La tarcoteca

by Pablo Heraklio, PHkl/tctca. Contact at Tarcoteca@riseup.net

lunes, 16 de marzo de 2015

Estrategias neoliberales para neutralizar la democracia: tratados, Federalismo (neoliberal) y Separatismo

CÁNCER CAPITALISTA: Federalismo neoliberal y separatismo
Adam Hanieh:
“USAID (la agencia más importante en la promoción del neoliberalismo a nivel mundial) tiene editado un manual titulado Decentralization and Democratic Local Governance Programming (mayo de 2000), que sirve como una receta detallada para promover la descentralización en una variedad de diferentes contextos nacionales donde puede haber resistencia a las reformas neoliberales. Un tema central de este manual es el desplazamiento de la responsabilidad de la prestación de los servicios públicos desde el Estado hacia los gobiernos locales. El manual prevé una situación en la que:
"Los gobiernos locales deben hacer algo más que simplemente limpiar las calles; deben asumir una variedad de responsabilidades de servicios no tradicionales, tales como asegurar la atención primaria de la salud, la educación básica, la seguridad pública, los servicios públicos, la protección del medio ambiente, y la regulación de construcción ".

La separación de la esfera económica de la esfera política en el liberalismo


El capitalismo necesita un preciso marco jurídico institucional para desarrollarse que proteja estrictamente sus derechos de propiedad. Pero este marco puede volverse en su contra en tanto en cuanto el poder del Estado caiga en manos inadecuadas.

Un Estado democrático, en el que pueden votar el 99% de los perdedores de la globalización monopolista, es peligroso para las multinacionales. Varios estados-nación pueden firmar acuerdos de armonización de políticas fiscales, mediomabientales, sanitarias, laborales, etc., en perjuicio de los intereses del capital monopolista.

Para blindar los intereses del 1%, una legión de economistas (Friedrick von Hayek, Milton Friedman, Stephen Gills, James Buchanan, Barry Weingast, etc.) se han dedicado desde hace décadas a diseñar estrategias para neutralizar la democracia subordinando el orden político al orden económico neoliberal.

Básicamente, dichas estrategias promueven una separación vertical o desnivelación entre el marco económico y el marco político, separación que puede lograrse de dos maneras, elevando el marco económico por encima del marco político o rebajando el marco político con respecto al marco económico.

Ambas estrategia persiguen aumentar las dosis de competencia (competitividad) entre estados, regiones y ciudades, para atraer unos capitales monopolistas que entre sí hace ya mucho tiempo que dejaron de competir.

Estrategias por arriba: tratados supranacionales

Están diseñadas para disciplinar a los estados vaciándolos de gobernanza económica. Para ello se han creado mecanismos supranacionales, como el Fondo Monetario Internacional (la liberalización del mercado de capitales es una condición para ser miembro), la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN), El Acta Única Europea, etc., todos ellos con cláusulas específicas que aseguran la libre movilidad de la inversión directa transnacional.

La movilidad internacional de los capitales (a través de los mercados financieros liberalizados y el libre comercio) potencia el efecto disciplinario sobre los estados. La movilidad del capital obliga a los estados a competir por el capital transnacional móvil, proporcionando el tipo de políticas neoliberales que los inversores y las empresas multinacionales demandan.

Otros ejemplos de mecanismos de bloqueo frente a la intervención de los estados son las disposiciones sobre derechos de propiedad intelectual de los inversionistas contenidos en diversos acuerdos comerciales. El Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) de la OMC y el Capítulo 11 del TLCAN relacionados con el Comercio son sólo dos ejemplos en los que figuran disposiciones para sentar a los estados en el banquillo en los casos en que las empresas multinacionales consideren que las políticas gubernamentales han infringido sus derechos. El TTIP en ciernes abundaría exponencialmente en esta línea.

Estrategias por abajo: federalismo neoliberral y el "mercado de la política"

Manual de la USAID:
"Con el fin de proporcionar estos servicios, los gobiernos locales se verán obligados a aumentar sus ingresos propios, y entrar en competencia para establecer tasas, privatizar, y pedir dinero prestado en los mercados internacionales de capital. Pueden emplear enfoques nuevos o innovadores, incluidas las asociaciones público-privadas, la participación proactiva en programas de desarrollo con el gobierno nacional o los donantes, y la subcontratación de los servicios". 
Se trata de imponer una variedad neoliberal de federalismo diseñada para limitar la capacidad de intervención de los gobiernos por medio de la disciplina del "mercado de la política". Para asegurar esta especial disciplina de mercado en el contexto de un país, se potencia un tipo de federalismo donde los gobiernos sub-nacionales compiten entre si para atraer a los capitales a base de reducir impuestos, normativas ambientales, reformas laborales, etc.

Friedrick von Hayek sostiene que "el resultado ideal sería la transformación de los gobiernos locales e incluso regionales en corporaciones cuasi comerciales compitiendo entre sí para atraer a los inversionistas”.

La movilidad del capital, basada en el derecho a deslocalizar, crea una especie de “mercado de políticas" gubernamentales en el que las firmas demandan localizarse en aquellas jurisdicciones que les ofrezcan el más favorable mix de impuestos, rebajas medioambientales, rebajas laborales, subvenciones y servicios.

Los think-tank neoliberales, como contrapartida a los desmanes de los monopolios multinacionales (fallos del mercado)  promueven también la sociedad civil o "comunidad" local como mecanismo de compensación de las "deficiencias del mercado". El área de las ciudades o regiones urbanas adquiere importancia en el proyecto neoliberal, ya que son los principales sitios donde se acumulan las tensiones económicas y sociales y por tanto es preciso neutralizar y encuadrar la iniciativa ciudadana bajo los estrictos márgenes del localismo.

¿Cuales son las características específicas del federalismo neoliberal?


Barry Weingast ha tratado de formalizar este enfoque mediante el desarrollo de la noción de "federalismo preservador del mercado”. En concreto, Weingast plantea que los “sistemas federales competitivos” deben tener las siguientes características principales:

1. Una jerarquía de gobiernos, es decir, al menos "dos niveles de gobierno gobiernan sobre la misma tierra y la misma gente", donde cada nivel de gobierno es autónomo en su propia y bien definida esfera de autoridad política.

2. La autonomía de cada gobierno está perfectamente institucionalizada.

3. Los gobiernos de las autonomías detentan la responsabilidad reguladora principal sobre la economía (impuestos, regulaciones sociales y medioambientales).

4. Un mercado común garantizado, evitando que los gobiernos autonómicos usen su autoridad reguladora para erigir barreras comerciales contra los bienes y servicios de otras autonomías.

5. Que los gobiernos autonómicos estén sometidos a una fuerte restricción presupuestaria, es decir, que no tengan ni la capacidad de imprimir dinero ni acceso a crédito ilimitado.

A la estructura superior (gobierno federal o central) se le asigna una esfera limitada pero fuertemente centralizada en orden a asegurar los derechos de propiedad y la total libertad de movimientos del capital en la zona que controla y algunas mínimas funciones estatales más. Su dominio de acción deberá estar constitucionalmente restringido, es decir, una autoridad central fuerte pero, al mismo tiempo, severa y estrictamente limitada.

Los estados federados (o las autonomías), por su parte, detentarán una primaria responsabilidad regulatoria sobre la economía (fiscal, social, laboral, sanitaria, medio ambiente, etc) de forma que deberán flexibilizar sus jurisdicciones políticas para competir entre si, en una carrera hacia el fondo, en orden a atraer al esquivo y caprichoso capital.

 Contra la armonización de políticas económicas

El "principio de subsidiariedad" (la toma de decisiones, su ejecución y supervisión se realizan mejor en el nivel más bajo de gobierno) es uno de los principios sobre los que se sustenta la Unión Europea neoliberal monopolista, según quedó establecido por el Tratado de Maastricht.

La Europa neoliberal evoluciona rápidamente hacia el federalismo neoliberal en detrimento de los estados-nación y esto lo han comprendido los separatistas, autonomistas y regionalistas. Catalanes, bretones, vascos, escoceses, galeses, flamencos, corsos, sardos, padanos de la Liga Norte, etc., todos se muestran predispuestos a cooperar entusiáticamente con las políticas neoliberales europeas y plenamente decididos a transformarse en competitivos tigres catalanes, tigres bretones, tigres vascos, tigres escoceses, etc., para atraer a los caprichosos capitales monopolistas multinacionales.


El federalismo neoliberal se está imponiendo también en Francia, el estado-nación más centralizado de Europa. El gobierno Raffarin (2002-2005) dio los primeros pasos para la descentralización. La reforma del actual gabinete socialista pretende reducir el número de regiones desde 22 a 13, de tal forma que las regiones tengan el tamaño semejante al de las autonomías españolas, italianas o alemanas, lo cual permita aumentar las transferencias de autogobierno, según la lógica subsidiarista.

En Grecia, las transferencias de poder a las regiones en 2010 tenían como fin primordial reducir el conjunto del gasto público a partir de las nuevas formas de reagrupamiento y así ajustarse a los dictados de los memorandos de la Troika.

Cuanta más federalización, más impracticable resulta la armonización de políticas económicas.Cualquier armonización regulatoria que afecte a cuestiones fiscales (imposición sobre el capital y las finanzas), sociales y laborales (salario mínimo, jornada laboral, carta social europea, etc.), competencia (legislación y policía antimonopolios, abusos de propiedad intelectual y patentes, etc.), sanitarias (etiquetaje, transgénicos, farmaceuticas, sanidad pública, etc.), formación (educación libre, pública y gratuita), medioambientales (fracking, combustibles fósiles, transporte público, cambio climático, nuclear, renovables, leyes de costas, etc.), comercio (grandes superficies, monopsonios), …, es sistemáticamente atacada, puesto que cuanta más armonización en los aspectos claves, menos competencia jurisdiccional entre los estados y regiones y por tanto menos beneficios y manga ancha para las corporaciones monopolistas multinacionales.

Contestación a la estrategia neoliberal

Contra el desnivelamiento neoliberal monopolista entre política y economía caben dos tipos de reacciones:

1. Hacer bajar a la economía al terreno de la política, es decir, someterla de nuevo al control democrático de las urnas (nacionalismo económico): en términos prácticos significaría la imposición de controles a los movimientos del capital, moneda nacional, imposición de controles de cambio, etc., y retirada de los acuerdos internacionales de comercio.

2. Hacer subir la política al nivel de la economía a través de la armonización multilateral de las normativas y las políticas económicas, medioambientales y sociales, a partir de progresivas formas de gobernanza regional o global.

Frente a la Primera Globalización (1870-1914) la reacción predominante frente a las grandes corporaciones multinacionales fue la del nacionalismo económico que se extendió por todo el planeta, reacción que obligó al capital transnacional en fase de globalización a reubicarse de nuevo dentro del marco de las fronteras nacionales.

La segunda alternativa de empoderamiento democrático, ya fue promovida por las corrientes socialistas internacionalistas (Estados Unidos Socialistas de Europa, …) de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es la que más teme el capital monopolista neoliberal.

