidumbre persiste y las presiones sobre las garantías y los derivados que describió Webb aún están presentes.
Conclusiones y resoluciones
Actualmente, se considera que la crisis financiera mundial de 2007-2008 fue desencadenada por la proliferación descontrolada de derivados no regulados —especialmente las permutas de incumplimiento crediticio [margin calls] y las obligaciones de deuda garantizadas [super-priority]—, que convirtieron las hipotecas subprime [empaquetamiento de derivados] en una bomba de relojería sistémica. El daño no se limitó a Estados Unidos: los países en desarrollo también sufrieron graves consecuencias.
Hoy en día, el riesgo de un colapso es incluso mayor que durante la crisis financiera mundial. El mercado global de derivados extrabursátiles ha alcanzado oficialmente un valor nominal de 846 billones de dólares, más de siete veces el tamaño de toda la economía mundial.
Existen soluciones políticas a largo plazo. El Congreso podría restablecer la Ley Glass-Steagall e imponer un impuesto a las transacciones financieras [Tasa Tobin]. Los gobiernos estatales podrían retirar su aprobación de las secciones pertinentes del Código Comercial Uniforme (UCC) y crear bancos públicos que protejan contra las quiebras bancarias locales. (Véanse mis artículos anteriores aquí y aquí).
Pero la necesidad inmediata en el contexto actual es resolver el conflicto con Irán, y resolverlo rápidamente, antes de que otro evento inesperado y catastrófico desencadene la cadena de acontecimientos relacionados con los derivados y active la Gran Apropiación final a escala global.
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[1] Derivados financieros: son contratos de compra-venta cuyo precio [no confundir con valor] se basa en el precio de otro activo, conocido como activo subyacente (como acciones, divisas, materias primas, garantías, hipotecas, etc.). Se utilizaron inicialmente como fondos de cobertura para las producciones agrarias. Estas están sometidas a gran volatilidad, debido a su dependencia climática anual, por lo que se compraban las cosechas por adelantado especulando el posible precio. Esto permitía al agricultor-vendedor mantener un ingreso constante y previsto. Mientras, el comprador podía disponer de su título de compra vendiéndolo, asegurándolo, o finalmente, tasando el riesgo e incluyéndolo en un paquete de venta. Esta dinámica de ventas secundarias generan el mercado de derivados, simplemente un mercado de apuestas dedicado a la especulación sin ningún valor o uso práctico por más que intenten convencernos.

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