Resulta curiosa, aunque significativa la paradoja: los think-tank más recalcitrantes de la globalización neoliberal, como el American Enterprise Institute (AIE), o el Cato Institute, frente a tímidos bosquejos de posibles acuerdos internacionales de armonización de políticas fiscales, laborales, sociales o medioambientales (Protocolo de Kyoto, la Carta Social Europea, acuerdos de cooperación contra los paraísos fiscales, acuerdos sobre el tabaco, acuerdos sobre residuos, acuerdos sobre productos químicos, etc.), reaccionan presentándose como los más firmes defensores de la “soberanía nacional”. De golpe se convierten en antiglobalizadores recalcitrantes cuando se trata de cualquier otra cosa que no sea la libre circulación de capitales y la protección de sus derechos de propiedad monopolista.

En la actualidad, la globalización ha desatado una carrera competitiva a la baja tanto a nivel nacional entre las autonomías y los estados federados como a nivel internacional entre las naciones. Los pueblos que pretendan recuperar su empoderamiento democrático se enfrentan al mismo dilema dual: o hacer bajar a la economía al terreno de la política, o hacer subir la política al nivel de la economía. En Grecia, la mayoría de la gente ha votado claramente a favor de esta segunda vía. La 1ª vía, la del nacionalismo económico, (Grexit, vuelta al dracma y posible salida de la UE) implicaría una larga travesía en el implacable desierto neoliberal que podría convertir al pequeño país en otro estado fallido. La 2ª vía es la que está preconizando Cyriza para el conjunto de los pueblos de Europa, pero, a pesar de los lúgubres augurios que ensombrecen el panorama social europeo, los apoyos que está recibiendo son escasos.

Ante la desproporcionada reacción neoliberal contra Grecia, Pablo Iglesias y Podemos se han asustado y parecen estar sorbiendo crecientes dosis de la poción de Alicia en el País de las Maravillas y entrando en un acelerado proceso de empequeñecimiento, recortando sin tregua su programa inicial de empoderamiento democrático.

El tipógrafo Pablo Iglesias combatió sin tregua a los rico durante la primera globalización. Pero mientras Cyriza intenta resistir, el profesor Pablo Iglesias entona clamorosos “vivas" a los ricos y a sus multinacionales monopolistas para que no se olviden de España. Frente a la segunda globalización la tragedia se está convirtiendo en comedia y Pablo en pablito y Podemos en podíamos.

domingo, 15 de marzo de 2015

Resultados y perspectivas de USA después de 50 años de guerras imperiales - James Patras

El Profesor James Patras nos hace un extenso resumen de la historia actual estadounidense que no encontraremos en los libros de texto. Nos muestra de primera mano cómo el país y el gobierno pasan de ser dominado por las corporaciones multinacionales a ser dominado por los intereses del complejo bélico-industrial.

Es interesante la relación que se establece entre corporaciones, bancos y la industria bélica. Mientras las corporaciones se deslocalizan siendo los motores de la globalización, los bancos toman el poder del aparato burocrático financiando las expediciones bélicas, tomando ciertas decisiones políticas sobre geoestrategia militarmente acertadas en el corto plazo pero contraproducentes económicamente en el medio y largo plazo, lo que le llevan a la situación de decadencia política, económica y social actual.

En las actuales circunstancias podemos decir que la concentración de capital y poderes en Estados Unidos está creando tensiones, polarizaciones de todo tipo, que atienden a los intereses de los beneficiarios, la élite de las élites, lo cual solo puede acabar en una fractura social como ha ocurrido en los países mediterráneos. De una parte es fácil intuir que cariz tomará este, ya que desde hace tiempo se observa un claro carácter fascista en la élite (totalitarismo político, monopolismo económico y militarismo social). Lo que es más difícil es conocer los opciones del pueblo y si hay horizonte más allá del pensamiento único fascista y los campos FEMA.
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50 años de guerras imperiales: resultados y perspectivas
http://rebelion.org/noticia.php?id=196229
James Petras

Introducción


En los últimos 50 años Estados Unidos y las potencias europeas han desatado incontables guerras imperiales en todo el mundo. La ofensiva hacia la supremacía mundial ha estado envuelta en la retórica del "liderazgo mundial", y las consecuencias han sido devastadoras para los pueblos contra los que se han dirigido esas guerras. Las más grandes, largas y numerosas las ha llevado a cabo Estados Unidos. Presidentes de ambos partidos han estado al frente de esta cruzada por el poder mundial. La ideología que anima el imperialismo ha ido cambiando del "anticomunismo" del pasado al "antiterrorismo" actual.

Como parte de su proyecto de dominación mundial, Washington ha utilizado y combinado muchas formas de guerra, incluyendo invasiones militares y ocupaciones; ejércitos mercenarios y golpes militares; además de financiar partidos políticos, ONGs y multitudes en las calles para derrocar gobiernos debidamente constituidos. Los motores de esta cruzada por el poder mundial varían según la localización geográfica y la composición económica de los países destinatarios.

Lo que queda claro cuando se analiza la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo es el relativo declive de los intereses económicos y la aparición de consideraciones de tipo político y militar. Esto se debe en parte a la desaparición de los regímenes colectivistas (la URSS y Europa Oriental) y a la conversión al capitalismo de China y los regímenes de izquierdas en Asia, África y Latinoamérica. El declive de las fuerzas económicas como motor del imperialismo es el resultado de la llegada del neoliberalismo global. La mayoría de las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea no están amenazadas por nacionalizaciones o expropiaciones que podrían desencadenar una intervención política imperial. De hecho, incluso los regímenes posneoliberales invitan a las multinacionales a invertir, comerciar y explotar recursos naturales. Los intereses económicos entran en juego en la formulación de políticas imperiales solo si (y cuando) surgen regímenes nacionalistas que desafían a las multinacionales estadounidenses, como en el caso de Venezuela bajo el presidente Chávez.

La clave de la construcción del imperio estadounidense en el último medio siglo se halla en las configuraciones del poder político, militar e ideológico que se han hecho con el control de las palancas del estado imperial. La historia reciente de las guerras imperiales estadounidenses ha demostrado que las prioridades militares estratégicas –bases militares, presupuestos y burocracia– han estado muy por encima de cualquier interés económico localizado de las multinacionales. Por otra parte, la mayoría de los gastos y las largas y costosas intervenciones militares del estado imperial estadounidense en Oriente Medio han sido a instancias de Israel. El acaparamiento de posiciones políticas estratégicas en el Ejecutivo y en el Congreso por parte de la configuración del poder sionista estadounidense ha reforzado la centralidad de los intereses militares en detrimento de los económicos.

La "privatización" de las guerras imperiales –el gran aumento y uso de mercenarios contratados por el Pentágono– ha supuesto el saqueo de decenas de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense. La industria militar privada, que provee de combatientes mercenarios, se ha convertido en una fuerza muy "influyente" que está moldeando la naturaleza y las consecuencias del proceso de construcción del imperio estadounidense.

Los estrategas militares, los defensores de los intereses coloniales israelíes en Oriente Medio y las corporaciones militares y de inteligencia son actores fundamentales del estado imperial, y es su influencia en la toma de decisiones la que explica porqué el resultado de las guerras imperiales estadounidenses no ha sido un imperio económico próspero y políticamente estable. En vez de eso, sus políticas han tenido como resultado economías devastadas e inestables que se rebelan continuamente.

Vamos a empezar identificando las cambiantes áreas y regiones implicadas en la construcción del imperio estadounidense desde mediados de los setenta hasta la actualidad. Luego examinaremos los métodos, las fuerzas impulsoras y los resultados de la expansión imperial. A continuación pasaremos a describir el actual mapa geopolítico de la construcción imperial y el carácter variado de la resistencia antiimperialista. Concluiremos examinando el porqué y el cómo de la construcción del imperio y, más concretamente, las consecuencias y los resultados de medio siglo de expansión imperial estadounidense.

Imperialismo en el periodo post Vietnam: guerras por poderes en América Central, Afganistán y el sur de África

La derrota del imperialismo estadounidense en Indochina marca el final de una fase de construcción del imperio y el comienzo de otra: el paso de invasiones territoriales a guerras por poderes. A partir de las presidencias de Gerald Ford y James Carter, el estado imperialista estadounidense empezó a recurrir cada vez más a apoderados. Reclutó, financió y armó ejércitos por poderes para destruir una gran variedad de regímenes y movimientos nacionalistas y social-revolucionarios en tres continentes. Con el apoyo logístico del ejército y las agencias de inteligencia paquistaníes, y con el respaldo económico de Arabia Saudita, Washington financió y armó fuerzas extremistas islámicas en todo el mundo para invadir y destrozar el régimen afgano, laico, progresista y apoyado por la Unión Soviética.

La segunda intervención por poderes tuvo lugar en el sur de África, donde el estado imperial estadounidense, aliado con Sudáfrica, financió y armó ejércitos por poderes contra los regímenes antiimperialistas de Angola y Mozambique.

La tercera ocurrió en América Central, donde Estados Unidos financió, armó y entrenó escuadrones de la muerte en Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Honduras para acabar con los movimientos populares y las insurgencias armadas, causando más de 300.000 civiles muertos.

La "estrategia de guerra por poderes" del estado imperial de Estados Unidos se extendió a América del Sur: la CIA y el Pentágono apoyaron golpes de Estado en Uruguay (general Álvarez), Chile (general Pinochet), Argentina (general Videla), Bolivia (general Banzer) y Perú (general Morales). La construcción del imperio por poderes se hizo en gran medida a instancias de las multinacionales estadounidenses, que durante ese periodo tuvieron un papel destacado a la hora de establecer las prioridades del estado imperial.

Las guerras por poderes estuvieron acompañadas por invasiones militares directas: la diminuta isla de Granada (1983) y Panamá (1989) bajo los presidentes Reagan y Bush padre. Blancos fáciles, con pocas víctimas y pocos gastos militares: ensayos generales para relanzar importantes operaciones militares en un futuro cercano.

Lo que sorprende de las "guerras por poderes" son sus resultados contrapuestos. En América Central, Afganistán y África esas guerras no desembocaron en prósperas neo-colonias ni resultaron lucrativas para las corporaciones estadounidenses. En cambio, los golpes de Estado por poderes en América del Sur se tradujeron en extensas privatizaciones y abultados beneficios para las multinacionales estadounidenses.

La guerra por poderes en Afganistán trajo consigo el ascenso y la consolidación del "régimen islámico" talibán, que se oponía tanto a la influencia soviética como a la expansión imperial estadounidense. Con el tiempo el ascenso y la consolidación del nacionalismo islámico desafiaría a los aliados de Estados Unidos en el sur de Asia y en la región del Golfo, y conduciría a la invasión militar estadounidense de 2001 y a una larga guerra (15 años) que aún no ha terminado, y que probablemente supondrá la derrota y retirada militar de Estados Unidos. Los principales beneficiarios desde el punto de vista económico fueron los clientes políticos afganos de Washington, los "contratistas" mercenarios estadounidenses, los funcionarios militares responsables de adquisiciones y los administradores coloniales que saquearon cientos de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense a través de transacciones ilegales o fraudulentas.

Las multinacionales no-militares no se beneficiaron en absoluto del saqueo del Tesoro de Estados Unidos. De hecho, la guerra y el movimiento de resistencia dificultaron la entrada de capital privado estadounidense a largo plazo en Afganistán y las regiones fronterizas limítrofes de Pakistán.

La guerra por poderes en el sur de África arrasó las economías locales, especialmente las economías agrícolas nacionales, desarraigó a millones de trabajadores y campesinos e impidió la entrada de las empresas petrolíferas estadounidenses durante más de dos décadas. El resultado "positivo" fue la des-radicalización de la elite nacionalista revolucionaria. Sin embargo, la conversión política de los "revolucionarios" del sur de África al neoliberalismo no benefició demasiado a las multinacionales estadounidenses, pues los nuevos gobernantes se volvieron oligarcas cleptócratas y pusieron en marcha regímenes patrimoniales asociándose con diversas multinacionales, sobre todo asiáticas y europeas.

Las guerras por poderes en América Central también tuvieron resultados contrapuestos. En Nicaragua la revolución sandinista derrotó al régimen de Somoza apoyado conjuntamente por Estados Unidos e Israel, pero inmediatamente después tuvo que enfrentarse a un ejército mercenario contrarrevolucionario financiado, armado y entrenado por Estados Unidos ("la contra") con base en Honduras. La guerra estadounidense destrozó muchos proyectos económicos progresistas, socavó la economía y eventualmente derivó en la victoria electoral de Violeta Chamorro, que contó con el patrocinio y el respaldo de Estados Unidos. Dos décadas más tarde los apoderados de Estados Unidos fueron derrotados por una coalición política liderada por sandinistas des-radicalizados.

En El Salvador, Guatemala y Honduras, las guerras por poderes estadounidenses terminaron consolidando regímenes clientelistas que se encargaron de destruir la economía productiva y provocaron la huida de millones de refugiados de guerra hacia Estados Unidos. El dominio imperial estadounidense erosionó las bases del mercado laboral productivo y engendró bandas asesinas de narcotraficantes.

En resumen, en la mayoría de los casos las guerras por poderes de Estados Unidos lograron evitar el ascenso de regímenes nacionalistas de izquierdas, pero también condujeron a la destrucción de las bases económicas y políticas de un imperio neocolonial próspero y estable.

El imperialismo estadounidense en América Latina
Estructura variable, contingencias internas y externas, prioridades cambiantes y restricciones globales

Para entender las operaciones, la estructura y la actuación del imperialismo estadounidense en América Latina es necesario reconocer la constelación de fuerzas rivales que ha moldeado las políticas del estado imperial. A diferencia de lo que ha ocurrido en Oriente Medio, donde la facción militarista-sionista ha establecido su hegemonía, en América Latina las multinacionales han jugado un papel fundamental dirigiendo la política del estado imperial. En América Latina, los militaristas desempeñaron un papel mucho menos destacado, limitado por 
(1) el poder de las multinacionales, 
(2) el giro del poder político de la derecha a la centro-izquierda, y 
(3) el impacto de la crisis económica y el auge de las materias primas.

Al contrario que en Oriente Medio, la configuración del poder sionista ha tenido poca influencia en la política del estado imperial en esta región, ya que los intereses israelíes se concentran en Oriente Medio y, con la posible excepción de Argentina, América Latina no es una prioridad.

Durante más de un siglo y medio, las multinacionales y los bancos estadounidenses dominaron y dictaron la política imperial de Estados Unidos hacia América Latina. Las fuerzas armadas estadounidenses y la CIA fueron instrumentos del imperialismo económico mediante la intervención directa (invasiones), "golpes militares" por poderes, o la combinación de ambos.

El poder económico imperial estadounidense en América Latina alcanzó su punto más alto entre 1975 y 1999. Por medio de golpes militares por poderes, invasiones militares directas (República Dominicana, Panamá, Granada) y elecciones controladas civil y militarmente se crearon estados vasallos y se impusieron nuevos gobernantes clientelistas.

Los resultados fueron el desmantelamiento del estado de bienestar y la imposición de políticas neoliberales. El estado imperial dirigido por las multinacionales, y sus apéndices financieros internacionales (FMI, BM, BID) se encargaron de privatizar sectores económicos estratégicos muy lucrativos, se hicieron con el control del comercio y proyectaron un plan de integración regional que afianzó el dominio imperial de Estados Unidos.

La expansión económica imperial en América Latina no fue simplemente el resultado de las estructuras y las dinámicas internas de las multinacionales, sino que dependió de
(1) la receptividad del país "anfitrión" o, más exactamente, de la correlación interna de las fuerzas de clase en América Latina, las cuales a su vez giraban en torno al
(2) desempeño de la economía: su crecimiento o su susceptibilidad a las crisis.

América Latina demuestra que contingencias como la desaparición de los regímenes clientelistas y de las clases colaboradoras pueden tener un impacto negativo enorme en las dinámicas del imperialismo, socavando el poder del estado imperial y revirtiendo el avance económico de las multinacionales.

1975-2000
El avance del imperialismo económico de Estados Unidos durante el periodo que va desde 1975 hasta el año 2000 quedó patente en la adopción de políticas neoliberales, el saqueo de los recursos nacionales, el incremento de deudas ilícitas y la transferencia de miles de millones de dólares al exterior. Sin embargo, la concentración de riqueza y propiedad desencadenó una profunda crisis socioeconómica en toda la región, la cual eventualmente condujo al derrocamiento o destitución de los colaboradores imperiales en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Nicaragua. En Brasil y en los países andinos surgieron poderosos movimientos sociales antiimperialistas, sobre todo en el campo. En las ciudades, los movimientos de trabajadores desempleados y los sindicatos de empleados públicos de Argentina y Uruguay encabezaron cambios electorales, instalando en el poder gobiernos de centro-izquierda que "re-negociaron" las relaciones con el estado imperial estadounidense.

La influencia de las multinacionales estadounidenses en América Latina se fue debilitando. Ya no podían contar con la batería completa de recursos militares del estado imperial para intervenir e imponer de nuevo presidentes clientelistas neoliberales, pues sus prioridades militares estaban en otra parte: Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África.

A diferencia del pasado, las multinacionales estadounidenses en América Latina no contaron con dos puntales esenciales del poder: el pleno respaldo de las fuerzas armadas estadounidenses y los poderosos regímenes cívico-militares clientelistas de Estados Unidos en América Latina.

El plan de las multinacionales estadounidenses de una integración en torno a Estados Unidos fue rechazado por los gobiernos de centro-izquierda. El estado imperial recurrió entonces a los acuerdos de libre comercio con México, Chile, Colombia, Panamá y Perú. Como resultado de la crisis económica y del colapso de la mayoría de las economías latinoamericanas, el "neoliberalismo", la ideología de la penetración económica imperial, quedó desacreditado y sus partidarios fueron marginados.

2001-2013
Los cambios en la economía mundial tuvieron un impacto profundo en las relaciones comerciales y de inversión entre Estados Unidos y América Latina. El crecimiento dinámico de China, el subsiguiente auge de la demanda y el aumento de los precios de las materias primas condujo a un considerable debilitamiento del dominio estadounidense en los mercados latinoamericanos.

Los países latinoamericanos diversificaron el comercio, buscaron y encontraron nuevos mercados exteriores, especialmente China. El incremento de los ingresos de las exportaciones se tradujo en una mayor capacidad de autofinanciación. Y tanto el FMI, como el BM y el BID, los instrumentos económicos que sirvieron para impulsar las imposiciones económicas de Estados Unidos ("condicionalidad"), fueron orillados.

El estado imperial estadounidense se enfrentó a regímenes latinoamericanos que adoptaron opciones económicas, mercados y medidas de financiamiento muy diversas. Con considerable apoyo popular en sus países y los mandos civil y militar unificados, América Latina fue saliendo tímidamente de la esfera estadounidense de dominación imperialista.

El estado imperial y sus multinacionales, enormemente inspirados por los "éxitos" cosechados en los noventa, respondieron al debilitamiento de su influencia utilizando el método de "ensayo y error" para enfrentar los nuevos obstáculos del siglo XXI. Los responsables de la política estadounidense, con el respaldo de las multinacionales, continuaron apoyando a los fracasados regímenes neoliberales, perdiendo toda credibilidad en América Latina. El estado imperial no supo adaptarse a los cambios, lo que hizo que aumentara la oposición popular y de los gobiernos de centro-izquierda a los "mercados libres" y la desregulación bancaria. A diferencia de las reformas sociales promovidas por el presidente Kennedy vía la "Alianza para el Progreso" para contrarrestar el impacto generado por la revolución cubana, esta vez no se diseñaron programas de ayuda económica a gran escala para imponerse a la centro-izquierda, quizás debido a las restricciones presupuestarias derivadas de las costosas guerras en otros lugares.

La desaparición de los regímenes neoliberales, el pegamento que mantuvo unidas a las diferentes facciones del estado imperial, dio lugar a propuestas rivales de cómo recuperar el dominio. La "facción militarista" recurrió a (y revivió) la fórmula del golpe militar para llevar a cabo la restauración: se organizaron golpes de Estado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Honduras y Paraguay; salvo los dos últimos, todos fracasaron. La derrota de los representantes de Estados Unidos consolidó los regímenes independientes y antiimperialistas de centro-izquierda. Incluso el "éxito" del golpe estadounidense en Honduras tuvo como consecuencia una importante derrota diplomática: los gobiernos latinoamericanos condenaron el golpe de Estado y el papel de Estados Unidos, lo que terminó aislando a Washington todavía más.

La derrota de la estrategia militarista reforzó la facción político-diplomática del estado imperial. Con propuestas positivas hacia los en apariencia "regímenes de centro-izquierda", esta facción ganó influencia diplomática, mantuvo los vínculos militares y contribuyó a la expansión de las multinacionales en Uruguay, Brasil, Chile y Perú. Con los dos últimos países la facción económica del estado imperial consolidó acuerdos bilaterales de libre comercio.

Una tercera facción corporativo-militar, que se solapa con las otras dos, combinó cambios diplomático-políticos hacia Cuba con una estrategia muy agresiva de desestabilización política dirigida al "cambio de régimen" (golpe de Estado) en Venezuela.

Heterogeneidad de las facciones del estado imperial

La heterogeneidad de las facciones del estado imperial y sus orientaciones enfrentadas refleja la complejidad de los intereses implicados en la construcción del imperio en América Latina y tiene como consecuencia políticas aparentemente contradictorias, un fenómeno que resulta menos evidente en Oriente Medio, donde la configuración del poder militarista-sionista domina la formulación de políticas imperiales.

Por ejemplo, el aumento de las bases militares y las operaciones contrainsurgentes en Colombia (una prioridad de la facción militarista) se acompaña de acuerdos bilaterales de libre comercio y negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y la insurgencia armada de las FARC (una prioridad de la facción de las multinacionales).

Recuperar el dominio imperial en Argentina supone
(1) maximizar las posibilidades electorales del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el neoliberal Mauricio Macri;
(2) apoyar al conglomerado mediático imperial, Clarín, enfrentando la legislación que desconcentra el monopolio mediático;
(3) explotar la muerte del fiscal Alberto Nisman, colaborador de la CIA y el Mossad, para desacreditar al gobierno de Kirchner-Fernández; y
(4) respaldar a los fondos de inversión especuladores (buitres) en Nueva York para exigir el pago de intereses desorbitados y, con la ayuda de resoluciones judiciales cuestionables, bloquear el acceso de Argentina a los mercados internacionales.

Tanto la facción militarista como la de las multinacionales del estado imperial coinciden en apoyar una estrategia electoral y golpista con múltiples flancos, la cual busca restaurar el poder de un régimen neoliberal controlado por Estados Unidos.

2014 Recuperación del poder

Las contingencias que evitaron la recuperación del poder imperial durante la pasada década actúan ahora a la inversa.
1) La caída del precio de las materias primas ha debilitado a los gobiernos posneoliberales en Venezuela, Argentina y Ecuador. El menor crecimiento de China ha afectado a las estrategias de diversificación del mercado latinoamericano.
2) La decadencia de los movimientos antiimperialistas a consecuencia de las tácticas de cooptación de centro-izquierda ha reforzado las protestas y a los movimientos de derechas apoyados por el estado imperial.
3) El equilibrio interno de las fuerzas de clase se ha desplazado hacia la derecha, hacia los clientes políticos de Estados Unidos en Brasil, Argentina, Perú y Paraguay.

Reflexiones teóricas sobre la construcción del imperio en América Latina y Oriente Medio

La construcción del imperio estadounidense en América Latina es un proceso cíclico que refleja los cambios estructurales registrados en el poder político y la reestructuración de la economía mundial: fuerzas y factores que "ignoran" el estado imperial y la tendencia del capital a acumularse. La acumulación y expansión del capital no dependen simplemente de las fuerzas impersonales "del mercado", pues las relaciones sociales bajo las cuales funciona el "mercado" operan dentro de los límites de la lucha de clase.

La pieza central de las acciones del estado imperial, a saber, las largas guerras territoriales en Oriente Medio, están ausentes en América Latina. Lo que mueve la política del estado imperial estadounidense es la búsqueda de recursos (agro-mineros), fuerza de trabajo (empleados por cuenta propia con bajos ingresos) y mercados (tamaño y poder adquisitivo de 600 millones de consumidores). Detrás de la expansión imperial se hallan los intereses económicos de las multinacionales.

Aun cuando en este caso se hubiera podido sacar partido de una posición geoestratégica ventajosa –el Caribe, América Central y América del Sur están situados más cerca de Estados Unidos– predominan los objetivos económicos, no los militares.

Sin embargo, la facción militarista-sionista del estado imperial ignora estos motivos económicos tradicionales y deliberadamente opta por actuar teniendo en cuenta otras prioridades: el control de las zonas productoras de petróleo, la destrucción de las naciones o los movimientos islámicos, o simplemente acabar con los adversarios antiimperialistas. La facción militarista-sionista consideró que los "beneficios" para Israel, su supremacía militar en Oriente Medio, eran más importantes que asegurar la supremacía económica de Estados Unidos en América Latina. Este hecho se observa claramente si analizamos las prioridades imperiales en función de los recursos estatales utilizados para fines políticos.

Incluso si tenemos en cuenta el objetivo de la "seguridad nacional" y lo interpretamos en su sentido más amplio de garantizar la seguridad de los territorios nacionales del imperio, el ataque militar estadounidense a países islámicos impulsado por la ideología islamofóbica concomitante, los asesinatos masivos y el desarraigo de millones de musulmanes resultantes han producido el efecto contrario: terrorismo recíproco. Las "guerras totales" de Estados Unidos contra civiles han provocado ataques islamistas contra ciudadanos occidentales.

Los países latinoamericanos a los que apunta el imperialismo económico son menos beligerantes que los países de Oriente Medio que están en la mira de los militaristas estadounidenses. Un análisis coste/beneficio demostraría el carácter absolutamente "irracional" de la estrategia militarista. Sin embargo, si tenemos en cuenta la composición y los intereses concretos que mueven individualmente a los responsables de las políticas del estado imperial, vemos que existe algo así como una perversa "racionalidad". Los militaristas defienden la "racionalidad" de costosas e interminables guerras esgrimiendo las ventajas de adueñarse de "las puertas al petróleo" mientras que los sionistas esgrimen el mayor poder regional alcanzado por Israel.

Si bien durante más de un siglo América Latina fue un objetivo prioritario de la conquista económica imperial, en el siglo XXI ha perdido su primacía a favor de Oriente Medio.

1990-2000 Impacto de la desaparición de la URSS y la conversión de China al capitalismo

El mayor impulso hacia la exitosa expansión imperial de Estados Unidos no se lo dieron las guerras por poderes ni las invasiones militares. Más bien, el imperio estadounidense logró su mayor crecimiento y conquista con la ayuda de líderes políticos clientelistas, organizaciones y estados vasallos en la URSS, Europa del Este, los estados bálticos, los Balcanes y el Cáucaso.

La estrategia de penetración política y financiación a gran escala y a largo plazo que llevaron a cabo Estados Unidos y la Unión Europea contribuyó de manera exitosa al derrumbe de los regímenes colectivistas de Rusia y la URSS y a la aparición de estados vasallos. Estos pronto estarían a disposición de la OTAN y serían incorporados a la Unión Europea. Bonn se anexionó Alemania Oriental y dominó los mercados de Polonia, la República Checa y otros estados de Europa Central. Los banqueros de Estados Unidos y Londres colaboraron con los mafiosos oligarcas ruso-israelíes en actividades conjuntas para llevar a cabo el expolio de recursos, industrias, bienes inmuebles y fondos de pensiones. La Unión Europea explotó a decenas de millones de científicos, ingenieros y trabajadores altamente cualificados importándolos, o bien despojándolos de los derechos laborales y las prestaciones del estado de bienestar y sirviéndose de ellos como mano de obra barata en sus propios países.

El "imperialismo por invitación" avalado por el régimen vasallo de Yeltsin se apropió muy fácilmente de la riqueza rusa. Las fuerzas militares del Pacto de Varsovia entraron a formar parte de una legión extranjera en las guerras imperiales de Estados Unidos en Afganistán, Iraq y Siria. Sus instalaciones militares fueron convertidas en bases militares y emplazamientos de misiles para cercar a Rusia.

La conquista imperial estadounidense del Este creó un "mundo unipolar", en el cual los responsables de la toma de decisiones y estrategas de Washington creyeron que, como potencia mundial suprema, podrían intervenir impunemente.

El alcance y la profundidad del imperio mundial estadounidense se ampliaron con la incorporación de China al capitalismo y la invitación de su gobierno a las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea a entrar y explotar la mano de obra barata del país. La expansión global del imperio estadounidense reforzó la sensación de poder ilimitado, alentando a sus gobernantes a ejercer dicho poder contra cualquier adversario o competidor.

Entre 1990 y 2000, Estados Unidos llevó sus bases militares hasta la frontera de Rusia. Las multinacionales estadounidenses fortalecieron su posición en China e Indochina. Los regímenes clientelistas de Estados Unidos en América Latina desmantelaron sus economías nacionales, privatizando y desnacionalizando más de cinco mil empresas públicas de sectores estratégicos lucrativas. Todos los sectores se vieron afectados: recursos naturales, transportes, telecomunicaciones y finanzas.

A lo largo de los años noventa, Estados Unidos siguió expandiéndose mediante la estrategia de la penetración política y la fuerza militar. El presidente George H. W. Bush emprendió una guerra contra Iraq. Clinton bombardeó Yugoslavia, y Alemania y la Unión Europea se unieron a Estados Unidos para dividir Yugoslavia en "mini-estados".

El crucial año 2000: la cima y el declive del imperio

El rápido y amplio proceso de expansión imperial, entre 1989 y 1999, las conquistas fáciles y el expolio concomitante crearon las condiciones para el declive del imperio de Estados Unidos.

El saqueo y empobrecimiento de Rusia condujo a la aparición de un nuevo liderazgo bajo el presidente Zar Putin, que estaba decidido a reconstruir el estado y la economía y poner fin al vasallaje.

El liderazgo chino aprovechó su dependencia del capital y la tecnología de Occidente para crear una poderosa economía exportadora e impulsar el crecimiento de un dinámico complejo industrial nacional público-privado.

En USA los centros financieros imperiales que habían florecido al calor de una regulación excesivamente laxa quebraron [¿?]. Los cimientos domésticos del imperio se estremecieron. La máquina de guerra imperial tuvo que competir [en el saqueo del estado]con el sector financiero por las partidas presupuestarias y los subsidios federales.

El crecimiento fácil condujo a la expansión excesiva del imperio. Las zonas de conflicto se multiplicaron en todo el mundo, reflejo del resentimiento y la hostilidad ante la destrucción provocada por los bombardeos y las invasiones. Los gobernantes clientelistas, estrechos colaboradores del imperio, vieron debilitado su poder. El imperio mundial superó la capacidad de Estados Unidos para controlar satisfactoriamente a sus nuevos estados vasallos. Los puestos avanzados coloniales reclamaron nuevos envíos de tropas y armas y nuevas inyecciones de dinero, en un momento en el que contrarrestar las tensiones internas exigía el recorte y el repliegue.

Todas las conquistas recientes –fuera de Europa– fueron muy costosas. La sensación de invencibilidad e impunidad llevó a los diseñadores del imperio a sobrestimar su capacidad de expandirse, de mantener el control y de contener la inevitable resistencia antiimperialista.

Las crisis y el colapso de los estados vasallos neoliberales en América Latina se aceleraron. Las revueltas antiimperialistas se extendieron desde Venezuela (1999) hasta Argentina (2001), Ecuador (2000-2005) y Bolivia (2003-2005). Surgieron regímenes de centro-izquierda en Brasil, Uruguay y Honduras. Los movimientos de masas conformados por comunidades indígenas y mineras tomaron un nuevo impulso en las zonas rurales.

Los planes comerciales imperiales que se habían elaborado para garantizar la integración centrada en Estados Unidos fueron rechazados. En su lugar proliferaron múltiples acuerdos regionales que excluían a Estados Unidos: ALBA, UNASUR, CELAC. La rebelión interna de América Latina coincidió con el ascenso económico de China. Un prolongado auge de las materias primas debilitó seriamente la supremacía imperial estadounidense. Estados Unidos tenía pocos aliados locales en América Latina y compromisos excesivamente ambiciosos para controlar Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África.

Washington perdió su mayoría automática en América Latina: su apoyo a los golpes de Estado en Honduras y Paraguay, su intervención en Venezuela (2001) y el embargo en contra de Cuba fueron repudiados por todos los gobiernos, incluso por los aliados conservadores.

Washington se dio cuenta de que resultaba mucho menos sencillo defender un imperio global que establecerlo. Los estrategas imperiales en Washington vieron las guerras de Oriente Medio a través del prisma de las prioridades militares israelíes, ignorando los intereses económicos globales de las multinacionales.

Los estrategas militares imperiales sobrestimaron la capacidad militar de vasallos y clientes, a los que Estados Unidos preparó muy mal para gobernar en países con movimientos armados de resistencia nacional. Aumentaron las guerras, las invasiones y las ocupaciones militares. A Iraq y Afganistán se sumaron Yemen, Somalia, Libia, Siria y Paquistán. Los gastos del estado imperial estadounidense excedieron con mucho cualquier transferencia de riqueza desde los países ocupados.

Cientos de miles de millones de dólares del Tesoro estadounidense fueron saqueados por una enorme burocracia mercenaria civil y militar.

El papel central de las guerras de conquista destrozó la infraestructura institucional y las bases económicas necesarias para que las multinacionales pudieran instalarse y ganar dinero.

2001 Guerra al Terror
Aferrado a las ideas estratégicas militares de imperio, el liderazgo militar-político del estado imperial diseñó una ideología global para justificar y fundamentar una política de guerra permanente y múltiple. La doctrina de la "guerra al terror" justificó la guerra en todas partes y en ninguna [incluso en su propio territorio]. La doctrina era "elástica", se podía adaptar a cada zona de conflicto e invitaba a nuevos compromisos militares: Afganistán, Libia, Irán y el Líbano fueron designados como zonas de guerra. La "doctrina del terror", de alcance global, ofreció una justificación para múltiples guerras y para la destrucción (no explotación) masiva de sociedades y recursos económicos. Sobre todo, la "guerra contra el terrorismo" justificó la tortura (Abu Ghraib), los campos de concentración (Guantánamo) y los objetivos civiles (vía drones) en cualquier parte. Las tropas fueron retiradas y enviadas de nuevo a Afganistán e Iraq a medida que aumentaba la resistencia. Miles de efectivos de las fuerzas especiales estuvieron en activo en montones de países, sembrando el caos y la muerte.

Además, el violento desarraigo, la degradación y la estigmatización de pueblos islámicos enteros propagó la violencia en los centros imperiales de París, Nueva York, Londres, Madrid y Copenhague. La globalización del terror del estado imperial se tradujo en terror individual.

El terror imperial dio lugar al terror al interior de los estados: el primero de forma sostenida, abarcando civilizaciones enteras, conducido y justificado por representantes políticos electos y autoridades militares. El segundo mediante un grupo transversal de "internacionalistas" que inmediatamente se identificaron con las víctimas del terror del estado imperial.

El imperialismo contemporáneo: perspectivas presentes y futuras
Para entender el futuro del imperialismo estadounidense es importante resumir y evaluar la experiencia y las políticas del último cuarto de siglo.

Entre 1990 y 2015 observamos un declive económico, político e incluso militar en la construcción del imperio estadounidense en la mayoría de regiones del mundo, aunque el proceso no es lineal y probablemente tampoco irreversible.

A pesar de que en Washington se ha hablado mucho de la necesidad de reconfigurar las prioridades imperiales para tener en cuenta los intereses económicos de las multinacionales, se ha conseguido muy poco... La estrategia de Obama de "bascular hacia Asia" se ha concretado en nuevos acuerdos militares con Japón, Australia y Filipinas alrededor de China, y refleja la incapacidad de diseñar acuerdos de libre comercio que excluyan a este país. Entre tanto, Estados Unidos ha reanudado la guerra y ha vuelto a entrar en Iraq y Afganistán, además de haber iniciado nuevas guerras en Siria y Ucrania. Está claro que la primacía de la facción militarista sigue siendo el factor determinante en el diseño de las políticas del estado imperial.

El motor militar imperial es aún más evidente en la intervención estadounidense en apoyo del golpe de Estado en Ucrania y la decisión subsiguiente de financiar y armar a la junta de Kiev. La ofensiva imperial en Ucrania y los planes para incorporarla a la Unión Europea y la OTAN constituyen una flagrante agresión militar: la extensión de las bases, las instalaciones y las maniobras militares estadounidenses hasta la frontera de Rusia, junto con la imposición de sanciones económicas, han perjudicado duramente el comercio y las inversiones estadounidenses en Rusia. La construcción del imperio estadounidense sigue dando prioridad a la expansión militar incluso a costa de los intereses económicos imperiales occidentales en Europa.

El bombardeo de Libia por parte de Estados Unidos y la Unión Europea arruinó el floreciente comercio y los acuerdos de inversión entre las multinacionales imperiales del petróleo y el gas y el gobierno de Gadafi... Los ataques aéreos de la OTAN destrozaron la economía, la sociedad y el orden político, convirtiendo Libia en un territorio invadido por clanes enfrentados, bandas, terroristas y la violencia armada.

Cambio en las estrategias imperialistas

1975-1990 y el papel central de la multinacionales y las Guerras por Poderes
Durante el último medio siglo, el liderazgo político y las estrategias del estado imperial han cambiado drásticamente. En el periodo que va de 1975 hasta 1990 las multinacionales tuvieron un papel central marcando la dirección de la política del estado imperial: aprovechando los mercados asiáticos, negociando la apertura del mercado con China, promoviendo y apoyando gobiernos neoliberales militares y civiles en América Latina, e instalando y financiando gobiernos pro-capitalistas en Rusia, Europa del Este, los Balcanes y los estados bálticos. Incluso en los casos donde el estado imperial recurrió a la intervención militar, Yugoslavia e Iraq, los bombardeos crearon oportunidades económicas favorables para las multinacionales estadounidenses. El gobierno de Bush padre favoreció los intereses petroleros de Estados Unidos mediante el programa "petróleo por comida" acordado con Sadam Husein en Iraq.

1993-2001 Administración Clinton y la política belico-comericial
Por su parte, Clinton promovió gobiernos de libre comercio en los mini-estados resultantes de la división de la Yugoslavia socialista.

No obstante, el liderazgo y las políticas del estado imperial cambiaron radicalmente desde finales de los noventa en adelante. El estado imperial del presidente Clinton estaba formado por antiguos representantes de las multinacionales, banqueros de Wall Street y conocidos militaristas y sionistas recién ascendidos.

El resultado fue una política híbrida con la que el estado imperial promovió de manera activa las oportunidades de las multinacionales bajo los regímenes neoliberales de los países ex comunistas de Europa y de América Latina, y amplió los lazos de éstas con China y Vietnam, mientras llevaba a cabo devastadoras intervenciones militares en Somalia, Yugoslavia e Iraq.

2001 Administración G W Bush y la preponderancia militarista en forma de Guerras Totales y Perpetuas
El "equilibrio de fuerzas" dentro del estado imperialista cambió drásticamente, inclinándose a favor de la facción militarista-sionista, a partir del 11 de septiembre de 2001: el ataque terrorista de origen dudoso y las demoliciones de bandera falsa en Nueva York y Washington sirvieron para afianzar a los militaristas que estaban al mando del enorme aparato del estado imperial. Como consecuencia del 11 de septiembre la facción militarista-sionista del estado imperial subordinó los intereses de las multinacionales a su estrategia de Guerras Totales:
- Esto, a su vez, llevó a la invasión, ocupación y destrucción de la infraestructura civil de Iraq y Afganistán en lugar de aprovecharla para la expansión de las multinacionales.
- El régimen colonial de Estados Unidos desmanteló el estado iraquí en lugar de reorganizarlo en función de las necesidades de las multinacionales.
- El asesinato y la migración forzosa de millones de profesionales cualificados, administradores y miembros del ejército y de la policía paralizaron cualquier recuperación económica en lugar de emplearlos al servicio del estado colonial y las multinacionales.

La enorme influencia militarista-sionista en el estado imperial introdujo importantes cambios en la política, la orientación, las prioridades y el modus operandi del imperialismo estadounidense. La ideología de la "guerra global al terror" sustituyó a la doctrina de las multinacionales a favor de la "globalización económica".

Las Guerras Perpetuas (los "terroristas" no estaban circunscritos a determinados lugares ni momentos) reemplazaron a las guerras limitadas y a las intervenciones para abrir mercados o instalar regímenes favorables a las políticas neoliberales que beneficiaran a las multinacionales estadounidenses.

Las guerras en Oriente Medio, el sur de Asia y el norte de África –contra países islámicos que se oponían a la expansión colonial de Israel en Palestina, Siria, el Líbano y el resto– pasaron a ocupar el centro de la actividad del estado imperial, desplazando a la estrategia para explotar las oportunidades económicas en Asia, América Latina y los países ex comunistas de Europa del Este.

Saqueo militarista del Tesoro estadounidense
[Que se suma al saqueo financiero por medio de rescates a la banca y la expansión cuantitativa]

La nueva concepción militarista de la construcción del imperio supuso gastos billonarios y no tuvo en cuenta ni se preocupó por las ganancias del capital privado. En cambio, bajo la hegemonía de las multinacionales, el estado imperial intervino para garantizar concesiones de petróleo, gas y minerales en América Latina y Oriente Medio, y las ganancias de las multinacionales compensaron de sobra los gastos de la conquista militar. La configuración militarista del estado imperial permitió el saqueo del Tesoro estadounidense para financiar sus ocupaciones, gastando enormes sumas en un ejército de colaboradores coloniales corruptos, en los "contratistas militares" privados, y en funcionarios militares estadounidenses responsables de adquisiciones (sic).

Anteriormente la expansión de las multinacionales en el exterior había generado beneficios para el Tesoro de Estados Unidos por el pago de impuestos directos y mediante los ingresos procedentes del comercio y la transformación de materias primas.

En la última década y media los mayores y más estables beneficios de las multinacionales se han producido en zonas y países donde la participación del estado imperial militarizado ha sido mínima: China, América Latina y Europa. Donde menos beneficios han obtenido y más han perdido las multinacionales ha sido en las regiones donde la implicación del estado imperial ha sido mayor.

Las "zonas de guerra" que se extienden desde Libia hasta Somalia, el Líbano, Siria, Iraq, Ucrania, Irán, Afganistán y Paquistán son las regiones donde las multinacionales imperiales han sufrido un mayor deterioro y abandono.

Los principales "beneficiarios" de las actuales políticas del estado imperial son los contratistas militares privados y el complejo militar-industrial-securitario estadounidense. En el exterior, los beneficiarios del estado incluyen a Israel y Arabia Saudita. Por otro lado, los gobernantes clientelistas jordanos, egipcios, iraquíes, afganos y paquistaníes han guardado decenas de miles de millones en cuentas off-shore.

Entre los beneficiarios "no estatales" se encuentran los ejércitos mercenarios por poderes. En Siria, Iraq, Libia, Somalia y Ucrania también se han visto favorecidos decenas de miles de colaboradores en las autodenominadas organizaciones "no gubernamentales".

El análisis coste-beneficio o la construcción del imperio bajo la protección del estado imperial militarista-sionista

Una década y media es tiempo suficiente para evaluar los resultados del dominio militarista-sionista en el estado imperial.

1991-2001
Estados Unidos y sus aliados y vasallos de Europa Occidental, sobre todo Alemania, lograron expandir su imperio en Europa Oriental, los Balcanes y las regiones del Báltico sin disparar un solo tiro. Estos países fueron convertidos en estados vasallos de la Unión Europea, sus mercados conquistados y sus industrias desnacionalizadas. Sus fuerzas armadas fueron contratadas como mercenarios de la OTAN. Alemania Occidental se anexó Alemania Oriental. La mano de obra cualificada barata, los inmigrantes y desempleados, aumentaron los beneficios de las multinacionales de la Unión Europea y Estados Unidos. Rusia fue temporalmente reducida a estado vasallo entre 1991 y 2001. El nivel de vida descendió vertiginosamente y se redujeron los programas del estado de bienestar. Aumentó la tasa de mortalidad. Las desigualdades de clase se ampliaron. Los millonarios y los mil millonarios se apropiaron de los recursos públicos y participaron con las multinacionales imperiales en el saqueo de la economía. Los líderes y partidos socialistas y comunistas fueron reprimidos o cooptados.

2001-actualidad
En cambio, la expansión militar imperial en lo que va del siglo XXI está siendo un fracaso muy costoso.

La "guerra en Afganistán" resultó una sangría de vidas y de dinero y provocó una ignominiosa retirada. Lo que quedó fue un débil gobierno títere y un ejército mercenario poco fiable. Ha sido la guerra más larga de la historia de Estados Unidos y uno de sus mayores fracasos. Al final, los movimientos de resistencia nacionalistas-islamistas –los llamados "talibanes" y los grupos de resistencia antiimperialistas etno-religiosos y nacionalistas aliados– dominan las zonas rurales, atacan continuamente las ciudades y se preparan para tomar el poder.

La guerra de Iraq, la invasión y los diez años de ocupación por parte del estado imperial diezmaron la economía del país. La ocupación fomentó la guerra etno-religiosa. Oficiales baazistas y militares profesionales se unieron a los islamistas-nacionalistas y formaron un poderoso movimiento de resistencia (EIIL) que derrotó al ejército mercenario chiita apoyado por el imperio durante la segunda década de la guerra. El estado imperial se vio forzado a volver a entrar y participar directamente en una larga guerra. El coste de la guerra se disparó hasta más de un billón de dólares. Se obstaculizó la explotación del petróleo y el Tesoro de Estados Unidos vertió decenas de miles de millones de dólares para sostener una "guerra sin fin".

El estado imperial estadounidense y la Unión Europea, junto con Arabia Saudita y Turquía, financiaron milicias mercenarias islámicas para invadir Siria y derrocar al régimen secular, nacionalista y anti-sionista de Bachar al Assad. La guerra imperial abrió la puerta para que las fuerzas islámicas-baazistas –EIIL– se extendieran hasta Siria. Los kurdos y otros grupos armados les arrebataron territorio y fragmentaron el país. Después de casi cinco años de guerra y crecientes costes militares, las multinacionales de Estados Unidos y la Unión Europea se han quedado fuera del mercado sirio.

El apoyo estadounidense a la agresión israelí contra el Líbano ha hecho que aumente el poder de la resistencia armada antiimperialista de Hezbolá. El Líbano, Siria e Irán constituyen en este momento una alternativa seria al eje de Estados Unidos, la Unión Europea, Arabia Saudita e Israel.

La política estadounidense de sanciones a Irán no ha logrado debilitar el régimen nacionalista y, en cambio, ha cercenado las oportunidades económicas de todas las grandes multinacionales del petróleo y el gas de Estados Unidos y la Unión Europea, así como las de los exportadores de artículos de fabricación estadounidense. China ha ocupado su lugar.

La invasión de Libia por parte de Estados Unidos y la Unión Europea destruyó la economía y supuso la pérdida de miles de millones de dólares en inversiones de las multinacionales y la interrupción de las exportaciones.

La toma del poder por el estado imperial estadounidense mediante un golpe de Estado por poderes en Kiev, provocó una poderosa rebelión antiimperialista dirigida por milicias armadas en el Este (Donetsk y Lugansk) y la aniquilación de la economía ucraniana.

En resumen, el control militar-sionista del estado imperial ha conducido a largas y costosas guerras imposibles de ganar que han debilitado los mercados y los proyectos de inversión de las multinacionales estadounidenses. El militarismo ha reducido la presencia económica imperial y ha provocado movimientos de resistencia antiimperialistas cada vez más amplios, a la vez que ha aumentado la lista de países inviables, inestables y caóticos que escapan al control imperial.

El imperialismo económico ha seguido obteniendo beneficios en partes de Europa, Asia, América Latina y África a pesar de las guerras imperiales y las sanciones económicas que el enormemente militarizado estado imperial ha llevado a cabo en otros lugares.

Sin embargo, la toma del poder en Ucrania por los militaristas estadounidenses y las sanciones a Rusia han erosionado el lucrativo comercio y las inversiones de la Unión Europea en Rusia. Bajo la tutela del FMI, la Unión Europea y Estados Unidos, Ucrania se ha convertido en una economía fuertemente endeudada, al borde de la quiebra, dirigida por cleptócratas totalmente dependientes de los préstamos del extranjero y la intervención militar.

Al priorizar las sanciones y el conflicto con Rusia, Irán y Siria, el estado imperial militarizado no ha conseguido profundizar y ampliar sus lazos económicos con Asia, América Latina y África. La conquista política y económica de Europa del Este y partes de la URSS ha perdido importancia. Las guerras perpetuas perdidas en Oriente Medio, el norte de África y el Cáucaso han mermado la capacidad del estado imperial para llevar adelante la construcción del imperio en Asia y América Latina.

La pérdida de riqueza, los costes internos de las guerras perpetuas, ha erosionado las bases electorales de la construcción del imperio. Solamente un cambio radical en la composición del estado imperial y una reorientación de sus prioridades para situar la expansión económica en el centro de las mismas podrían impedir el actual declive del imperio.

El peligro está en que si el estado imperialista sionista militarista sigue interviniendo en guerras perdidas puede subir la apuesta y deslizarse hacia una confrontación nuclear: ¡un imperio entre cenizas nucleares!

miércoles, 11 de marzo de 2015

CNP, un fracaso cada 14 días. El suicidio como Riesgo Laboral

Este lunes otro policía, un inspector de la Nacional, 32 y 3 años de sicario, se quitaba la vida en Benidorm, algo habitual dentro del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) según LaGaceta.es del Lunes 2 de Marzo.

Los agentes son lacayos de uniforme, pero dentro queda un minúsculo resquicio de humanidad donde sus contradicciones se revelan. Tienen en su vida diaria problemas que pueden influir en su actividad coercitiva y viceversa, un trabajo desagradecido que se refleja en sus vidas diarias, conduciéndoles al aislamiento social y a los endogrupos. Otra diferencia con las personas es que los policías tienen a mano un arma, forma fácil de acabar con muchos problemas, según ellos.


Si ser poli fuera tan guay como se muestra en la tele la tasa de suicidios sería menor o igual que la de la población genereal, alrederor de los 7,7 por mil habitantes, sin embargo es por lo menos 4 veces mayor. Los Maleméritos una tasa suicida del 14,5. En el análisis de tendencia vemos como ésta desciende desde su pico en 1994, donde se situaba en el 45,4 , siete veces por encima de los civiles. Las bajas psicológicas son el doble que en el CNP, ya de por si altas. Mucho nos tememos que el baile de cifras convierte la información en poco fiable. Lo que es seguro es que ser un lacayo a sueldo no parece ser una tarea agradable.

Según el secretario general del Sindicato Independiente de la Policía Española SIPE, Alfredo Perdiguero:
"El suicidio en la Policía Nacional es un tema tabú"
"Absolutamente nadie -ni este gobierno ni el anterior- contempla los suicidios dentro del Cuerpo. Es una lacra tremenda porque, aunque no tenemos datos oficiales, cada 15 días se escucha que se ha suicidado un compañero"
"Dicen que hablar de suicidios hace un efecto llamada -es decir, se producen más suicidios- y que por eso lo evitan"
El perfil del agente que se ha suicidado o lo ha intentado seriamente es el de varón de 39 años, casado, procedente del Ejército, de escala básica y una media de 17 años de servicio en Fuerzas Represoras, ejército o policía.

Denegada intervención de Salud Laboral

Según Perdiguero durante la legislatura socialista un comité de prevención de riesgos laborales solicitó un informe en el que se detallara el número de funcionarios suicidados y el departamento al que pertenecían."Nadie nos facilitó esos datos". 

Con el Partido Popular en el Gobierno tampoco ha mejorado la situación. Ocultan los suicidios y a demás censuran a los compañeros que sufren la pérdida y piden soluciones.

Una vez los nuevos lacayos aprueban la oposición, no vuelven a someterse a ningún tipo de valoración psicológica.

Los servicios médicos de la Dirección General de Policía DGP no controlan a aquellos con problemas psicológicos y que acaban suicidándose con un arma que no deberían portar. 

Reconocer el Suicidio como Riesgo Laboral es reconocer el fracaso de un sistema

El SIPE va a solicitar al ministerio de trabajo que se realice un informe conjunto para que el suicidio se contemple como un riesgo laboral. Va a proponer que un tribunal compuesto por psicólogos realice  las pruebas oportunas para determinar si los policías con problemas psicológicos están capacitados o no para portar armas y continuar ejerciendo la labor policial. Si no, ya se sabe, tratamiento y prejubilación, como a los culpables del caso 4F. Y que se disponga de un gabinete psicológico de consulta.

Peticiones similares fueron propuestas pasado año en el Consejo de la Policía, donde el sindicato UFP solicitó controles psicológicos periódicos en unidades especialmente sensibles, como UIP o antidrogas, no habiendo obtenido respuesta del DGP.

Causas del suicidio laboral

A la presión de la vida diaria se le suman varios factores propios que convierten a los cuerpos represores en una olla expres.

Desde este blog ya se denunció el pasado septiembre de 2014 en el post publicado de la Haine "Psicología policial: La violencia del cobarde. Psicópatas contra el pueblo" el condicionamiento psicológico antisocial y militarista al que se les somete desde la academia a estos pobres. Cómo este entrenamiento cambia su vida y la de su entorno social. Al tener que ver a cualquier ciudadano como un enemigo en potencia se empuja a muchos de ellos a la autoexclusión y marginación social. El gobierno exige que se ejecuten órdenes más allá de la moralidad o la justicia social ámpliamente entendida, algo que tampoco entienden muchos policías. Y que finalmente la sociedad reconoce a quien empuña el látigo y la estigmatiza. Los suicidios son parte integral de esta cultura de violencia y jerarquía.

El Ministerio del Interior dice no a los gabinetes psicológicos. Estos ahondarían en las causas de los problemas, que por otra parte son conocidas por los mandos. Darían lugar a investigaciones internas, y a nuevos controles que restringirían las capacidades del cuerpo. Que no, no van a poner psicologos!

Las pocas voces internas disidentes, organizadas en los mal llamados sindicatos, ya que no son trabajadores, sino la parte coercitiva necesaria del sistema de poder, reconocen el daño producido al ser usados como arma política y económica de las élites. Al cuerpo se le ha dotado de unas condiciones de impunidad y privilegios similares a los de la clase política. El descontrol y nepotismo en el cuerpo es total desde hace más de 40 años, lo que surgen condiciones de abuso por parte de los mandos. Ni se puede criticar ni llevar la contraria. Esto incluye que no se admiten quejas ni lamentos. La enfermedad no es aceptable, porque todo está bien, aquí nunca ha pasado nada.

Soluciones hay muchas, pero buena solo una: madero, abandona el cuerpo y búscate una vida en que no jodas y no te jodan, no merece la pena desperdiciar la única que tienes. La  policía es un cuerpo represivo que no debería existir.

Era muy fácil ser los héroes prefabricados de los periódicos del régimen en la lucha contra ETA y la amenaza vasca. Ahora que les toca echar a familias, ancianas, minusválidas de sus casas por orden de los bancos no solo las manos se llevan a la cabeza.

Despierta madero, te quieren muerto!

domingo, 8 de marzo de 2015

El giro del pueblo kurdo hacia las ideas libertarias. El Confederalismo Democrático

En julio de 2006 fallecía Murray Bookchin, entre los mensajes que se lanzaron en recuerdo del importante teórico libertario había uno que podía sorprender a quienes tenían sólo un conocimiento superficial de la causa kurda y su lucha antiimperialista.
El PKK expresaba ante la muerte de Bookchin su reconocimiento como uno de “los más grandes científicos sociales del siglo XX”, el PKK reconocía la contribución que sus ideas habían hecho al desarrollo de la teoría socialista y expresaba que sus "tesis sobre el Estado, el poder y la jerarquía serán implementadas y realizadas a través de nuestra lucha", y siguiendo estas ideas el PKK prometía llevar a la práctica el confederalismo democrático.

¿Qué había pasado para que desde unos primeros escritos citando a Stalin, Lenin o Mao ahora el énfasis se pusiera en el libertario Murray Bookchin?

El giro del pueblo kurdo hacia las ideas libertarias
En el año 1978 se constituía en el Kurdistán bajo dominio turco, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán PKK. Esta agrupación política surgía con unas ideas muy claras: el establecimiento de un Estado kurdo independiente y socialista. El PKK en sus primeros documentos  reflejaba este ideario. En su Manifiesto el PKK se definía como “una organización política bajo la guía del socialismo científico” y, aun crítico con políticas que consideraron oportunistas y revisionistas de la URSS del momento, el PKK se mostraba partidario de la lucha socialista y de liberación nacional bajo el auspicio de esta Unión Soviética.
Pero el desarrollo tanto de la lucha que el PKK llevará acabo, como los cambios en la geopolítica internacional afectarán profundamente al programa y estructura del partido kurdo. A diferencia de otros movimientos políticos el PKK es capaz de realizar una lectura crítica de la realidad, el partido es capaz de analizar los acontecimientos ocurridos en torno al sistema soviético y a las ideas del socialismo real y de los movimientos de liberación nacional. 
En este sentido el Congreso del Partido de 1995 ejemplificará por primera vez de forma más evidente los cambios que se vienen produciendo. La resolución de este Congreso califica ya al período del socialismo dominado por la influencia soviética como una fase de “socialismo primitivo y brutal” y aboga por un nuevo período en la lucha socialista. No sólo esto sino que el abandono de la bandera de la hoz y el martillo o la sustitución del “Comité Central” por la “Asamblea del Partido” evidenciarán este proceso de evolución en la concepción del socialismo del movimiento de liberación kurdo.
Pero los cambios más importantes llegan a finales de los años 90, el proceso de evolución ideológica del partido continúa sobre todo de la mano de su líder Abdullah Öcalan, y su detención en 1999 marcará un antes y después en la historia del movimiento de liberación kurdo.
La nueva situación de Öcalan será aprovechada por el líder kurdo como un espacio de negociación con el Estado turco y a su vez será un altavoz para las nuevas ideas que se estaban gestando en el PKK y sobre las que Öcalan está trabajando. Los documentos de defensa que el líder del PKK elabora son sendos documentos de análisis histórico y político que comienzan a desarrollar los nuevos paradigmas del movimiento de liberación kurdo.
Pero aún pasarán unos años hasta que el nuevo armazón teórico sea totalmente desarrollado y madurado por Abdullah Öcalan, entre 1999 y 2004, en que se consolidan tanto las nuevas ideas como la nueva estructura del movimiento de liberación kurdo, habrá un elemento fundamental que permitirá que precisamente el nuevo paradigma del movimiento kurdo se desarrolle tal como ahora lo conocemos.
En 2002 Öcalan ha comenzado a estudiar la obra de Bookchin, encontrando en ella una gran inspiración, recomendando su lectura a los militantes y políticos kurdos.

Ya en 2004 Öcalan se muestra claro entorno a su afinidad a las ideas desarrolladas por Bookchin en su obra. Sólo un año después el nuevo ideario del movimiento de liberación kurdo está ya maduro y se lanza oficialmente y en paralelo a la reestructuración organizativa del movimiento.
El 20 de marzo de 2005 queda anunciada la formación de la Koma Komalen Kurdistan, que después se renombrará como Koma Civakên Kurdistan – Unión de Comunidades del Kurdistán, y el confederalismo democrático queda definido como el ideario de esta nueva organización y como el modelo para la liberación del pueblo kurdo y los pueblos de Oriente Medio.

El confederalismo democrático
El confederalismo democrático es ya un sistema completo que concluye este proceso de cambios e impasse en que tanto el ideario como la estructura del PKK parecían encontrarse, y comienza un nuevo período marcado por estos nuevos paradigmas.
El confederalismo democrático no interpreta el derecho de autodeterminación de los pueblos como el derecho al establecimiento de una Estado-nación kurdo sino que considera que éste no haría más que “reemplazar las viejas cadenas por unas nuevas”. Ante esto se plantea un modelo de auto-gobierno que se construye sobre “la auto-gestión de las comunidades locales y se organiza en consejos abiertos […]. Los propios ciudadanos son los actores de un gobierno de este tipo, no las autoridades estatales”, así lo expresa Öcalan.
Como visión integral de la liberación de la sociedad el confederalismo democrático tiene un marcado carácter anti-capitalista. En su oposición a la economía capitalista plantea un sistema económico basado en las “comunas ecológicas y económicas”, bases para la creación de un sistema económico que obedezca a dar respuesta a las necesidades fundamentales de la sociedad y no a la obtención de beneficios, y que sea capaz de proteger el medio-ambiente. La importancia de crear una sociedad ecológica es otro de los pilares del confederalismo democrático y es una muestra clara de la impronta que Bookchin ha tenido sobre este.
Por último, de esos pilares a señalar tenemos que hablar de la liberación de la mujer, la autoorganización de las mujeres dentro del movimiento es un elemento fundamental y la lucha contra el patriarcado es parte fundamental del programa de los revolucionarios kurdos, tal como lo dice Öcalan, “sin la mujer libre no puede haber un Kurdistán libre”.
En las cuatro partes del Kurdistán el movimiento de liberación kurdo está luchando para construir una sociedad libre, Kurdistán Norte y Rojava son los ejemplos más claros, donde a pesar de la enorme represión y de la guerra, el confederalismo democrático está en marcha.
El movimiento revolucionario kurdo junto a sus pueblos hermanos están dando una lección al mundo. La modernidad democrática frente a la modernidad capitalista, frente la historia de la ocupación, el colonialismo y la invasión, el pueblo kurdo está construyendo una sociedad democrática, igualitaria y libre.

jueves, 5 de marzo de 2015

Reino Unido, nueva herramienta para la vigilancia masiva: Ley de Drogas y Conducción. La represión Fácil

A partir del lunes UK sufre la implantación de otra herramienta policial de vigilancia masiva que permitirá la justificación del recrudecimiento de la represión por parte del gobierno. La Ley de Drogas y Conducción promete que se revisarán uno por uno todos los coches del Reino Unido en su "guerra contra las drogas" con la excusa de la "seguridad para los clientes". La poco creíble excusa de que las personas venden, trafican y consumen drogas mientras conducen choca con los índices de accidentes de tráfico más bajos en décadas, incluyendo los relacionado con bebida y drogas duras. Hemos llegado al punto de que aparentemente beneficiosas leyes son usadas de forma partidaria de modo que beneficien a los de siempre, los promotores de las mismas.

El objetivo es que cada patrulla tenga la capacidad de chequear más de 14 sustancias diferentes. Por el momento los equipos no están listos, pero el andamiaje legislativo si. La implantación de estas medidas será gradual, pero cuestión de tiempo.

Los Medios masivos mantienen el absurdo discurso habitual para hacernos pensar que es una medida para hacer el tráfico más seguro. Eso es cierto sólo en una mínima parte. El problema es que la seguridad del tráfico es un tema totalmente secundario. La ley  se centra en el control ilegal de drogas, ahora que este mercado está incluido en el cálculo del PIB y en los presupuestos nacionales. No es una cuestión de tráfico, se trata de la "salud pública" como un gobierno entiende.

La medida comenzará con un periodo de prueba de registros de coches, control de matrículas y controles de carretera y seguirá, en pocas palabras, con la vigilancia en masa del público, formando parte de las Historia Penal Personal (Criminal Records). Una vez que los controles represivas Policial estén bien establecidos la búsqueda de drogas y consumidores será una práctica cotidiana. Con el tiempo los policías empezarán con sus habituales falsos positivos, solicitando análisis de sangre y todo tipo de investigacione y procedimientos a los etiquetados como sospechosos, como en EE.UU. está sucediendo ahora. Como en este país la medida se aplicará de manera indiscriminada y se utiliza para tachar nombres de las listas negras Policiales y políticas.

No hay dudas: no es por seguridad, es por control.

English version
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Fuente: www.watfordobserver.co.uk

Policía de Hertfordshire han dado la bienvenida a la nueva legislación conducción de drogas, que entró en vigor el lunes.

La nueva ley no sólo hará que sea más fácil de capturar y condenar a los conductores el uso de drogas ilegales, sino también ciertos medicamentos legal.

Los bajos límites se han establecido para ocho drogas ilegales conocidos, incluido el cannabis y la cocaína. Esto significa que los conductores y motociclistas que usan incluso las cantidades más pequeñas de estos medicamentos pueden ser procesados.

Los niveles también se han fijado para los ocho medicamentos recetados, como los analgésicos y de sueño o ansiedad píldoras, incluida la morfina y el diazepam, que pueden afectar a la capacidad de los automovilistas a conducir. Sin embargo, el límite de estos fármacos son más altos para permitir a los automovilistas a conducir legalmente según las indicaciones de su médico o farmacéutico.
Los oficiales de la unidad policial de carretera estarán utilizando un nuevo kit de prueba en carretera para la prueba de cannabis y cocaína en un sistema de conductores.

El Deterioro Prueba de campo, que se ha utilizado hasta ahora para evaluar los conductores sospechosos de tomar drogas, continuará siendo utilizado donde los agentes sospechan que el conductor ha utilizado otras drogas.

El inspector jefe Richard Hann, Jefe de la Bedfordshire, Cambridgeshire y Hertfordshire Unidad Policial Road, dijo: "Damos la bienvenida a la nueva legislación. Como el alcohol, la conducción bajo la influencia de drogas puede afectar el juicio de los conductores y reducir la velocidad de sus tiempos de reacción al volante.

Vínculos entre Guardia Urbana y Neonazis por medio de Sindicatos Policiales y operaciones delictivas

¿Existe algún país en el mundo en el que exconvictos puedan ocupar cargos policiales? Mucho nos tememos que si, lean. No es para llorar, es para coger el Kalasnikov.

Las relaciones entre la Guardia Urbana y los grandes capitales, cuya expresión es el fascismo, por medio de los sindicatos policiales, no dejan de recordar a las mismas de los años 20, los años del pistolerismo. En aquellos tiempos la reacción armada se organizaba entorno al Sindicato Libre. En nuestros tiempos adopta varias formas, como son el SAPOL, APFCPM, ASI, SPPME y se infiltran en otros sindicatos como el CSIF.

Mucho nos tememos que estos no sean hechos aislados, sino la generalidad y el legado de 40 años de dictadura e impunidad. Por hacer una comparación, en Grecia se estima que el 50% de la policía apoya a Amanecer Dorado.
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https://directa.cat/connexions-de-guardia-urbana-de-barcelona-amb-corrupcio-lextrema-dreta
Dirigentes sindicales de la policía municipal iniciaron su trayectoria personal y profesional como fanáticos defensores de la dictadura de Franco.

Después de la entrevista que Mónica Terribas hizo el 20 de enero a Ángel Marcos González Campocosio, secretario general del Sindicato de Agentes de Policía Local SAPOL, y de su participación en el debate del programa Punt.cat de TV3, aparecieron gran número de comentarios en las redes sociales y en varios blogs donde se calificaba este representante sindical de "maleducado", "pijo" y "Torrente". En relación al caso 4F, del que habla el documental Ciudad Muerta , González Campocosio afirmó que "una investigación interna no sirve para nada, hasta me hace gracia".

Poco después de la emisión del documental, el ex sargento de la Guardia Urbana José Martínez aseguró que uno de los problemas de este cuerpo policial es el corporativismo y el hecho de que los abusos "se tapan" por parte de los mandos.

Otro policía local en activo, pero en este caso preservando su identidad, se puso en contacto con el publicación digital la Directa y  alertó de un extremo que hasta ahora no se había podido certificar: "dentro del cuerpo hay muchos fachas, algunos que vienen del franquismo y otros muy jovencitos, aquí tenemos uno de los principales problemas ".

¿Qué hay de cierto en todo esto? Para sacar el intríngulis hemos revisado archivos y os ofrecemos un extracto de los vínculos entre la Guardia Urbana de Barcelona y la extrema derecha, así como de los casos de corrupción más destacados en su historia reciente.

Elecciones sindicales 1987: fascistas en las listas del CSIF y APFCPM

El artículo habla de "funcionarios de ideología ultraderechista que se habían integrado en listas de independientes para las elecciones sindicales en el Ayuntamiento de Barcelona"

El 15 de diciembre de 1987 el periodista Antonio Fernández - El Periódico - publicaba una pieza titulada "Los 'ultras' copan puestos en las listas de los funcionarios". Fernández destapaba en el cuerpo del texto del artículo que "funcionarios de ideología ultraderechista se han integrado en listas de independientes para las elecciones sindicales en el Ayuntamiento de Barcelona". Este periodista destacaba el caso del cabeza de lista de la Confederación Sindical Independiente de Funcionarios CSIF, Francisco Javier Cañadillas, que fue detenido -bajo la aplicación de la ley antiterrorista en julio de 1980, acusado junto a otros diecisiete militantes de extrema derecha de asaltar el 19 de junio de 1980 -con piedras, botes de humo y cócteles molotov- la sede de la Unión de Centro Democrático UCD en la avenida Diagonal de Barcelona. La resolución judicial por aquellos hechos se hizo esperar cuatro años, hasta el 21 de marzo de 1984, y la dictó el tribunal de la sección primera de la Audiencia de Barcelona, ​​presidido por el juez Adolfo Fernández Oubiña. Según recoge la sentencia condenatoria, los hechos que rodearon la manifestación convocada bajo el lema "El Día de la Patria Española", componen "una extraña amalgama de situaciones delictivas, sólo explicables si de una banda armada se tratara". Alfredo Blas , uno de los líderes del grupo, fue condenado a ocho años de prisión por posesión de dos metralletas "Ingram M-10" -consideradas armas de guerra-, y Francisco Javier Cañadillas a un año de prisión por tenencia de tres pistolas.

En las elecciones sindicales de 1987, también se presentó Manuel Arrocha , como número dos de la Asociación Profesional de los Funcionarios del Cuerpo de la Policía Municipal APFCPM. Arrocha acumulaba una larga trayectoria delictiva: condeno por estafa, imprudencia punible , extensión de cheques al descubierto, coacciones, apropiación indebida, falsedad y lesiones. Había pasado diez años en prisión. En una sentencia dictada por el magistrado Manuel Sáez Parga se hacía referencia a él con estas palabras: "es plenamente sorprendente como esta persona, con un historial delictivo en el que está el más amplio abanico de conductas antijurídicas culpables y punibles de estafa (... ), pueda estar ocupando una plaza de ordenanza en el excelentísimo ayuntamiento de la ciudad ". Poco después de aquella sentencia Arrocha se integró en la Guardia Urbana.

Elecciones sindicales  2011: fascistas dirigentes del ASI

Francisco Javier Cañadillas, recientemente jubilado, aunque es el máximo dirigente de la Asociación Sindical Independiente ASI, tiene despacho en las oficinas municipales de la avenida Francesc Cambó y consiguió un 9,22% de los votos en las elecciones sindicales del año 2011 en el Ayuntamiento de Barcelona, ​​con una participación del 51,8%. Recibió 474 votos entre el conjunto de los funcionarios del ayuntamiento, 45 de estos agentes de la Guardia Urbana. La ASI conserva cuatro representantes sindicales en la junta de personal de un total de 39 delegados. Completan la junta los once representantes de CCOO, diez de UGT, nueve de SAPOL y cinco de la CGT. En el número 7 de la revista  Panóptico , editado en 2005 por la Editorial Virus, el equipo de investigación del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona, ​​explica que  Cañadillas  fue, a mediados los años 90, uno de los fundadores de la ASI, conjuntamente con ex miembros del Partido Español Nacional Sindicalista PENS. Según el periodista Mariano Sánchez Soler, el PENS fue fundado en 1969 como organización universitaria "encargada de practicar la violencia contra grupos de estudiantes de izquierdas". Soler, además, afirma que estaba subvencionado por el Servicio Central de Documentación de la Presidencia, creado por el presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco.

1995 Julián Delgado, superintendente y cómplice de falsificación en colaboración con un Fascista

El episodio más grave de estas oscuras relaciones entre la Guardia Urbana de Barcelona y la extrema derecha se vivió en 1995 cuando, el superintendente  Julian Delgado fue detenido como presunto autor de un delito de falsificación en colaboración con el subastador y militante de extrema derecha  Alberto Royuela. Delgado , ex oficial del ejército y durante quince años integrado en el Cuerpo Nacional de Policía, llegó al Ayuntamiento de Barcelona de la mano del exministro de Guerra socialista Narcís Serra. Había trabajado ocho años junto al concejal socialista Juan Torres y contaba con la confianza plena de Pasqual Maragall. Fue terminantemente cesado y durante años estuvo en situación de busca y captura judicial. Una cuidadosa investigación del servicio de asuntos internos demostró que Delgado había filtrado a  Royuela  un documento del padrón municipal que el subastador utilizó para falsificar la herencia de una mujer muerta y apropiarse ilegalmente de 50 millones de pesetas.

Alberto Royuela fue secretario general de la guardia del Generalísimo Franco y candidato de Estado Nacional Europeo en las elecciones de 1995.

La trayectoria de  Royuela  en la extrema derecha no deja margen de duda: secretario general de la guardia del Generalísimo Franco y candidato de Estado Nacional Europeo en las elecciones del 28 de mayo de 1995. En su currículum figuran también la detención por su presunta implicación en el atentado mortal en el semanario  El Papus  y por el asalto a la sede del Banco Central en Barcelona. Sin embargo, en ambos casos fue absuelto por falta de pruebas. Santiago Royuela , uno de los hijos de Alberto Royuela  -como buen sucesor de la nissaga-, fue detenido por el intento de atentado con una olla presión cargada de explosivos en marzo del año 2001 en las Cotxeres de Sants, pocas horas antes de un concierto de  KOP  y  Habeas Corpus.

Leopoldo Villagra, presidente del SPPME, después de SAPOL, fascista y ladrón

Leopoldo Villagra, presidente del Sindicato Profesional de Policías Municipales de España SPPME, en 2010 se sentó en el banquillo de los acusados ​​de la Audiencia de Barcelona. Afrontaba una pena de tres años y ocho meses de prisión por la presunta apropiación indebida de 22.450 euros de los fondos sindicales. La justicia lo absolvió al considerar que los gastos "podrían ser calificadas de suntuarias e incluso impropias de una gestión sindical pero que no son los tribunales los que deben pronunciarse sobre qué gastos puede hacer un representante sindical, ni dónde puede comer ni si puede invitar a terceros ". En el mismo proceso también quedó absuelto otro agente de la Guardia Urbana que era tesorero del sindicato.  Villagra  durante el juicio admitió que se quedó dinero del sindicato pero que los devolvió, además de añadir que "es habitual que el sindicato deje dinero a los afiliados para resolver algún problema puntual ". Este líder sindical, ahora dirigente del SAPOL, se jubiló el verano de 2013.

La mayoría de Antidisturbios afiliados a la ASI y el SAPOL

La mayoría de afiliados a los sindicatos más conservadores y corporativos de la Guardia Urbana, la ASI y el SAPOL, pertenecen a las unidades de antidisturbios. UPAS en el turno de día y UNOC en el turno de noche. Diversas fuentes del Ayuntamiento confirman que hoy en día algunos de estos policías mantienen simpatías con la extrema derecha y, sobre todo, con la Plataforma por Cataluña. De hecho, en algunos mítines de Josep Anglada se ha detectado la presencia de conocidos antidisturbios barceloneses, como durante el acto final de campaña electoral celebrado el 23 de noviembre de 2010 en la sala de actos de Caja de Manlleu en Vic, donde en primera fila se podía ver uno de estos agentes.